Martín Berasategui junto a una ensaladilla rusa.

Martín Berasategui junto a una ensaladilla rusa. E.E.

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Martín Berasategui (65), chef: "La ensaladilla rusa no se hace con el atún troceado; se tritura con la mayonesa"

Un pequeño gesto previo transforma por completo una ensaladilla rusa clásica sin cambiar sus ingredientes básicos.

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La ensaladilla rusa es uno de los platos más reconocibles de la cocina popular en España. Presente tanto en bares como en comidas familiares, es una receta aparentemente sencilla que admite múltiples versiones. Cada casa tiene la suya y cada cocinero, su pequeño truco.

Precisamente por esa familiaridad, la ensaladilla es también uno de los platos donde más cuesta introducir cambios sin alterar su esencia. Patata cocida, atún y mayonesa forman la base que casi todos identifican. Sin embargo, Martín Berasategui, el chef español con más estrellas Michelin, demuestra que incluso en lo cotidiano hay margen para mejorar.

El cocinero vasco no cambia los ingredientes principales ni transforma la ensaladilla en algo irreconocible. Su aportación va por otro camino, mucho más sutil, pero decisivo. El secreto no está en añadir productos llamativos ni en complicar la receta, sino en cómo se integra uno de los ingredientes clave.

Berasategui lo tiene claro: el error habitual es mezclar el atún directamente con la patata y la mayonesa. En su versión, el atún no se incorpora como un elemento más, sino que se transforma previamente en una crema que actúa como base del plato.

El resultado es una ensaladilla más sabrosa, más untuosa y con una profundidad de sabor que marca la diferencia sin perder el espíritu del clásico.

El truco de Berasategui 

El chef explicó este método en una emisión del programa de EITB junto a Robin Food, donde compartió algunos de sus gestos más personales aplicados a recetas tradicionales. En el caso de la ensaladilla rusa, su intervención empieza por el atún en conserva.

En lugar de desmenuzarlo y añadirlo directamente al bol, Berasategui lo tritura junto con la mayonesa. A esa mezcla le incorpora también unas anchoas y un toque de mostaza, creando una salsa intensa que concentra gran parte del sabor del plato.

Esta mayonesa "enriquecida" cumple una función clave. No solo liga todos los ingredientes, sino que reparte el sabor del atún de forma homogénea, evitando que aparezca en trozos aislados. Cada bocado mantiene la misma intensidad y una textura mucho más fina.

Gracias a este paso previo, el atún deja de competir con la patata y pasa a integrarse completamente en el conjunto. Es un gesto técnico sencillo, pero con un impacto notable en el resultado final.

Otro detalle importante es la elección de la proteína principal. Como el sabor del mar ya está presente en la salsa, Berasategui opta por añadir jamón cocido en dados en lugar de más pescado, creando un contraste equilibrado entre ingredientes.

A esto se suman elementos que aportan frescor y matices, como las alcaparras, los alcaparrones o un puñado de rúcula, que rompe la untuosidad del conjunto y añade un punto vegetal bien medido.

El proceso, aunque pueda parecer más elaborado que el habitual, no requiere técnicas complejas ni utensilios especiales. Basta una batidora y atención a los pasos. El resultado es una ensaladilla reconocible, pero claramente superior en sabor y textura.

Cómo conservar la ensaladilla rusa 

Más allá de la receta, Berasategui insiste en la importancia de la seguridad alimentaria. La ensaladilla rusa es un plato delicado, ya que combina ingredientes cocidos, huevo y mayonesa, lo que exige especial cuidado en su manipulación y conservación.

Las patatas deben cocerse completamente y enfriarse lo antes posible tras la cocción. No conviene dejarlas a temperatura ambiente durante largos periodos, ya que esto favorece la proliferación de bacterias.

La mayonesa es otro punto crítico. Si se elabora con huevo crudo, el riesgo sanitario aumenta. Por ello, muchos cocineros recomiendan usar mayonesa industrial o alternativas más seguras, como la lactonesa, elaborada con leche o yogur.

Una vez preparada, la ensaladilla debe mantenerse siempre refrigerada, por debajo de los 5 ºC, y tapada para evitar contaminaciones cruzadas. No es recomendable dejarla fuera de la nevera más de 30 o 45 minutos.

Si ha estado expuesta a temperatura ambiente durante un tiempo prolongado, no debe volver a guardarse para consumir más tarde. En ese caso, lo más seguro es desecharla.

La higiene durante todo el proceso es fundamental. Manos limpias, utensilios adecuados y superficies bien desinfectadas marcan la diferencia entre disfrutar de una receta clásica en buen estado o asumir riesgos innecesarios.

Ingredientes de la ensaladilla rusa cremosa con mayonesa de atún y anchoas

  • 2 patatas medianas
  • 100 g de jamón cocido
  • 100 g de atún en aceite
  • 2 anchoas
  • 2 yemas de huevo
  • 200 ml de aceite de oliva suave
  • 1 cucharada de vinagre
  • 10 g de mostaza
  • Sal al gusto
  • 15 g de alcaparrones (o aceitunas verdes)
  • 10 g de alcaparras
  • Un puñado de rúcula

Paso 1

Lava bien las patatas y cuécelas enteras y con piel en una olla con agua y sal durante unos 30 minutos, hasta que estén tiernas. Déjalas templar, pélalas y córtalas en dados pequeños.

Paso 2

Para la mayonesa, coloca las yemas en el vaso de la batidora junto con la sal, el vinagre, la mostaza y un poco del aceite. Bate sin mover la batidora hasta que emulsione y ve añadiendo el resto del aceite poco a poco.

Paso 3

Añade al vaso el atún bien escurrido y las anchoas. Tritura todo junto hasta obtener una crema fina y homogénea.

Paso 4

Coloca las patatas en un bol amplio y añade el jamón cocido cortado en dados pequeños, la rúcula, las alcaparras y los alcaparrones.

Paso 5

Incorpora la mayonesa de atún y mezcla con suavidad hasta que todos los ingredientes queden bien integrados.

Paso 6

Ajusta de sal si es necesario y deja reposar en la nevera al menos 30 minutos antes de servir.