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Actualidad gastronómica

¿Por qué hay aceite de palma en la comida para bebés?

En la comida para bebés, especialmente en las leches que sustituyen a la materna hay aceite de palma y te contamos el motivo.

Lo hemos leído cientos de veces, el aceite de palma es una grasa saturada de las peores para la salud de los adultos y, como si no fuera bastante, su producción hace  mucho daño al medio ambiente.

Cada vez son más las personas para las que la presencia de este aceite en un producto es motivo suficiente para no comprarlo y cada vez son más las empresas de renombre que se ven envueltas en polémicas por utilizar esta grasa en la elaboración de alguno de sus productos.

Si sabemos que el aceite de palma no es lo mejor, ¿por qué se sigue usando?

Aunque ya está más que sabido que el aceite de palma no es el mejor amigo para llevar una vida saludable, se trata de un aceite barato que no da sabor y tiene la particularidad de que a temperatura ambiente es sólido y untable, por lo que resulta muy atractivo en productos como coberturas y cremas para untar y son muchísimos los productos procesados que lo llevan en su composición.

Aceite de palma… hasta en la leche para bebés

Y sí, en muchos productos destinados a la alimentación infantil, también se utiliza aceite de palma, no solo en los productos que podamos encontrar en supermercado sino que además es un ingrediente habitual en las leches de farmacia especialmente diseñadas para ser el alimento de bebés que por el motivo que sea no pueden ser alimentados con leche materna.

Y, aunque muchos se puedan llevar las manos a la cabeza, en este caso la razón de uso es bien distinta y no debería ser motivo de alarma.

La razón -buena- por la que la leche para bebés tiene aceite de palma

Si uno mira la composición de las distintas fórmulas comerciales para sustituir la leche materna, se acaba sorprendiendo de encontrar ingredientes como el aceite de palma -y no es el único, porque en la leche para bebés aparecen ingredientes como la taurina que probablemente la mayoría de nosotros no esperaríamos que apareciesen ahí- y esto no es por capricho.

Según cuenta la Dra. en Farmacia y divulgadora científica Marían García, autora del blog BoticariaGarcía, el ácido palmítico es un ácido graso saturado presente en el aceite de palma y… ¡en la leche materna! En esta última supone en torno al 25% del contenido graso y, a pesar de ser una grasa saturada, también es necesaria para el desarrollo del bebé en una pequeña proporción.

Ahora bien, en función de su procedencia, el ácido palmítico tiene dos versiones, el que procede de la leche materna es mayoritariamente β-palmitato (entre un 60 y 86%) y el de origen vegetal es principalmente α-palmitato, sustancias que, pese a tener la misma composición química presentan una pequeña diferencia en su estructura que hace que se comporten de manera diferente en el organismo.

La versión α, impide que se absorban correctamente nutrientes como las grasas y el calcio, por eso los laboratorios siguen desarrollando nuevas formulaciones de leches infantiles que se acerquen aún más a la leche materna y, uno de los caminos es aumentar el porcentaje de β-palmitato y, a día de hoy, algunas marcas ya han conseguido que sus leches lleven hasta un 45% de ácido palmítico en posición β.

La legislación sobre las leches para bebés

La reglamentación técnico-sanitaria específica de los preparados para lactantes y de los preparados de continuación está recogida en el Real Decreto 867/2008 de 23 de mayo.

En el mismo, en el capítulo de grasas, solo se expresa la prohibición de utilizar aceites de sésamo y algodón, por lo que la adición de aceite de palma no estaría tampoco incumpliendo la legislación vigente.

Espero que ahora haya quedado un poco más claro que, aunque abusar del aceite de palma en la vida adulta no es aconsejable, consumir una pequeña cantidad durante las primeras etapas de la vida sí es necesario.