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Actualidad gastronómica

Moldes Nordic Ware, dale una forma única a tus platos

7 febrero, 2014 16:47

Amor a primera vista, así llamaría yo a mi relación con estos moldes. Me encantan las formas que tiene, pero ¿a quién no? ¿Lo dudas? Pues míralo por segunda vez y seguro que caes.

Esta marca es famosa por sus molde de bundt que desde el año 2009 tienen su propio día (15 de noviembre). Sus ventas se calculan en 60 millones de unidades desde el año de su creación hasta ahora. Su precio es elevado, pero teniendo en cuenta que nos dan garantía de por vida estaría justificado.

La historia de estos moldes de cocina se remontan a Austria. Desde hace tiempo es muy famoso un bizcocho hecho a base de almendras y frutas llamado Bundkuchen (bundt deriva en parte de un pastel de frutas, brioche de origen europeo y de kuchen que significa pastel). En 1950,  un grupo de mujeres judías residentes en Minneapolis le encargaron al cofundador de la compañía americana Nordic Ware una versión similar al que tiene el Bundkuchen. Éste accedió pero hizo pequeñas modificaciones en el diseño. Cuando lo registraron lo hicieron con el nombre Bundt porque así es como sonaba la palabra Bund en alemán. Las ventas de este nuevo molde eran escasas hasta que en 1966 Ella Rita Helfrich ganó el segundo premio del concurso de cocina de Pillsbury (Pillsbury Bake-Of, aún en vigor) cuando preparo un delicioso Bundt Cake de chocolate llamado “Tunnel of Fudge”.

Moldes Nordic Ware, únicos en su especie

Son moldes de aluminio fundido y suelen tener forma de corona con un orificio central.  Esa “chimenea” central que tiene es lo que lo hace único. Por ahí circula el aire caliente durante su horneado, acortando tiempo en el  horno, quedando el cake más tierno y jugoso.

Por último unos consejos:

  • Es importante engrasar muy bien el molde, para ello es recomendable hacerlo con un spray de aceite, para asegurarse que se cubren todas las aristas del molde. Si no tenéis aceite en spray podéis hacerlo de la manera tradicional (con mantequilla y harina) ayudándoos de un pincel.
  • Al volcar la masa en su interior hacerlo solo desde un punto, es decir dejar que la masa se “mueva” sola por el molde. Eso hará que no se forme burbujas de aire entre la masa y el molde por lo tanto quedaría la forma perfectamente del molde en nuestro bizcocho. Una vez echada la mezcla le damos unos golpecitos suaves para asegurarnos que no queden burbujas.
  • Cuando lo saquéis del horno dejadlo reposar 10 minutos en la rejilla, transcurrido ese tiempo le podéis dar la vuelta y listo, se desmolda solo sin necesidad de hacer nada más.

Si tuviera que ponerle una pega es el problema a la hora de almacenarlos. Al tener la “chimenea” en el centro no se pueden apilar. Una solución sería colgarlos en la pared de adorno, como sus diseños son preciosos no habría problema.

¿Habéis probado estos moldes? ¿Qué opináis sobre ellos?