Focaccia de pistacho.
El restaurante donde comer a reventar focaccia: "Traemos a España la auténtica receta italiana"
Con opciones desde 8 euros, la carta combina recetas tradicionales de Génova con ingredientes como cecina, trufa y pistacho.
Entre las montañas de Liguria y el mar azul, se encuentra una de las ciudades con mayor carácter e historia de Italia, Génova.
La capital de la región cuenta con un entorno urbano único, con un laberinto de callejones angostos conocidos como caruggi.
Estas avenidas, tan estrechas que en algunos tramos casi permiten tocar la fachada de enfrente con los brazos abiertos, no nacieron por azar. Fueron diseñadas para frenar las incursiones de los piratas que asolaban la costa.
Hoy en día, los caruggi constituyen el alma de la vida genovesa. En ellos, los antiguos palacios conviven con talleres artesanales y todo paseo queda impregnado con el olor de la focaccia recién salida del horno.
El corazón de Génova en Madrid
Esa misma esencia es la que un grupo de amigos italianos ha querido trasladar a Madrid. Con la convicción de que a la ciudad le faltaba una focacceria auténtica.
Así nace Caruggi, un acogedor local en el barrio de Tetuán (calle San Germán) que funciona como un panificio tradicional: un espacio pensado para el consumo cotidiano –entrar, comer y seguir– donde la focaccia se sirve caliente y recién hecha, como dicta la auténtica receta italiana.
La filosofía del establecimiento es clara: la focaccia genovese no se trata solo de pan con aceite. Es el resultado de un oficio centenario, de una técnica depurada y de una devoción por la materia prima.
Para lograr esa masa ligera y crujiente, el chef respeta los pilares de la tradición ligur:
- El aceite de oliva virgen extra: El elemento vertebral de la receta. Se utiliza preferentemente de origen ligure.
- Masas de alta hidratación y larga fermentación: Las harinas seleccionadas permiten fermentaciones lentas que garantizan una digestión amable y una masa llena de aroma.
- La salmuera tradicional: El golpe de gracia que aporta la humedad justa y las características huellas doradas marcadas a mano antes de entrar al horno de piedra.
Una carta que conecta la tradición ligur
La propuesta gastronómica de Caruggi equilibra el respeto a la tradición ligur con la mirada contemporánea. Cuenta con diferentes variedades de focaccias y ensaladas donde conviven la identidad italiana y los guiños ibéricos.
- Nervi Castellana (14 €): Un homenaje a Madrid, la ciudad que acoge el proyecto. Una focaccia con stracciatella ahumada, cecina de León ahumada, crema fina de almendra y polvo de aceitunas negras.
- La Superba pistacho (13 €): Una explosión de sabor con mortadela con pistachos, pesto artesano de pistacho y calabacín en escabeche.
Para quienes buscan una masa más sutil y crujiente, la casa ofrece alternativas:
- Portofino trufada (8,5 €): Elaborada con crema de setas porcini y trufa blanca, berenjena a la brasa, cebolla agridulce y un queso azul macerado en ron y cacao.
- Sanremo verde (8€): Una opción fresca a base de stracciatella ligera, calabacín a la brasa y un pesto propio de rúcula con almendra tostada.
El broche dulce
El recorrido gastronómico termina con un toque dulce. Fieles a la costumbre de los hornos italianos, Caruggi guarda un espacio para los desayunos y meriendas más golosas, donde destacan clásicos como la Focaccia de Nutella y Mascarpone o la emblemática tarta de ricotta e pere.
Un vistazo a la vitrina de Caruggi basta para entender que este espacio no busca modas pasajeras, sino ofrecer un bocado tradicional y de calidad. Una propuesta diseñada para sorprender desde la sencillez.
"El restaurante donde comer a reventar focaccia: "Traemos a España la auténtica receta italiana", es un contenido elaborado por Marcas Ñ, la sección de Branded Content de EL ESPAÑOL, en colaboración con Caruggi.