- Total: 40 min
- Comensales: 4
Durante años nos han repetido la misma idea en casa, en libros de cocina y en programas de televisión: si quieres que un puré o una crema quede fina y elegante, tienes que añadirle mucha nata o mantequilla.
Y durante años lo hemos hecho sin cuestionarlo. El resultado casi siempre es el mismo: platos pesados, empalagosos y que saben más a lácteo que a verdura.
Pero Martín Berasategui (65 años), uno de los chefs más respetados del mundo y con más estrellas Michelin en España, lleva mucho tiempo demostrando justo lo contrario: la finura no da la grasa, la da la técnica.
Puede parecer una obviedad, pero cambia por completo la forma de cocinar cremas y purés en casa.
El problema no es usar nata o mantequilla. El problema es usarlas para tapar defectos: texturas grumosas, fibras mal trituradas o verduras mal cocidas.
Cuando una crema no queda fina, tendemos a pensar que necesita "algo más": más nata, más mantequilla, más queso. Y lo único que conseguimos es un plato más pesado y menos elegante.
Berasategui defiende justo lo contrario: una buena crema debe saber al ingrediente principal. A puerro, a patata, a calabaza o a coliflor. No a nata.
La técnica que usa el chef vasco en sus restaurantes es sorprendentemente sencilla y se puede aplicar en cualquier cocina doméstica.
El primer paso es no dorar las verduras. El sofrito debe hacerse a fuego suave, sin que coja color. Esto mantiene el sabor limpio y el color claro.
El segundo es cocer lo justo. Ni más ni menos. Solo hasta que la verdura esté tierna. Si te pasas, pierdes sabor y concentración.
El tercero es triturar de verdad. No diez segundos. Un minuto o más si hace falta. Hasta que no quede ningún rastro de grumo.
Y el cuarto, el gesto que marca la diferencia entre una crema normal y una de restaurante: pasarla por un colador fino o un chino.
Este paso elimina fibras, pequeños restos y cualquier imperfección. El resultado es una textura sedosa que no necesita "muletas" en forma de nata.
Haz una crema de patata y puerro con este método. No le pongas nata. Solo un buen triturado y un buen colado. Luego, si quieres, añade una nuez mínima de mantequilla al final, solo para dar brillo.
El resultado sorprende: es más ligera, más fina y, sobre todo, sabe más a lo que tiene que saber.
Hay que aclarar que Berasategui no prohíbe la nata ni la mantequilla. Lo que dice es algo mucho más interesante. Primero, haz bien la técnica y luego decide si hace falta enriquecer. No al revés.
Este truco no solo sirve para purés. Sirve para casi toda la cocina: muchas veces buscamos soluciones caras o ingredientes "milagro", cuando lo que realmente falta es hacer mejor lo básico.
Y eso, paradójicamente, es lo que convierte una cocina sencilla en cocina de alto nivel.
Ingredientes para un puré de patata y calabacín
- 500 g de patatas (mejor si son harinosas, tipo Monalisa o para puré)
- 300 g de calabacín (peso ya pelado y limpio)
- 50 g de mantequilla
- 100 ml de nata líquida (crema de leche)
- 50 ml de leche entera
- 1 diente de ajo (opcional, para infusionar)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal fina al gusto
- Pimienta blanca recién molida
- Una pizca de nuez moscada (opcional)
Paso 1
Prepara los ingredientes: Pela las patatas y córtalas en cubos de tamaño uniforme para que se cocinen de manera homogénea. Lava bien el calabacín y córtalo en trozos (puedes pelarlo si quieres un puré más claro, pero con piel queda más sabor y color).
Paso 2
Cocción de las hortalizas: En una olla amplia pon las patatas con agua fría y un puñadito de sal. Añade los trozos de calabacín encima (el agua no los debe cubrir del todo). Lleva a ebullición y cuece a fuego medio durante unos 15-18 minutos, hasta que las patatas estén tiernas (pincha con un tenedor: debe entrar sin resistencia).
Paso 3
Infusión aromática (opcional pero delicioso): Mientras se cuece, calienta en un cazo pequeño la leche con el diente de ajo aplastado y una cucharadita de aceite de oliva. Deja que infusione suave a fuego bajito unos 5 minutos y retira el ajo. Esto aporta un aroma sutil y sofisticado.
Paso 4
Escurre y tritura: Escurre bien las patatas y el calabacín. Pásalos por un pasapurés o tritúralos con un triturados cuidando que no quede aireado (esto ayuda a que el puré quede sedoso).
Paso 5
Emulsionar el puré: Añade la mantequilla en cubitos poco a poco mientras sigues mezclando. Incorporar la mezcla de leche infusionada y la nata caliente poco a poco hasta conseguir la textura deseada (suave, cremosa y sin grumos). Ajusta de sal, añade pimienta blanca y, si te gusta, un toquecito de nuez moscada.
Paso 6
Final y presentación: Sirve caliente en platos hondos. Puedes añadir unas gotas de aceite de oliva virgen extra por encima y un toque de perejil fresco picado para color.
