Agua fría y pan caliente, mata a la gente, dice el refrán.

"Agua fría y pan caliente, mata a la gente", dice el refrán. Pixabay

Salud Pseudociencia

El agua cruda: el disparate que se ha puesto de moda en Silicon Valley

Esta nueva estupidez pseudocientífica está haciendo que algunos estadounidenses se gasten grandes cantidades de dinero en agua que no ha pasado ningún tratamiento.

Desde hace décadas, incluso siglos, las modas nutricionales no dejan de sucederse una tras otra, a menudo espoleadas por una u otra dieta milagro que suelen caer en el olvido y volver a aparecer años después. En gran parte de las ocasiones, estas modas tan solo son una forma inútil de perder tiempo y dinero, pero en otras pueden dar lugar a alteraciones en la salud.

Eso parece estar sucediendo una vez más en Estados Unidos y, más en concreto, en la cuna de la tecnología, Silicon Valley. Allí, el agua cruda (es decir, sin procesar ni esterilizar) se ha convertido en una peligrosa moda para la salud, tal y como ha detallado The New York Times en un artículo publicado esta misma semana. Cada jarra de dos litros y medio de este agua sin filtrar se vende por el módico precio de 36,99 dólares (unos 30 euros).

La cara y peligrosa agua cruda

Si lo pensamos fríamente, cualquier individuo con acceso a una fuente de agua subterránea podría obtener grandes cantidades de esta materia prima o "agua cruda". Sin embargo, eso no parece preocupar a sus compradores, los cuales han vaciado literalmente los supermercados de Silicon Valley y otras zonas de San Francisco, que no dudan en pagar a las empresas que se están beneficiando de esta peligrosa moda.

Según el periódico norteamericano, el éxito del movimiento se debería al hecho de que sus vendedores afirman que se trata de agua "externa a la red", es decir, que no pasa por tuberías federales ni municipales, por lo que no contiene aditivos como el fluoruro ni recibe filtración alguna, lo que haría al agua cruda "rica en minerales", como en la naturaleza.

Sin embargo, lo natural no siempre es lo más saludable, y precisamente el procesado de alimentos y bebidas ha permitido al ser humano sobrevivir como especie. Si bien es cierto que los alimentos ultraprocesados no son recomendables a nivel dietético, no todos los procesados son malos, sino que por el contrario son necesarios.

En el caso del agua, aunque existen determinados manantiales que no precisan de un filtrado, otros muchos pueden contener multitud de bacterias que provocan diarreas y otros procesos gastrointestinales que llegan incluso ser letales. De hecho, en Estados Unidos, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades y la Agencia de Protección Ambiental llevan a cabo estrictos controles de calidad con todos los proveedores de agua embotellada de los Estados Unidos. El objetivo no es otro que evitar epidemias de este tipo.

Agua potable contaminada, un grave problema de salud

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluso en el agua potable llegan a producirse casos de contaminación, siendo estos uno de los problemas de salud más peligrosos para el mundo en general. De hecho, el agua potable contaminada causa 502.000 muertes por diarrea al año, y se trata de un producto que, en teoría, llega habiendo pasado por un proceso de esterilización y filtrado. Así, el daño que puede llegar a causar el "agua cruda" podría ser exponencialmente mayor.

Además de las posibles contaminaciones por bacterias, virus o parásitos en el agua natural aún no filtrada, también puede producirse contaminación por productos químicos que también se encuentran de forma natural en el suelo y las rocas, como el arsénico y el radón, y que pueden ser tóxicos en determinadas dosis.

A todo esto también queda añadir otros protagonistas que se relacionan con el agua de los manantiales naturales: los animales, que pueden transportar parásitos como la Giardia y el Cryptosporidium, dos de las causas más comunes de enfermedades transmitidas a través del agua y que se transfieren por el contacto con las heces de estos animales. Por todo esto, las autoridades sanitarias aconsejan evitar el agua procedente de fuentes naturales y optar por agua debidamente filtrada, desinfectada o hervida antes de su consumo.