Los cambios pueden afectar a los gatos.
La psicología dice que cambiar los muebles de sitio altera el mapa territorial de los gatos y afecta a su confianza
Mover los muebles de la casa puede ser fatal para los gatos, incluso para su confianza y seguridad.
Más información: Los veterinarios coinciden: los gatos pueden asumir roles dominantes cuando perciben que no hay suficientes recursos.
Aunque pueda parecer una tontería, cambiar los muebles de la casa afecta a la psicología de los gatos. Las guías oficiales de la American Association of Feline Practitioners e incluso la International Society of Feline Medicine, detallan que el entorno físico de un gato está directamente vinculado a su salud emocional.
Según los expertos, los gatos dependen de un entorno que pueda resultar predecible y fácil, y que además controlen. Alterar drásticamente la disposición de una habitación echa por tierra su percepción de control y activa respuestas biológicas de estrés que afectan negativamente su confianza y bienestar general.
Desde un punto de vista puramente científico, los gatos estructuran su territorio creando una especie de mapa olfativo mediante el marcaje con feromonas faciales. Al frotar sus mejillas contra muebles, los gatos delimitan zonas seguras que acaban memorizando para poder desplazarse de manera tranquila.
Al desplazar dichos objetos marcados de lugar, se rompe esa referencia de olores y los gatos se quedan sin guía. Ese hecho acaba desencadenando una desorientación inmediata que obliga al animal en cuestión a tener que explorar otra vez su espacio con cautela y a volver a hacer esa operativa de marcado para establecer su mapa.
Un cambio puede romper el mapa de los gatos
Y es que los estudios publicados en el portal PubMed Central confirman que los gatos domésticos son especialmente sensibles a modificaciones del hogar, incluso a simples variaciones en la posición de los muebles.
La ciencia demuestra que un pico de estrés crónico derivado de estos cambios ambientales altera la conducta habitual de los gatos, provocando problemas más serios como el aislamiento, la disminución del apetito y hasta el marcaje fuera de sus areneros.
Llegados a un punto extremo, hasta todo ello se puede manifestar con dolencias físicas como la cistitis idiopática, aunque es complicado alcanzar este tipo de enfermedades porque, antes, los animales suelen mostrar síntomas que ya alteran a sus dueños.
Al final, los gatos pueden acabar hasta aumentando su rascado destruyendo partes del hogar, puesto que no acaban de estar cómodos con su ambiente y no se sienten seguros. Los etólogos, para mitigar esto, recomiendan aplicar modificaciones en la casa de manera gradual.
Los profesionales recomiendan utilizar mantas que estén impregnadas con su olor o incorporar difusores de feromonas que permitan a los gatos volver a estar tranquilos con su entorno, introduciendo los cambios de muebles de manera paulatina para que no haya un ajuste brusco.