Hacer deporte con mascotas siempre es recomendable.
La psicología dice que entrenar con tu mascota es la mejor manera para mantener una disciplina semanal
Entrenar con las mascotas tiene un impacto muy positivo y ayuda a crear una rutina durante toda la semana.
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Entrenar en compañía de una mascota, sobre todo de perros, se ha transformado en una de las estrategias más recomendables por la psicología conductual para combatir el sedentarismo y establecer hábitos saludables.
El vínculo afectivo con un animal actúa como un poderoso catalizador psicológico, elevando la motivación intrínseca de las personas. Al percibir el ejercicio no como una obligación individual, sino como un momento de recreación compartido y beneficioso para el animal, la pereza disminuye y facilita el primer paso para establecer una rutina de ejercicio.
La clave para ponerse realmente a hacer deporte y mejorar nuestra salud es establecer una constancia semanal, y las mascotas son ideales para ello porque, en el caso de los perros, necesitan salir a pasear varias veces al día, por lo que es sencillo establecer un plan para así hacer ejercicio juntos.
Los animales aportan de manera natural esa rutina diaria y también ayudan a eliminar la pereza del mapa, por lo que elaborar un marco de organización temporal rígido -y al mismo tiempo ameno- acaba siendo muy sencillo y hasta puede aparecer de manera natural dependiendo de qué tipo de perro tengamos -hay razas que requieren de mucha actividad-.
El deporte con perros es ideal
A nivel emocional, el ejercicio conjunto mitiga significativamente las barreras psicológicas asociadas al esfuerzo físico, como el aburrimiento o la frustración. Durante los entrenamientos, la interacción con nuestra mascota estimula la liberación de endorfinas y oxitocina, lo que reduce los niveles de cortisol y el estrés percibido y acumulado durante el día.
Y al experimentar una sensación placentera, habiendo liberado el estrés y con una sensación física extraordinaria por haber hecho deporte, el cuerpo pide repetir la operación en días posteriores y al final se acaba estableciendo una rutina de manera rápida.
Además, entrenar con una mascota yendo a correr al aire libre fomenta, a su vez, el sentido de responsabilidad mutua que actúa como un escudo contra las excusas comunes. Saber que ese bienestar físico y mental del animal depende directamente de nuestra constancia, hace que nos activemos y nos pongamos en marcha sin pensarlo dos veces.
Al final, es nuestra mascota quien se convierte en nuestro entrenador personal porque, sin ella, no tendríamos ciertas rutinas establecidas y puede que nunca hubiéramos empezado a realizar deporte de manera constante: es el seguro que garantiza que se cumplan los objetivos y los entrenamientos diarios durante todas las semanas, sin excepción.