La buena salud de los españoles toca techo a los 75 años desde los años 80: Hay que recuperar una vejez no heroica

La buena salud de los españoles toca techo a los 75 años desde los años 80: "Hay que recuperar una vejez no heroica" E.E.

Ciencia

Los expertos lo confirman: las personas a partir de los 60 años se vuelven más estables pero menos cercanas

Lejos de ser un síntoma de pérdida del entusiasmo, la psicología interpreta esta aparente seriedad como el resultado de una reorganización emocional.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

Las claves

A partir de los 60 años, las personas suelen reducir su círculo social y priorizar relaciones más significativas.

La teoría de la selectividad socioemocional explica que, con la edad, crece el interés por vínculos que aportan bienestar y confianza.

Los mayores pueden parecer más reservados, pero buscan calidad en las relaciones, no cantidad de amistades.

Mantener conexiones significativas y proteger la privacidad es clave para el bienestar emocional en esta etapa de la vida.

Cumplir años no significa perder interés por los demás. A partir de los 60, muchas personas pueden reducir el tamaño de su círculo social y mostrarse reservadas, pero la psicología interpreta este cambio como una selección de vínculos significativos.

La explicación se encuentra, en parte, en la teoría de la selectividad socioemocional desarrollada por Laura Carstensen, profesora de Stanford. Sus investigaciones sostienen que, cuando cambia la percepción del tiempo disponible, también cambian las metas y prioridades personales individuales.

Con el paso de los años, por tanto, las relaciones dejan de medirse únicamente por la cantidad. El objetivo puede ser conservar aquellas que aportan bienestar emocional, confianza y apoyo, mientras pierden atractivo los contactos superficiales, numerosos o poco satisfactorios.

Eso puede hacer que una persona parezca más seria, distante o menos interesada en ampliar amistades. Sin embargo, no implica necesariamente menor capacidad para querer, conversar o disfrutar de compañía. De hecho, los vínculos cercanos pueden adquirir mayor importancia.

Consolidar las relaciones cercanas

Los trabajos de Carstensen encontraron reducciones selectivas en la interacción social, acompañadas de una mayor cercanía emocional con personas importantes. La clave, por tanto, no sería aislarse, sino concentrar esfuerzos en relaciones consideradas especialmente valiosas y cercanas para ellos.

Esta transformación también modifica la conversación cotidiana. Para algunos adultos mayores, hablar durante mucho tiempo sobre problemas personales, enfermedades o asuntos familiares puede resultar menos atractivo, especialmente cuando la relación no es suficientemente cercana o cuando existe poca confianza.

Un artículo recoge esta idea y recomienda mantener breves las actualizaciones sobre salud, expresar cómo se siente uno y después regresar a temas compartidos. El objetivo es proteger la intimidad sin romper la conexión entre personas.

Hay, además, una dimensión relacionada con la confianza. Compartir información privada sobre la salud o la familia de terceros puede colocar al interlocutor ante una situación incómoda: participar en rumores o parecer frío si decide no continuar la conversación.

Por eso, una respuesta prudente puede consistir en reconocer que alguien atraviesa una etapa difícil y dirigir la conversación hacia la persona que tenemos delante. Es una forma de mostrar empatía sin llegar a invadir la privacidad ajena innecesariamente.

Esta manera de relacionarse encaja con una idea central de la psicología del envejecimiento: no necesariamente queremos más relaciones, sino relaciones mejores. La red social puede reducirse naturalmente de manera gradual mientras aumenta el valor emocional de determinados vínculos.

El cambio, además, no aparece de golpe al cumplir los 60. La investigación indica que la selección de relaciones comienza mucho antes y continúa durante la edad adulta. Por eso, atribuirla exclusivamente a la vejez simplificaría demasiado un proceso gradual.

Conviene distinguir, eso sí, entre elegir pasar tiempo con pocas personas y sufrir aislamiento. Desde la literatura científica siempre se recuerda que las conexiones sociales son necesarias para todos para prosperar y advierte de los riesgos asociados a la soledad.

Así, cumplir años puede traer mayor estabilidad emocional y una vida social más selectiva, no necesariamente fría. La clave está en mantener conexiones significativas, cuidar la confianza y entender que reducir el círculo también puede ser una forma de bienestar.