El presidente chino, Xi Jinping, en una imagen de archivo.

El presidente chino, Xi Jinping, en una imagen de archivo. EFE

Ciencia

China cambia las normas: busca construir una fábrica en el espacio con un módulo de 2 metros de diámetro

La microgravedad permite crear materiales y fármacos con propiedades únicas, abriendo nuevas oportunidades científicas y comerciales en el espacio.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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China planea construir una fábrica espacial usando un módulo inflable de hasta dos metros de diámetro en su estación Tiangong.

El objetivo es aprovechar la microgravedad para fabricar materiales avanzados y biofármacos imposibles de producir en la Tierra.

El módulo se lanzará plegado y se expandirá en órbita, permitiendo superar las limitaciones de volumen de los lanzamientos tradicionales.

El proyecto enfrenta retos importantes, como la resistencia del módulo a la radiación y micrometeoritos, y la viabilidad económica y energética de la industria espacial.

La exploración espacial ya no se limita a la investigación científica o a la conquista simbólica de la Luna. En pleno siglo XXI, el espacio comienza a perfilarse como un nuevo escenario industrial, y China quiere liderar esta transformación.

El gigante asiático, a través de la Academia China de Ciencias, trabaja en un proyecto que busca convertir su estación espacial Tiangong en una plataforma productiva. El objetivo es claro: desarrollar una fábrica en órbita terrestre capaz de fabricar materiales avanzados en condiciones imposibles de replicar en la Tierra.

El elemento clave de esta iniciativa es un módulo inflable y reconfigurable que se lanza plegado dentro de un cohete y se expande una vez en el espacio. Este diseño permite superar una de las principales barreras de la ingeniería espacial: el limitado volumen de carga durante los lanzamientos.

Según los datos difundidos por CGTN, este módulo podría alcanzar hasta dos metros de diámetro y ofrecer un entorno presurizado adecuado para procesos industriales. Su estructura flexible multiplica el espacio disponible frente a los módulos rígidos tradicionales, facilitando experimentos a mayor escala.

La apuesta por la fabricación en el espacio responde a un factor físico determinante: la gravedad. En la Tierra, esta condiciona procesos como la mezcla de fluidos, la cristalización o la producción de proteínas. En microgravedad, estos fenómenos se comportan de forma distinta, permitiendo un control más preciso.

Revolución industrial

Gracias a estas condiciones, los investigadores pueden desarrollar materiales avanzados, biofármacos y componentes tecnológicos con propiedades únicas. El científico Yang Yiqiang destaca que esta tecnología permitirá dar el salto desde pruebas experimentales hacia aplicaciones industriales reales en el espacio.

Aunque pueda parecer una idea futurista, ya existen precedentes en este ámbito. Empresas como Varda Space Industries han lanzado satélites diseñados para fabricar productos en microgravedad y retornarlos a la Tierra, mientras Astroforge explora la minería de asteroides como fuente de recursos, tal y como explica National Geographic.

En este contexto, China parece avanzar con paso firme. Mientras Estados Unidos afronta retrasos en su programa Artemis y mantiene en fase de pruebas proyectos clave como Starship, el país asiático se posiciona como uno de los actores más decididos en la carrera por la industrialización espacial.

Sin embargo, los retos son considerables. Los módulos inflables deberán resistir radiación, impactos de micrometeoritos y temperaturas extremas. Además, la viabilidad económica y energética de estas fábricas orbitales aún está por demostrar.

A pesar de las incógnitas, el proyecto marca un punto de inflexión. La posibilidad de producir en el espacio abre una nueva frontera económica y tecnológica, sugiriendo que la próxima revolución industrial podría desarrollarse lejos de la superficie terrestre.