Lamine Yamal, en el Mundial

Lamine Yamal, en el Mundial Europa Press

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Los psicólogos coinciden: “Lamine Yamal es un fenómeno deportivo y psicológico; pero necesita desarrollarse”

La fama temprana de Lamine Yamal abre un debate clave: cómo proteger al adolescente que ya compite como una estrella mundial.

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Las claves

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Lamine Yamal destaca como fenómeno deportivo y psicológico, pero los expertos señalan la necesidad de que reciba herramientas para su desarrollo personal y emocional.

El futbolista vive una presión mediática y social inusual para su edad, lo que puede afectar la construcción de su identidad y su tolerancia al error.

La psicología deportiva recomienda trabajar aspectos como el autoconocimiento, la regulación emocional y la gestión de la exposición mediática desde fases tempranas.

Estudios muestran que la exposición a redes sociales y el perfeccionismo pueden aumentar el malestar psicológico en jóvenes atletas de élite, subrayando la importancia de una preparación integral más allá del rendimiento deportivo.

Lamine Yamal alcanzó la élite cuando todavía estaba en una edad en la que la identidad se está formando. Su talento creció deprisa, rodeado de contratos, comparaciones, críticas y una atención mediática difícil de gestionar para cualquier adolescente.

Tamara Arroyo, psicóloga deportiva experta en salud mental aplicada al alto rendimiento, cree que esa evolución debería ir acompañada de una preparación específica. Lo explicó en una entrevista concedida a Forbes Women España.

“Yamal es un fenómeno deportivo y psicológico, habría que darle herramientas para desarrollarse en este aspecto”, afirmó Arroyo. La frase no significa que el futbolista tenga un problema psicológico, sino que vive una situación extraordinaria para su edad.

La especialista habla de un joven sometido a expectativas propias de una estrella mundial mientras sigue construyendo su personalidad, sus vínculos, su manera de afrontar el error y su forma de separar la vida privada del personaje público.

Arroyo defiende una preparación integral del deportista. Los clubes controlan al detalle la alimentación, el descanso, las cargas físicas o la recuperación muscular, pero la parte mental no siempre ocupa el mismo lugar en la planificación diaria.

Un mal partido no se queda en el vestuario

Ese trabajo no debería empezar solo cuando aparece una crisis. La psicóloga habla de entrenar autoconocimiento emocional, regulación, respiración, control del foco, tolerancia a la frustración y gestión de la exposición mediática antes de que el ruido se vuelva inmanejable.

También insiste en algo menos visible: construir una identidad personal. Cuando millones de personas conocen a alguien por sus goles, sus récords o sus fallos, existe el riesgo de que el propio jugador termine mirándose únicamente a través del rendimiento.

La psicología deportiva utiliza el concepto de cierre prematuro de la identidad atlética para describir a deportistas muy comprometidos con su papel deportivo sin haber explorado suficientemente otras dimensiones personales. No es un diagnóstico, sino una forma de estudiar cómo el deporte puede ocupar demasiado espacio.

En un caso como el de Yamal, esa presión se multiplica. Un mal partido no se queda en el vestuario: puede convertirse en titulares, vídeos, comentarios, tertulias y juicios de desconocidos sobre su carácter, su madurez o su vida privada.

Las redes sociales añaden una exposición difícil de apagar. Un estudio con 591 deportistas adolescentes encontró relación entre mayor uso diario de medios digitales y más afecto negativo, con la comparación social y la calidad del sueño como variables importantes.

Arroyo explica que no hay una única fórmula para todos. Algunas personas son más vulnerables a la crítica externa y, durante competiciones importantes, puede convenir alejarlas temporalmente del foco, los comentarios hostiles y la exposición constante.

Otro punto delicado es la tolerancia al error. El éxito precoz puede generar la sensación de que un futbolista excepcional debe acertar siempre, aunque equivocarse siga formando parte del aprendizaje deportivo y de la madurez personal.

Un estudio con 966 adolescentes noruegos encontró que las preocupaciones perfeccionistas se asociaban especialmente con malestar psicológico clínicamente significativo entre deportistas jóvenes de élite. El problema no es buscar la excelencia, sino vivir cada fallo como algo inaceptable.

El Comité Olímpico Internacional también pide una mirada más amplia sobre los deportistas jóvenes de alto nivel. Sus recomendaciones insisten en proteger salud, bienestar y desarrollo, evitando reducir al atleta a resultados, medallas o rendimiento inmediato.

Las herramientas mentales no eliminan nervios, dudas ni decepciones. Sirven para reconocer esas emociones sin quedar atrapado en ellas, igual que la preparación física permite responder mejor cuando aparece el cansancio durante un partido.