El rey Mohamed VI de Marruecos, en una imagen de archivo.

El rey Mohamed VI de Marruecos, en una imagen de archivo. EFE Mariscal

Ciencia

Marruecos se acerca a España: planean construir un túnel submarino de 42 kilómetros que conecte ambos países

Marruecos deberá modernizar y electrificar parte de su red ferroviaria antes de conectar con el futuro túnel del estrecho.

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J. Rodríguez
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Las claves

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España y Marruecos han reactivado el proyecto de construir un túnel submarino de 42 kilómetros que conectará ambos países bajo el estrecho de Gibraltar.

El túnel, diseñado exclusivamente para trenes, tendrá 27,7 kilómetros bajo el mar y alcanzará una profundidad máxima de 475 metros.

La financiación del proyecto ha aumentado notablemente, con 4,7 millones de euros aprobados en 2024 y estimaciones totales entre 15.000 y 30.000 millones de euros.

La infraestructura se desarrollará en dos fases y no estaría operativa antes de 2040, siendo considerada estratégica para el comercio y la movilidad internacional.

El estrecho de Gibraltar podría dejar de ser una barrera natural entre Europa y África para convertirse en uno de los grandes corredores ferroviarios del siglo XXI. España y Marruecos han retomado con fuerza el histórico proyecto de un túnel submarino que uniría ambos territorios mediante una conexión permanente bajo el mar.

La iniciativa, paralizada durante más de una década por cuestiones burocráticas y técnicas, volvió oficialmente a activarse en abril de 2023. Desde entonces, los dos gobiernos han acelerado los estudios necesarios para sacar adelante una infraestructura considerada estratégica tanto para el comercio como para la movilidad internacional.

El renovado impulso del proyecto se refleja en las inversiones aprobadas durante los últimos años. La empresa pública Secegsa, encargada de analizar la viabilidad de la obra, recibió en 2024 una financiación de 4,7 millones de euros procedente en parte del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea.

La diferencia respecto a ejercicios anteriores resulta llamativa. En 2022, la aportación económica apenas alcanzó los 100.000 euros, mientras que en marzo de 2026 el Gobierno español autorizó además otros 1,73 millones destinados a nuevos estudios técnicos relacionados con la futura infraestructura ferroviaria.

El túnel, diseñado exclusivamente para trenes, tendrá una longitud total de 42 kilómetros. De ese recorrido, 27,7 kilómetros discurrirán bajo las aguas del estrecho de Gibraltar. El trazado alcanzará una profundidad máxima de 475 metros y contará con una pendiente aproximada del 3%.

Nueva ruta

Los ingenieros han optado finalmente por la conocida ruta del Umbral de Camarinal tras estudiar diferentes alternativas. Este paso submarino presenta una profundidad cercana a los 300 metros bajo el lecho marino y se considera actualmente la opción técnicamente más viable para conectar ambos continentes.

Para garantizar la seguridad del proyecto, ya se están desarrollando investigaciones específicas sobre las condiciones geológicas y sísmicas de la zona. Herrenknecht Ibérica lidera el estudio geotécnico centrado en analizar cómo perforar terrenos inestables sometidos a enormes presiones bajo el mar.

Al mismo tiempo, Tekpam Ingeniería trabaja en un estudio sísmico destinado a evaluar el comportamiento tectónico del estrecho. La región presenta una importante actividad geológica, uno de los principales desafíos técnicos que afrontará esta ambiciosa obra de ingeniería internacional.

El coste definitivo todavía no ha sido fijado, aunque las estimaciones actuales sitúan el presupuesto entre 15.000 y 30.000 millones de euros. Además de las dificultades geológicas, el proyecto deberá coordinar normativas ferroviarias, mejorar la electrificación marroquí y superar complejas exigencias logísticas.

La construcción se desarrollará en dos fases diferenciadas. Primero se levantará una única galería con doble sentido de circulación. Más adelante, se añadirá un segundo túnel paralelo para separar el tráfico ferroviario y aumentar la capacidad de transporte entre Europa y África.

Si los plazos previstos se cumplen, el túnel no estaría operativo antes de 2040. Sin embargo, sus impulsores creen que transformará las relaciones económicas entre ambos continentes, reducirá costes comerciales y consolidará un nuevo eje estratégico para mercancías, turismo y cooperación internacional.