El rey Mohamed VI de Marruecos, en una imagen de archivo.

El rey Mohamed VI de Marruecos, en una imagen de archivo. EFE Mariscal

Ciencia

Marruecos resiste a la crisis del petróleo: dispone de reservas para más de 49 días pese al bloqueo de Ormuz

El país busca expandir su capacidad de almacenamiento y diversificar sus proveedores con el objetivo de proteger su mercado interno.

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P. G. Santos
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Las claves

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Marruecos cuenta con reservas energéticas suficientes para más de 49 días pese al cierre del estrecho de Ormuz.

La ministra de Transición Energética aseguró que el país no ha sufrido cortes en el suministro de gasolina o gasóleo.

El Gobierno marroquí ha estabilizado precios mediante subsidios y congelación de tarifas eléctricas para hogares e industrias.

La gestión proactiva de reservas y precios convierte a Marruecos en ejemplo de resiliencia ante la crisis energética global.

Marruecos afronta con calma el cierre del estrecho de Ormuz gracias a sus amplias reservas de gasóleo y gasolina. La ministra de Transición Energética, Leila Benali, ha tranquilizado al Parlamento sobre el abastecimiento nacional.

La situación en el país magrebí contrasta con la tensión global por la interrupción del suministro petrolero. Benali destacó que Marruecos mantiene una coordinación impecable entre actores del sector energético para evitar cortes.

El cierre de Ormuz, provocado por la guerra en Irán, ha disparado los precios internacionales de la energía. Sin embargo, el Reino alauí cuenta con stocks que blindan a su economía ante la incertidumbre.

Marruecos dispone de reservas para 47 días de gasóleo y 49 días de gasolina, cifras confirmadas por la propia ministra en sede parlamentaria. Esta capacidad permite un abastecimiento continuo sin pánico en las gasolineras.

Reservas que garantizan estabilidad

La estrategia incluye un control estricto de los márgenes de beneficio y la transparencia en los mercados. Así, los consumidores marroquíes quedan protegidos contra subidas especulativas de precios en un contexto volátil.

Benali subrayó que no se ha registrado ningún corte en el suministro nacional desde el inicio de la crisis. Esta gestión proactiva posiciona a Marruecos como ejemplo de previsión en el norte de África.

El Gobierno inyectó 1.648 millones de dirhams mensuales en subsidios para estabilizar los productos energéticos. Esta medida, anunciada el pasado día 2, responde al encarecimiento global por Ormuz.

Para el gas butano, el Estado asume 78 dirhams por bombona de 12 kilos, elevando el subsidio a 600 millones de dirhams. Así se mantiene el precio en 50 dirhams, alivio para los hogares marroquíes.

Además, se congelaron las tarifas eléctricas para uso doméstico e industrial, con un coste adicional de 400 millones de dirhams. Esto amortigua el impacto del alza en fuelóleo, gas natural y carbón.

El bloqueo de Ormuz elimina millones de barriles diarios del mercado mundial, según expertos. Países como España observan con interés la resiliencia marroquí, vecina y socia comercial clave.

La crisis, iniciada con ataques iraníes que dañaron refinados del Golfo, amenaza la seguridad energética global. Marruecos, con reservas limitadas de petróleo propio, prioriza la diversificación de importaciones.

Otros 32 países liberaron 400 millones de barriles para calmar los mercados, pero Rabat confía en su planificación interna. La experiencia subraya la importancia de stocks estratégicos en geopolítica energética.

Esta gestión exitosa refuerza la transición energética marroquí hacia renovables, aunque los hidrocarburos siguen cruciales. Benali insiste en la vigilancia para prolongar las reservas ante un Ormuz prolongado.

El modelo marroquí podría inspirar a vecinos mediterráneos frente a shocks similares. Mientras el mundo negocia la reapertura del estrecho, Marruecos demuestra que la preparación paga dividendos.

La estabilidad de precios y suministro fortalece la economía interna, clave en un 2026 marcado por tensiones. Rabat emerge como oasis de calma en el turbulento panorama energético global.