El primer ministro de Australia, Anthony Albanese.
Australia cambia las normas: extrae hidrógeno verde del agua del mar con este químico con un 12,9% de eficacia
El uso de galio reciclable podría abaratar el hidrógeno verde y reducir su impacto ambiental en futuras plantas energéticas sostenibles.
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El avance hacia una energía limpia y abundante ha encontrado un nuevo protagonista inesperado en Australia. Un equipo científico de este país ha desarrollado un sistema que aprovecha directamente el agua del mar para producir hidrógeno verde de forma más sencilla.
Durante años, la obtención de hidrógeno sostenible ha estado limitada por altos costes energéticos y la necesidad de agua purificada. Sin embargo, este nuevo enfoque plantea un cambio de paradigma al eliminar algunas de esas barreras clave.
La investigación, liderada por la Universidad de Sídney y publicada en Nature Communications, propone un método que combina agua de mar y luz para generar hidrógeno sin recurrir a electricidad externa. El elemento diferenciador es el uso de galio líquido.
Este metal, poco explorado hasta ahora en este campo, actúa como catalizador del proceso. Al dispersarse en forma de partículas dentro del agua marina, reacciona cuando recibe luz, iniciando una transformación química que libera hidrógeno.
El mecanismo se basa en la oxidación superficial del galio. Al entrar en contacto con el agua y la radiación luminosa, se forma galio oxihidróxido mientras se liberan moléculas de hidrógeno, sin necesidad de sistemas eléctricos complejos.
Una eficiencia prometedora
Este planteamiento simplifica notablemente la infraestructura necesaria. A diferencia de la electrólisis tradicional, no requiere catalizadores caros ni procesos intensivos en energía, lo que podría reducir significativamente los costes operativos a gran escala.
Además, el galio presenta ventajas prácticas relevantes. Su bajo punto de fusión, cercano a la temperatura ambiente, facilita su manipulación y permite su uso en condiciones relativamente sencillas dentro de este tipo de sistemas experimentales.
Uno de los aspectos más destacados del estudio es su eficiencia inicial del 12,9%. Aunque todavía en fase temprana, los investigadores consideran esta cifra altamente competitiva frente a otras tecnologías emergentes en hidrógeno verde.
Otro punto fuerte es su carácter circular. Tras la reacción, el galio puede regenerarse y reutilizarse, lo que reduce la dependencia de materiales nuevos y mejora la sostenibilidad económica y ambiental del proceso.
Este sistema también tiene implicaciones estratégicas para países con amplias costas. Poder emplear directamente agua de mar elimina la presión sobre recursos hídricos dulces, un factor clave en regiones afectadas por la escasez.
Pese a los resultados prometedores, el proyecto aún debe superar desafíos importantes. El siguiente paso será aumentar la eficiencia del proceso y desarrollar reactores a mayor escala que permitan validar su viabilidad industrial.
Si logra consolidarse, esta tecnología podría acelerar la transición energética en sectores difíciles de electrificar, como el transporte pesado o determinadas industrias, donde el hidrógeno verde es una pieza fundamental.
La combinación de abundancia de recursos, simplicidad técnica y potencial de escalado convierte a este avance australiano en una de las propuestas más interesantes dentro del panorama energético actual.