El primer ministro irlandés, Micheál Martin, en una imagen de archivo.

El primer ministro irlandés, Micheál Martin, en una imagen de archivo. EFE/EPA/Bonnie Cash

Ciencia

Irlanda da una lección a España: invierte 4.550 millones de euros en ciencia y aprueba 29 becas para atraer talento extranjero

Irlanda ha dado un paso estratégico en la carrera global por el conocimiento invirtiendo más de 4.500 millones de euros en investigación.

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Las claves

Irlanda invertirá 4.550 millones de euros hasta 2030 en ciencia e investigación para impulsar su crecimiento económico y social.

El plan incluye la financiación de 3.500 nuevos doctorados y 29 becas competitivas para atraer talento internacional.

La estrategia de Irlanda apuesta por la investigación como pilar nacional, con impacto en la economía, la innovación y la resolución de grandes desafíos sociales.

El modelo irlandés contrasta con el español, que sigue enfrentando precariedad investigadora y fuga de cerebros por falta de inversión y estrategia.

Irlanda ha decidido no quedarse atrás en el campo de la ciencia y la investigación, dando un gran paso hacia delante mediante una gran inversión económica de hasta 4.550 millones de euros durante los siguientes cinco años, hasta el 2030.

El mensaje irlandés en este sentido es claro: la búsqueda del crecimiento económico, competitividad internacional y bienestar social mediante la inversión en ciencia.

La retórica quedó atrás, dando paso a una política estructural financiada, planificada y con vistas a la captación activa de talento internacional.

Así lo ha anunciado el Instituto Nacional Tyndall en su página web, donde explican cómo Research Ireland, la agencia nacional de investigación e innovación, ha presentado recientemente su estrategia "Curiosity, Capability, Competitiveness" con vistas al periodo 2026-2030.

Investigación, un pilar clave en la Irlanda del futuro

Como explica Micheál Martín, primer ministro de Irlanda: "Una Irlanda más fuerte y resiliente, impulsada por la investigación y la innovación, es una prioridad para el Gobierno".

"Nuestro éxito futuro depende de nuestra capacidad para prepararnos y competir en un mundo en constante cambio. La creación de Research Ireland supuso un importante avance para el sistema de investigación e innovación de Irlanda".

Esta ambiciosa estrategia posiciona la investigación y la innovación no como una función de apoyo, sino como una capacidad nacional esencial para la prosperidad de Irlanda y para contribuir al núcleo de Europa y más allá.

Según se desprende de estas palabras, el plan no concibe la investigación como un complemento del sistema productivo, sino como una capacidad central del Estado. Así, el programa pivota en tres ejes fundamentales: talento, economía y sociedad.

En primer lugar, se prioriza el desarrollo de una sólida base investigadora mediante la financiación de 3.500 nuevos doctorados y la creación de programas predecibles de financiación a lo largo de la carrera científica.

Este enfoque buscaría no solo retener talento local, sino también atraer talento internacional, reforzando la movilidad y captación global de perfiles altamente cualificados.

En este contexto, destaca la aprobación de 1.000 subvenciones dirigidas por investigadores y 29 nuevas becas competitivas dirigidas específicamente a talento extranjero, un factor clave para posicionar a Irlanda como protagonista a nivel científico internacional.

El segundo pilar se centraría en el impacto económico, donde Irlanda aspiraría a consolidar un ecosistema en el que la investigación se traduzca en innovación empresarial, transferencia tecnológica y creación de empresas.

También se busca impulsar la transformación de la infraestructura de investigación a través de la iniciativa Inspire (anunciada el pasado mes de noviembre de 2025), proporcionando equipos de vanguardia.

El objetivo es reforzar tanto la inversión extranjera directa como el desarrollo de capacidades industriales propias.

El tercer eje aborda el impacto social. La estrategia apuesta por una investigación orientada a resolver grandes desafíos contemporáneos, como el cambio climático, la regulación de la inteligencia artificial o los problemas de salud pública.

En este sentido, se prevé la concesión de al menos 150 proyectos de investigación en colaboración con departamentos gubernamentales, fortaleciendo el vínculo entre ciencia y políticas públicas.

Más allá de las cifras, tanto a nivel económico como en cuanto a becas y subvenciones se refiere, el plan reflejaría una visión del país: Irlanda reconoce que la ciencia genera riqueza a la vez que resiliencia ante crisis futuras.

Por ello, se propone fortalecer las conexiones entre academia, empresa, administración pública y sociedad civil, donde Research Ireland actuaría como eje vertebrador del sistema.

Esta estrategia no parte de cero, dado que en las últimas décadas Irlanda ha construido una base científica sólida y una reputación internacional creciente. Sin embargo, el propio documento reconoce que el contexto global actual exige una nueva fase de inversión para no perder competitividad.

En este caso, el contraste con España es significativo. Mientras Irlanda ha llevado a cabo una política de captación de talento y financiación sostenida, el sistema español continúa enfrentando problemas estructurales graves y sobradamente conocidos: precariedad investigadora, exceso de burocracia y fuga de cerebros.

Las diferencias no solo radican en el volumen de inversión, sino también en la claridad estratégica y la consolidación de la ciencia como pilar central del desarrollo nacional. Irlanda ha construido un modelo donde la investigación no es vista como un gasto, sino como una inversión.

La combinación de financiación, atracción de talento internacional y orientación a resultados está dando lugar a que el país posea una posición ventajosa en la economía del conocimiento. Es una lección no solo para España, sino también para el resto de países europeos.