Ursula von der Leyen. Presidenta de la Comisión Europea.

Ursula von der Leyen. Presidenta de la Comisión Europea. Europa Press

Ciencia

La UE busca la independencia frente a China en Chile: el reto de extraer litio sin destrozar la naturaleza

La extracción del litio tiene un alto coste para ciertos parajes en los que abunda, por eso algunas empresas prueban métodos más respetuosos.

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J. Rodríguez
Publicada

Las claves

La Unión Europea busca asegurar el suministro de litio desde Chile para reducir su dependencia de China en la transición energética.

Chile es el principal proveedor de litio para la UE, aportando el 63% del total importado entre 2019 y 2022.

La extracción intensiva de litio en el salar de Atacama genera graves impactos ambientales, afectando humedales, fauna y flora local.

Nuevas tecnologías de extracción y la Estrategia Nacional del Litio buscan hacer el proceso más sostenible, pero las comunidades locales mantienen su escepticismo.

La Unión Europea mira hacia Chile con un objetivo claro: garantizar su suministro de litio y reducir su dependencia de China en plena carrera por la transición energética. Este mineral se ha convertido en una pieza estratégica clave.

Actualmente, Chile es el principal proveedor de litio para la UE, con cerca del 63% del total importado entre 2019 y 2022. Muy por detrás quedan otros países como Argentina, Rusia o Estados Unidos.

El interés europeo se explica por el crecimiento explosivo de la demanda. Según la Agencia Internacional de la Energía, el consumo mundial de litio pasó de 95.000 toneladas en 2021 a más de 205.000 en 2024.

Las previsiones son aún más ambiciosas: se espera que en 2040 la demanda supere las 900.000 toneladas, tal y como explica este artículo de BBC. Gran parte de este incremento vendrá impulsado por la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.

Sin embargo, esta fiebre del litio tiene un coste ambiental evidente en territorios como el salar de Atacama. Allí, comunidades locales denuncian un deterioro progresivo de ecosistemas que antes eran ricos en agua y biodiversidad.

Una extracción costosa

En zonas como la Vega de Tilopozo, antiguos humedales se han convertido en superficies secas y agrietadas. Los habitantes aseguran que la extracción intensiva de agua por parte de las mineras ha agravado la sequía.

El método predominante consiste en bombear salmuera subterránea hacia grandes piscinas de evaporación, un proceso que consume enormes cantidades de agua en una región ya afectada por la falta de lluvias.

Este impacto no solo afecta al paisaje. Investigadores locales han detectado cambios en lagunas y humedales, con una reducción del tamaño de las masas de agua y una caída en la reproducción de especies como los flamencos.

Además, la alteración de microorganismos en el agua repercute en toda la cadena alimentaria. Incluso la flora autóctona, como los algarrobos, ha mostrado signos de deterioro en áreas cercanas a explotaciones mineras.

Frente a estas críticas, el Gobierno chileno defiende su Estrategia Nacional del Litio, que busca aumentar la producción mediante colaboración público-privada y nuevas tecnologías más eficientes y sostenibles.

Empresas como SQM o Albemarle ya experimentan con sistemas de extracción directa de litio, que prometen reducir el uso de salmuera y reintegrar parte del agua al ecosistema.

Algunos proyectos piloto aseguran haber recuperado más de un millón de metros cúbicos de agua y aspiran a reducir hasta un 50% la extracción actual. Sin embargo, las comunidades locales mantienen un fuerte escepticismo.

Para muchos habitantes, el salar se ha convertido en un laboratorio a gran escala. Temen que estas tecnologías no estén suficientemente probadas y puedan generar daños irreversibles en el equilibrio natural.

El debate trasciende lo local y plantea un dilema global: cómo avanzar hacia energías limpias sin trasladar el impacto ambiental a otras regiones. Para Europa, la independencia energética podría tener un precio oculto.