Imagen del río Volga, en Rusia.

Imagen del río Volga, en Rusia.

Ciencia

Rusia quiere cambiar el curso de los ríos: así es el lago de 690 metros excavado a base de bombas atómicas

El país eslavo conseguiría potenciar la agricultura en Asia Central y revitalizar los mares interiores, pero añadiría riesgos ambientales.

Más información: El sueño de una energía limpia e infinita se aleja: el mayor proyecto de fusión nuclear se retrasa 10 años

J. Rodríguez
Publicada

Las claves

La URSS creó en 1971 el Lago Nuclear, un cráter de 690 metros, detonando bombas atómicas para intentar cambiar el curso de los ríos.

El experimento buscaba desviar agua del norte al sur de Rusia para mejorar la agricultura y salvar mares interiores como el Aral y el Caspio.

El proyecto fracasó por sus altos costes, los daños ambientales y culturales, y los riesgos de radiación, intensificados tras Chernóbil.

Actualmente, aunque el Lago Nuclear sigue siendo peligroso, algunos científicos rusos ven más viable retomar ideas similares gracias a avances técnicos.

Rusia, y antes la Unión Soviética (URSS), ha propuesto varias veces a lo largo de su historia un desafío a la naturaleza: conseguir que sus ríos fluyan en otro sentido. Uno de sus intentos más extremos dio lugar a lo que se conoce hoy como el Lago Nuclear.

Este paraje no es otra cosa que un cráter artificial de unos 690 metros de anchura que se abrió con bombas atómicas. Se puede encontrar en la taiga al oeste de los montes Urales y comenzó siendo un experimento sobre cómo cambiar el sentido de los ríos.

Concretamente, desde el norte hacia el sur. Al Lago Nuclear se puede acceder en barco por los ríos Kolva y Visherka y después realizar una ruta cerca de la ciudad de Nyrob. No está conectado con los ríos cercanos y eso, precisamente, delata su origen artificial.

Básicamente, es un cráter inundado en mitad de un bosque. Y, aunque pueda parecer idílico en algunas fotografías, alrededor se pueden encontrar señales oxidadas que alertan del peligro de radiación en la zona y que prohíben perforar o construir.

Tal y como explica este artículo de BBC, en 2024 un bloguero viajó hasta ahí y encontró un paisaje sorprendente, sin embargo decidió no bañarse porque todavía seguían existiendo puntos con altos niveles de radiación. Pero, ¿cuándo surgió este lago?

En febrero del año 1971, hace exactamente 55 años, la URSS llevó a cabo la operación Taiga, que consistió en detonar a la vez tres dispositivos nucleares enterrados a 127 metros de profundidad. Tenían una potencia similar a la bomba de Hiroshima.

Con ello, querían hacer un canal que conectara la cuenca del río Pechora con la del Kama, uno de los afluentes del río Volga. Querían desviar hacia el sur parte del agua que desemboca en el Ártico, el sobrante de agua que fluye en el norte de Rusia y Siberia.

Un sueño recurrente

La intención era regar las regiones áridas, pero densamente pobladas de Asia Central y el sur de Rusia. Así, podrían desarrollar una mejor agricultura en la zona y salvar a sus mares interiores, el Aral, el Caspio y el de Azov, en decadencia por la sobreexplotación.

El proyecto movilizó muchos recursos, pero terminó en fracaso no sólo por lo caro que resultaba llevarlo a cabo, sino porque arrasó con los hábitats, las culturas locales y añadió múltiples riesgos ambientales imposibles de controlar.

En la década de 1980, los científicos e intelectuales se opusieron al gobierno cuando se quiso seguir adelante. El desastre de Chernóbil en 1986 terminó de hundir el proyecto y el Lago Nuclear ha quedado como una reliquia de aquel proyecto.

En cualquier caso, BBC puntualiza que en 2025 "dos científicos rusos argumentaron en un artículo del diario ruso Nezavisimaya Gazeta que los avances técnicos desde la década de 1980 hacen más viable la inversión del curso del río".

Señalan finalmente que esto tendría sentido ahora que Rusia ha querido dirigir su mirada hacia el este en esta nueva fase geopolítica en la que se aleja de los países occidentales.