Todos los años viene la gripe y parece que todos los años se nos olvida, hasta que llegan los titulares de prensa diciendo que las urgencias están colapsadas. Y este año, cómo no, ha llegado con la puntualidad de siempre.

El inicio de las epidemias, aparte de otros factores, tiene que ver mucho con el calendario escolar… Porque estas epidemias comienzan en el ámbito escolar y después pasan a la población adulta. Es comprensible, los niños juegan, y no lo hacen a distancia de seguridad, en las guarderías y lo comparten todo. El juguete de turno se chupa y al final, lo chupamos todos. Las mascarillas no están indicadas en niños pequeños y en sus manos es un juguete más. Por ello, vacunar a los niños pequeños es la mejor medida para evitar esta transmisión.

Evitar la gripe tiene dos fases: primero la vacunación en temporada prepidémica y, en segundo lugar, medidas de aislamiento en época epidémica.

Vacunación cuando el virus todavía no está en la calle... comenzamos en octubre, la vacuna tiene tiempo suficiente de crear defensas, unas tres semanas. Puede dar pereza vacunarse cuando aún las temperaturas son agradables, pero es la etapa más adecuada, querer vacunarse en plena epidemia no será perjudicial, pero si, menos eficaz.

Los organismos realizamos muchos esfuerzos para recordar a la población que hay que vacunarse, y poco a poco estamos cambiando la percepción en la población de que, no solo es para gente muy mayor, o muy enferma. Daré un dato: 1.500 personas muertas por la gripe el año pasado en España, y no todos ellos eran muy mayores o estaban muy enfermos.

Este año, además, nos hemos encontrado con otra dificultad: los tramos por edades. Yo fui la primera que apoyó la autocita por tramos de edad para la vacunación del COVID, pero es que la situación era distinta. El virus estaba en la calle, las dosis de vacuna venían en cantidades pequeñas y las personas susceptibles, sobre todo ancianos, estaban muriendo. Además, la alarma social era importante.

Había que priorizar y poner orden. Pero es que la vacunación de gripe se realiza cuando el virus aún no está circulando, eso debe de cambiar mucho el enfoque, porque las circunstancias no son las mismas.

Esta clasificación por edades ha demorado enormemente la vacunación, las enfermeras hemos estado a medio gas durante las tres primeras semanas. Esto ha restado un tiempo muy importante a la campaña, y nos ha restado coberturas porque ha dificultado el acceso a ella. Además, la alarma social no es comparable con la del COVID por lo que, o lo ponemos fácil o perderemos coberturas.

Según mi experiencia la vacunación debería empezar, desde el primer momento, en todos los factores de riesgo, tengan la edad que tengan. Otra duda que nadie me ha aclarado es... ¿Por qué cinco tipos de vacunas diferentes cuando además la mayoría son intercambiables?

Desconozco la razón, pero eso también ha perjudicado a las coberturas, ha complicado muchísimo la infraestructura, la organización de la campaña, y aumentado la posibilidad de errores. Como digo, desconozco la razón. No puedo sopesar los beneficios-inconvenientes de esta diversificación, pero los inconvenientes son importantes.

Hacer las cosas más sencillas a la población y a las profesionales, las enfermeras, hará que las campañas tengan mejores coberturas. Creo que hemos demostrado de sobras que si nos dejan organizar lo hacemos bien. Hemos puesto millones de vacunas, tenemos experiencia en organizar su administración, así que esa parte de la campaña debe estar en nuestras manos.

Y al final llegaron las golondrinas… El virus de la gripe ha estado circulando y parece que, si no hay sorpresas, lo peor ha pasado, y la buena noticia es que las urgencias hospitalarias han sido muy inferiores al año pasado.

Por si hay un repunte, solo recordar que este virus entra a través de las vías respiratorias. Mascarilla en lugares muy concurridos, distancia social, lavado de manos o un poco de gel hidroalcohólico cuando hemos tenido que tocar objetos que hayan pasado por muchas manos, serán nuestras mejores defensas.

Y si está enfermo, una receta para aliviar síntomas leves la podemos hacer las enfermeras. Si tienes dificultad respiratoria o alguna patología crónica necesitará la asistencia del médico.

Teresa Tolosana, presidenta del Colegio de Enfermería de Zaragoza