Piña jugadores hercules antes de un partido.

Piña jugadores hercules antes de un partido.

Hércules CF

El Hércules repite guion y cerrará la temporada más cerca de la cola que del ascenso

El equipo, pese a la inversión y el relevo en el banquillo, defrauda y afronta las últimas tres jornadas con el único reto de evitar un final trágico.

Más información: El Hércules se despide de Toril hasta la próxima temporada

Alicante
Publicada

Un año después, la misma historia. Otro mayo triste y otro final de Liga insulso, más pendiente de la cola que de la cabeza. El Hércules, tras su derrota esta jornada ante el filial del Villarreal, repite el mismo guion del pasado curso, cuando encaró las últimas tres jornadas de la competición ya sin opciones de ascenso y pendiente del descenso.

El equipo alicantino también cayó hace un año, en su primera temporada en Primera RFEF, en Vila-real un 4 de mayo, quedando tras esta jornada sin opciones matemáticas de pelear por la fase de ascenso.

Este curso, y en fechas prácticamente calcadas, el Hércules, aunque con otro entrenador al frente, ha vuelto a perder ante el filial amarillo (1-0), lo que le deja a ocho puntos de la quinta plaza cuando apenas restan nueve en disputa.

Además, el equipo de Beto Company es duodécimo, por lo que ni el pleno de puntos le garantizaría acceder a la promoción al tener por delante a varios rivales directos.

El Hércules vuelve a mirar hacia abajo, como hace un año, ante la amenaza del descenso. El conjunto herculano mantiene cinco puntos de renta, además del coeficiente particular, sobre la última plaza del descenso, propiedad del Tarazona.

El pasado curso, el Hércules, una vez sin opciones de pelear por el ascenso, se dejó llevar en la competición y enlazó tres derrotas ante Algeciras (1-2), Intercity (1-0) y Sanluqueño (2-3) que enturbiaron su temporada. Solo los pinchazos de los equipos de la zona baja evitaron un desenlace mucho más comprometido.

Esta temporada, el Hércules aún debe jugar ante Ibiza y Algeciras, dos equipos que le preceden en la tabla y aspiran a la quinta plaza, y frente al Nàstic de Tarragona, también implicado en la pelea por la salvación.

Decepción

Sin embargo, más allá de los números, la sensación que deja el equipo es incluso peor que la del pasado curso. Hace un año, el Hércules de Rubén Torrecilla ocupaba la décima posición a estas alturas.

Era un recién ascendido que había firmado una primera vuelta notable, llegando a cerrar ese tramo en puestos de promoción. Aquel equipo parecía haber tocado techo, con jugadores que no daban para mucho más, y la afición lo asumió con naturalidad.

Ahora el contexto es distinto. El club apostó por crecer, invirtió más y reforzó el proyecto, también en invierno, con la intención de dar un salto competitivo. La exigencia de la cúpula del Hércules fue máxima y se marcó como reto pelear por el campeonato de grupo, después por la promoción y, desde hace dos meses, ya solo se veía posible la quinta plaza.

La realidad es que el Hércules, por múltiples factores como las lesiones, la falta de solidez a domicilio y, sobre todo, el bajo rendimiento de varios jugadores, nunca ha dado la talla. Ni en continuidad, ni en juego ni en resultados.

El relevo en el banquillo en noviembre apenas cambió la dinámica y el equipo ha transitado toda la temporada en una zona de indefinición, sin argumentos sólidos para engancharse a la pelea por el ascenso.

El año pasado, el Hércules fue casi todo lo que podía ser hasta las últimas jornadas, en las que se desplomó.

Este curso, en cambio, ha sido menos de lo que prometía. Y esa brecha entre expectativas y realidad es la que explica el malestar creciente de la hinchada, que vuelve a ver a su equipo cerrar una temporada sin ilusión y con la única meta de no verse implicado en el descenso.