Una de las alineaciones de los blanquiazules en el inicio de temporada.

Una de las alineaciones de los blanquiazules en el inicio de temporada. Hércules

Hércules CF

Primeras curvas para el Hércules

El equipo de Alicante, colista, firma su peor arranque en una década y la grada vuelve a cargar contra la familia Ortiz. "Es una calamidad estar así", resume el entrenador.

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Alicante
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Aún no se ha marchado el verano y el nuevo proyecto del Hércules ya nota la soga en el cuello. El conjunto alicantino volvió a perder este fin de semana como local, en esta ocasión ante el filial del Atlético de Madrid (0-2), y firma su peor arranque de campeonato de la última década.

Además, parte de la afición blanquiazul ya ha perdido la paciencia y rescató los cánticos de protesta contra el propietario del club, Enrique Ortiz, al que volvió a pedir su salida de la entidad.

Cero de seis, con dos partidos seguidos en el Rico Pérez, es algo que no tiene precedentes modernos y enciende todas las alarmas. El equipo encaró la competición tras una pretemporada preocupante, en la que solo ganó un partido, demostró una falta de pegada alarmante y solo fue capaz de brillar a fogonazos.

No se le dio demasiada importancia, porque las pretemporadas no son fiables, pero el inicio de la competición ha colocado al equipo frente al espejo.

"Es lamentable ser los últimos, es una calamidad estar así. Entiendo la frustración. Por suerte quedan 36 jornadas, pero no me vale. Asumir los palos es obvio. Yo también estaría enfadado si fuera aficionado", aseguró el técnico Beto Company.

La derrota ante el filial del Atlético vuelve a tener su explicación en las áreas, tal y como ya sucedió en la jornada inaugural ante el Murcia. El Hércules cometió errores groseros en defensa, como el del primer gol del rival, y perdonó ocasiones clamorosas. Además, y como suele ocurrir cuando un equipo entra en una dinámica de nervios, la suerte tampoco ayuda. Sufrió una expulsión extraña y el palo devolvió un remate que era el empate segundos antes de la sentencia madrileña.

Para el entrenador, casi todo se resume en un problema de puntería. "Hemos tirado a puerta 40 veces en dos partidos y solo hemos marcado un gol, desde fuera y de rebote", señaló tras el partido. "El equipo tiene volumen ofensivo y algún día tendrán que entrar las ocasiones, pero no podemos esperar", apostilló.

También la línea defensiva está bajo sospecha. "Cuando no es un pito es una flauta. Hablamos esta semana de que la mitad de los goles de la pretemporada era por pérdidas en campo propio por querer jugar. Hemos corregido eso, pero no otras cosas. Si dejas un balón muerto en el área, te la enchufan", reflexionó.

"Ya hemos perdido dos partidos en casa y no puede ser. El año pasado conmigo solo se perdieron dos partidos", añadió afectado el valenciano, que no quiso justificar en la "ansiedad" los errores de sus jugadores.

"Que cada uno apechugue con lo suyo, porque yo lo hago. Hay que saber y entender que este escudo exige acertar. Y el que no lo entienda no tendrá sitio. Que cada palo aguante su vela. Yo no estoy a un palmo de la portería para enchufar la pelota", concluyó.

El sábado, el Hércules tendrá la oportunidad de escapar del laberinto derrotista ante el Europa, un rival tradicionalmente complicado en su estadio. Todo lo que no sea sumar en Barcelona acercará un poco más al equipo a esa cíclica tormenta social y deportiva que acompaña a la entidad desde hace décadas.