El potaje de vigilia.

El potaje de vigilia.

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Ni arroz ni marisco: el plato lleno de vitaminas típico de un pueblo de Alicante que hacen las abuelas en Semana Santa

Lejos de grandes lujos, esta comida destaca por su sencillez y por ser una opción nutritiva y equilibrada, perfecta para los días en los que, tradicionalmente, no se consumía carne.

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Alicante
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Sea Semana Santa, verano o cualquier época del año, nuestra provincia es conocida por su gastronomía remarcable y apreciada en el mundo entero.

Una gastronomía que muchas veces gira en torno al arroz alicantino o a todo tipo de platos con mariscos, muy apreciados tanto por los locales como por los turistas.

Sin embargo, en el interior de Alicante, existen otros platos con generaciones enteras de historia que, si bien no protagonizan las grandes recomendaciones gastronómicas de la provincia, son toda una delicia tanto para las papilas gustativas como para la salud.

Y es que durante la Semana Santa, en muchos hogares de la provincia se mantiene viva una receta humilde, reconfortante y cargada de tradición: el potaje de vigilia.

Este plato, que ha pasado de generación en generación, sigue siendo elaborado por muchas abuelas que conservan la esencia de la cocina de antaño.

Lejos de grandes lujos, el potaje destaca por su sencillez y por ser una opción nutritiva y equilibrada, perfecta para los días en los que, tradicionalmente, no se consumía carne.

El potaje de vigilia tiene como base ingredientes muy accesibles a base de garbanzos, espinacas y bacalao. A ellos se les suele añadir patata, huevo duro y, en algunos casos, un sofrito que aporta un sabor más intenso al conjunto. El resultado es un guiso espeso, sabroso y muy completo desde el punto de vista nutricional.

Uno de los aspectos más interesantes de este plato es su valor vitamínico. Las espinacas aportan hierro, fibra y antioxidantes; los garbanzos son una excelente fuente de proteínas vegetales y energía; y el bacalao añade proteínas de alta calidad junto con minerales esenciales.

Todo ello convierte al potaje en una comida muy saludable, ideal para combatir el desgaste de los cambios de estación.

En muchos pueblos de Alicante, este plato no solo forma parte del menú, sino también de la identidad cultural. Durante la Semana Santa, es habitual que las familias se reúnan en torno a la mesa para compartirlo, manteniendo así una tradición que va más allá de la cocina.

A pesar del paso del tiempo y de la evolución de los hábitos alimentarios, el potaje de vigilia sigue resistiendo como uno de esos platos que evocan hogar, memoria y raíces. Una receta que demuestra que, en ocasiones, lo más sencillo es también lo más valioso.