Víctor Moure, fundador y CEO de Kumbra Yachts.
Víctor Moure (25), el joven español que vende yates de hasta 800.000 euros: "Nunca hemos hecho dos barcos iguales"
El astillero barcelonés ha duplicado sus ventas en un año y prepara su expansión internacional hacia Miami y Dubái.
Víctor Moure Rocasalbas nació en Barcelona en 2001 y pertenece a una familia vinculada desde hace tres generaciones al sector náutico. Sin embargo, ha querido construir su propio proyecto con una visión más contemporánea.
Con solo 25 años, se encuentra al frente de Kumbra Yachts, un joven astillero español especializado en embarcaciones de lujo. Sus modelos cuestan entre 600.000 y 800.000 euros, dependiendo de la configuración elegida.
La compañía ha experimentado un rápido crecimiento desde su nacimiento. Según los datos facilitados por la propia marca, vendió 15 barcos el pasado año y prevé cerrar 2026 con más de 30 unidades vendidas.
Paralelamente, el astillero asegura haber puesto en el agua más de una treintena de embarcaciones desde el inicio de su actividad. Ahora busca consolidarse fuera de España y abrirse camino en mercados estratégicos como Miami y Dubái.
Barcos hechos a medida
Una de las claves de su propuesta es la personalización. La compañía evita fabricar embarcaciones idénticas y adapta cada unidad a las preferencias estéticas y funcionales de su futuro propietario.
"Nunca hemos hecho dos barcos iguales", asegura Moure. "Nos adaptamos al cliente como si fuera sastrería náutica. Hemos tenido clientes que nos han pedido hasta 20 personalizaciones".
Diseño premium, lujo mediterráneo y espíritu vanguardista.
Las posibilidades abarcan desde la distribución de los espacios hasta la elección de maderas, tejidos, colores y otros acabados. El objetivo es que cada propietario pueda configurar una embarcación prácticamente única.
Este trabajo requiere la intervención de más de 60 profesionales especializados. Carpinteros, electricistas, tapiceros, mecánicos, fontaneros, laminadores e instaladores participan en las distintas fases de producción.
Aunque la marca es joven, cuenta con el respaldo de tres generaciones de experiencia en el sector y con la estructura del astillero Faeton Yachts. Esta combinación ha permitido acelerar el crecimiento sin renunciar al trabajo artesanal.
Una entrega emocional
La personalización no termina cuando el barco abandona el astillero. La empresa también presta especial atención a la entrega, que convierte en una primera experiencia de navegación para cada cliente.
"Tenemos clientes que han llorado al recibir su barco", relata el fundador. El equipo prepara un detalle, explica el funcionamiento de la embarcación y sale a navegar con el nuevo propietario.
"Nos gusta cuidar ese momento, salir a navegar con ellos y celebrar el día. Es algo muy especial", añade Moure. Para la compañía, esta puesta en escena ayuda a establecer un vínculo que va más allá de la compraventa.
Su clientela busca diseño y prestaciones, pero también una determinada forma de disfrutar del mar. Esa dimensión aspiracional se ha convertido en una parte importante de la identidad de Kumbra Yachts.
El salto del Kumbra 43
La gama del astillero está formada por los modelos Kumbra 34, Kumbra 36 y Kumbra 43. Este último es su nuevo buque insignia y representa la entrada de la compañía en un segmento de mayor tamaño.
La embarcación mide 13,35 metros de eslora total y 3,99 metros de manga. Tiene capacidad para 14 personas y puede incorporar una motorización de hasta 1.200 caballos.
Uno de los barcos de lujo de Kumbra Yachts.
Su velocidad máxima estimada es de 42 nudos, mientras que la velocidad de crucero se sitúa alrededor de los 27. El casco incorpora dos steps destinados a mejorar el rendimiento, facilitar el planeo y reducir el consumo.
El modelo admite cuatro configuraciones de motorización: fueraborda, fueraborda oculta, intraborda o ejes. De este modo, puede adaptarse al tipo de navegación y a las prioridades de cada propietario.
En la cubierta aparecen una amplia plataforma de baño y dos soláriums, situados en la proa y en la popa. El techo rígido cuenta con grandes superficies acristaladas para favorecer la entrada de luz.
Los interiores disponen de dos camas, una de ellas convertible en sofá, y un baño con lavabo y ducha independiente. La embarcación también incorpora sistemas domóticos y diferentes opciones de conectividad.
El interior de uno de los yates de Kumbra Yachts.
El resultado es un barco planteado tanto para navegar a gran velocidad como para pasar una jornada fondeado. Con este modelo, Kumbra busca competir con firmas de mayor tamaño dentro del mercado premium.
"En España el mercado es especialmente competitivo, pero con el Kumbra 43 hemos visto una oportunidad clara", explica Moure. Su objetivo es ofrecer un producto de alta gama manteniendo una relación equilibrada entre prestaciones y precio.
Rumbo a Miami y Dubái
El siguiente desafío de la compañía se encuentra fuera del mercado español. Kumbra Yachts ha participado en salones náuticos internacionales como los celebrados en Cannes, Düsseldorf y Palma de Mallorca.
La marca quiere reforzar ahora su presencia en Miami, uno de los principales escaparates mundiales de la náutica de recreo. También ha puesto el foco en Dubái, donde existe una elevada demanda de embarcaciones exclusivas y personalizadas.
Esta proyección internacional ya ha dado visibilidad a sus barcos entre personalidades del deporte y el entretenimiento. La compañía asegura que sus modelos han despertado el interés de figuras como Steve Aoki, Patrick Dempsey o Max Verstappen.
Moure pretende ampliar progresivamente la oferta del astillero. Su hoja de ruta contempla desarrollar una gama que abarque embarcaciones desde los ocho metros hasta modelos de entre 15 y 18 metros.
"Tenemos ya dos o tres modelos más en mente, con la idea de lanzar uno nuevo cada año", avanza. El propósito es crecer sin abandonar la personalidad que ha distinguido a sus primeras embarcaciones.
Diseño reconocible, fabricación personalizada y expansión internacional constituyen los pilares de su estrategia. Una hoja de ruta ambiciosa con la que Moure quiere convertir su firma en una referencia de la nueva náutica española.