Publicada

Entre bateas flotando sobre la ría, pazos centenarios de piedra y calles donde el vino blanco es uno de los grandes protagonistas, existe una villa gallega que parece hecha para disfrutar sin prisas. Un lugar donde el mar, la tradición marinera y los viñedos se mezclan constantemente creando uno de los rincones con más encanto de las Rías Baixas.

Una villa marinera en la que los paseos junto al agua permiten ver aún a las mariscadoras trabajando durante la bajamar, en la que una antigua torre defensiva recuerda aún el pasado de la villa frente a los ataques piratas y en el que las plazas históricas conservan aún intacta esa elegancia señorial tan característica del norte de Galicia.

Ese lugar es Cambados, considerado uno de los pueblos más bonitos de Galicia y reconocido además como la capital del albariño.

Paseo costero de Cambados.

Paseo costero de Cambados.

Uno de los mejores planes para hacer en Cambados es comenzar por recorrer su paseo marítimo, especialmente a primera hora de la mañana o al atardecer. Un recorrido que ofrece vistas constantes a las bateas que flotan sobre la ría de Arousa, utilizadas para el cultivo del mejillón.

Al final del paseo aparece el barrio de San Tomé, una de las zonas marineras de la localidad. Muy cerca se encuentran también las ruinas de la Torre de San Sadurniño, construida entre los siglos VIII y IX para proteger la villa de ataques marítimos y utilizada posteriormente como faro.

Hoy, este rincón se ha convertido en uno de los lugares más especiales de Cambados para detenerse a contemplar los vestigios de su pasado, escuchar el sonido del mar y disfrutar de las vistas sobre la ría en un ambiente de absoluta tranquilidad.

Ruinas medievales de la torre de San Sadurniño.

Ruinas medievales de la torre de San Sadurniño.

Otro de los grandes símbolos de Cambados son las ruinas de Santa Mariña Dozo. Una antigua iglesia rodeada por un histórico cementerio que aún conserva parte de sus arcos de piedra y varias capillas laterales. Aquí se encuentra una de las imágenes más espectaculares y melancólicas de Galicia.

Muy cerca comienza la subida al monte de A Pastora, considerado el mejor mirador de Cambados. Desde allí se obtienen unas vistas increíbles de la ría, de los viñedos y del conjunto histórico de la villa.

La capital del albariño

Pero hablar de Cambados es hablar también del vino. Y es que, esta localidad está considerada la capital del albariño y gran parte de su identidad gira alrededor de esta variedad tan vinculada a las Rías Baixas.

En el casco histórico aparecen numerosas bodegas y pazos relacionados con la tradición vinícola, entre ellos, el impresionante Pazo de Ferfiñans, uno de los edificios más emblemáticos de la localidad.

Pazo de Ferfiñans, en Cambados.

Pazo de Ferfiñans, en Cambados.

Construido en el siglo XVI, este conjunto renacentista destaca por su gran plaza porticada, su famosa torre y por albergar dos bodegas productoras de vino D.O. Rías Baixas. Este lugar puede visitarse, aunque por seguir habitado la visita se limita a zonas específicas.

En el interior y en sus terrenos podrás descubrir espacios históricos, los viñedos de albariño más antiguos de la zona, una destilería artesanal y un jardín botánico.

El casco antiguo de Cambados está declarado Bien de Interés Cultural y conserva un importante patrimonio arquitectónico. Durante el paseo también aparecen conventos, casas señoriales y calles empedradas que muestran nuevamente la importancia histórica que tuvo la villa durante siglos.

Lugares como la Plaza de Ferfiñans, la Casa de las Conchas o el Convento de San Francisco convierten la visita en un recorrido lleno de historia y arquitectura gallega tradicional.

Todo ello acompañado por una de las mejores gastronomías de España, donde el marisco, el pescado fresco y los vinos blancos de la zona terminan por convertir Cambados en uno de los destinos más especiales de toda Galicia y en una escapada imprescindible.