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Las claves

Sumar utiliza la prórroga extraordinaria de los contratos de alquiler como herramienta política para movilizar a más de 2,6 millones de inquilinos y diferenciarse del PSOE.

La medida afecta especialmente a Madrid, Cataluña, Andalucía y la Comunitat Valenciana, donde se concentran la mayoría de los contratos y beneficiarios.

El Ministerio de Consumo ha avisado a grandes inmobiliarias y fondos de inversión que deben aceptar la prórroga de los alquileres si los inquilinos cumplen los requisitos.

El decreto permite prorrogar contratos dos años más con subidas limitadas al 2% anual, pero su futuro es incierto por la falta de apoyos en el Congreso.

Hay un momento, cuando cae la noche en Disneyland Paris, en el que todo parece detenerse. No es el silencio —porque nunca lo hay del todo—, sino una especie de pausa compartida, una intuición colectiva de que algo está a punto de empezar.

En uno de sus dos parques, ahora rebautizado como Disney Adventure World, ese instante se ha convertido en el verdadero final del viaje gracias a Disney Cascade of Lights.

Un espectáculo nocturno sobre un gran lago concebido como un "beso de buenas noches", según una de sus directivas, Dana Harrel, que no solo cierra la jornada, sino que resume el cambio de escala que vive el complejo.

Porque lo que ha ocurrido con la inauguración de World of Frozen esta pasada semana va mucho más allá de sumar una nueva zona temática. Es, en realidad, una transformación profunda del antiguo Walt Disney Studios, que ha dejado atrás su carácter fragmentado para convertirse en un espacio abierto, conectado y con vocación de futuro.

Un giro tan relevante que ha obligado a cambiar incluso su nombre, anticipando la llegada de nuevos reinos que ya asoman en el horizonte, como el universo de El Rey León —el primero de este tipo en un parque Disney— o la futura atracción inspirada en Up, cuyas estructuras empiezan a intuirse tras las vallas que esconden la obra.

El visitante percibe ese cambio desde el primer paso. Donde antes había recorridos más cerrados, ahora se abre una gran avenida que funciona como transición y como declaración de intenciones.

Michel den Dulk, responsable creativo de Imagineering en París, lo explica como "un nuevo horizonte hacia próximas aventuras", y no es una exageración. La perspectiva se amplía, el parque respira y la mirada se dirige inevitablemente hacia el fondo, donde el agua comienza a asomar como eje de todo.

La banda de Minnie durante la ceremonia de apertura del nuevo mundo Frozen.

La banda de Minnie durante la ceremonia de apertura del nuevo mundo Frozen. Disneyland Paris

Esa avenida, inaugurada simbólicamente por Minnie y su banda en una marcha festiva el pasado fin de semana, no solo ordena el espacio: lo transforma.

Las farolas de inspiración francesa, que todavía huelen a recién pintado, acompañan un recorrido en el que los jardines actúan como hilo conductor entre zonas que antes parecían desconectadas.

Toy Story, Cars o el área Marvel dejan de ser compartimentos aislados y empiezan a dialogar entre sí en un trayecto que desemboca en el gran protagonista de esta nueva etapa: Adventure Way y el mundo Frozen.

Frozen ya está aquí

Allí, el parque se abre definitivamente. Tres hectáreas de lago artificial articulan el espacio y convierten el agua en el centro físico y emocional del recorrido. ¿A su espalda? El reino de Arendelle se despliega con una ambición que se percibe tanto en la escala como en el detalle.

Desde su apertura, el éxito de la atracción Frozen Ever After confirma que Disney ha acertado al apostar por uno de sus universos más reconocibles en la última década.

Junto al mundo de las princesas Elsa y Anna se hace un pequeño hueco la protagonista de Enredados, que por ahora ocupa el lugar central de esta ampliación.

La decisión no ha sido casual. Ambas historias nacen del imaginario europeo: del cuento de Hans Christian Andersen en el caso de La Reina de las Nieves, y de la tradición recopilada por los Hermanos Grimm en el de Rapunzel.

Apertura de puertas de la nueva avenida con el Adventure Way al fondo y el mundo de Arendelle.

Apertura de puertas de la nueva avenida con el Adventure Way al fondo y el mundo de Arendelle. Disneyland Paris

Pasear por Arendelle es comprobar hasta qué punto esa idea se ha llevado al extremo.

Las casas de inspiración nórdica, la fuente de la amistad o el perfil de la Montaña del Norte —con sus 36 metros coronados por el castillo de hielo de Elsa— construyen un escenario que funciona más como mundo que como decorado.

Frente a él, el castillo de Arendelle permite encuentros con Anna y Elsa que, más allá de la foto, refuerzan la sensación de estar dentro de la historia.

Esa inmersión se completa con una oferta de atracciones pensada para todos los públicos. Frozen Ever After propone un recorrido en barca con pequeñas caídas, suficiente para introducir emoción sin romper la narrativa, mientras suenan las canciones de la saga.

Robot de Olaf durante uno de los espectáculos diurnos.

Robot de Olaf durante uno de los espectáculos diurnos. Disneyland Paris

Muy cerca, una atracción inspirada en Enredados introduce un tono más ligero, casi lúdico, en el que el visitante controla el movimiento en una experiencia que recuerda a las clásicas tazas, pero reinterpretadas dentro de este universo.

Sin embargo, una de las apuestas más llamativas de esta ampliación no está en las atracciones, sino en la gastronomía.

Disneyland Paris ha decidido aquí ir un paso más allá. El Nordic Crowns Tavern adapta la comida rápida al contexto nórdico con platos como albóndigas de pavo o salmón.

Mientras, en el lateral del lago, aparecen dos conceptos que elevan la experiencia: The Regal View Restaurant, más sofisticado y con vistas directas al agua, y el Regal View Lounge, el primer bar dentro de los parques del complejo.

Menú en Nordic Crowns Tavern, un restaurante de servicio rápido que ofrece cocina de inspiración nórdica.

Menú en Nordic Crowns Tavern, un restaurante de servicio rápido que ofrece cocina de inspiración nórdica. Disneyland Paris

La jornada avanza así entre encuentros con personajes, espectáculos diurnos y una sensación constante de movimiento.

En el Snowflower Festival -un festival que se celebra unas cuatro veces al día en el lago de Arendelle-, Anna, Elsa, Olaf y Kristoff cantan sobre barcos vikingos en un show que incorpora nueva música de Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez.

Pero es Olaf quien concentra buena parte de la atención. Su figura, aparentemente conocida, esconde uno de los avances tecnológicos más significativos del parque: un robot de última generación, potenciado con inteligencia artificial, capaz de responder a preguntas e interactuar con su entorno.

No se limita a moverse; conversa, reacciona y sorprende, difuminando la frontera entre personaje y máquina.

Y entonces llega la noche.

Sobre Adventure Way, el agua se convierte en escenario y el cielo en lienzo.

Disney Cascade of Lights despliega una coreografía en la que se mezclan fuentes, fuego, pirotecnia y cerca de 400 drones, tanto aéreos como acuáticos.

El espectáculo recorre historias de Disney, Pixar y Marvel con una banda sonora original y una narrativa pensada para cerrar el día con una idea clara: todos los visitantes, niños y adultos, pueden reconocerse como héroes de su propia historia.

Dana Harrel, vicepresidenta de Disney Live Entertainment, lo define como el broche perfecto a una jornada histórica: "un beso de buenas noches". Pero también como un punto de inflexión.

Porque la magnitud del espectáculo introduce una novedad relevante: por primera vez, el visitante tendrá que elegir en qué parque quedarse para ver el final del día. La experiencia deja de ser única y pasa a multiplicarse, obligando (si es que alguien tiene alguna duda de que hay que hacerlo) a volver.

Espectáculo Frozen: a Musical Invitation en el lago de Arendelle con Anna, Elsa, Olaf y Kristoff.

Espectáculo Frozen: a Musical Invitation en el lago de Arendelle con Anna, Elsa, Olaf y Kristoff. Disneyland Paris

Más allá de Arendelle o del propio lago, lo que Disney está construyendo en París es un modelo distinto de parque: más abierto, más inmersivo y con capacidad de crecer durante años.

La llegada de nuevas experiencias, como una cabalgata inspirada en Vaiana o a Coco, anticipa un calendario de novedades constante. Y en el horizonte, la futura área de El Rey León se perfila como el siguiente gran salto.

Al final, cuando las luces se apagan y el visitante abandona el parque, queda la sensación de haber asistido a algo que no estaba antes.

No solo una nueva zona, sino una nueva forma de entender Disneyland Paris. Un lugar donde el día no termina al salir, sino que se queda suspendido en ese último instante, en ese "beso de buenas noches" que, como todos los buenos finales, no hace más que abrir la puerta a la siguiente aventura donde, por supuesto, cada uno es su propio héroe.