De izquierda a derecha: Nico, Natalia, Miriam y Jimena; cuatro de los 20 expedicionarios de Madrid Xplora, posan para EL ESPAÑOL a bordo del 'Royal Beau Rivage.

De izquierda a derecha: Nico, Natalia, Miriam y Jimena; cuatro de los 20 expedicionarios de Madrid Xplora, posan para EL ESPAÑOL a bordo del 'Royal Beau Rivage". Julio César R. A.

Sociedad

Madrid Xplora echa a navegar por el Nilo con unos primeros días "frenéticos": "Pensábamos que no nos iban a seleccionar"

La expedición de alumnos madrileños con excelentes expedientes comienza en Egipto con el descubrimiento de una cultura diferente, una hospitalidad inesperada y los primeros grandes monumentos del país

Más información: Natalia, Cristina y Yicheng, los tres alumnos de 10 a los que Ayuso ha premiado con un viaje de diez días a Egipto

Julio César Ruiz Aguilar
Luxor (Egipto)
Publicada
Las claves

Las claves

Los estudiantes de Madrid Xplora han iniciado su viaje por Egipto sorprendidos por el contraste social y la realidad que encuentran frente a lo que imaginaban desde España.

El programa, impulsado por la Comunidad de Madrid, premia a los mejores expedientes académicos y ofrece a los jóvenes la oportunidad de descubrir Egipto más allá de los monumentos históricos.

Los alumnos destacan la amabilidad de la gente local, la convivencia entre ruinas y vida cotidiana, y el impacto de la pobreza y la escasa presencia femenina en el espacio público.

Momentos como la recepción en una faluca con música y bailes, y la interacción con los habitantes egipcios, han marcado las primeras jornadas del viaje.

Antes de la tercera noche a bordo y cuando el crucero comienza a asomarse a Luxor tras apenas treinta horas de viaje, los alumnos de Madrid Xplora ya han descubierto que Egipto se parece poco al que habían imaginado desde las aulas.

Lo que comenzó con un vuelo desde Madrid a El Cairo y continuó con otro hasta Asuán para embarcar en el Nilo se ha convertido, en apenas dos días, en una sucesión de escenas que mezclan templos milenarios, niños cantando desde pequeñas embarcaciones, camareros que reciben a los visitantes con música y una realidad social que ninguno esperaba encontrar con tanta crudeza.

El programa impulsado por la Comunidad de Madrid, que premia el rendimiento académico de los estudiantes con mejores expedientes, acaba de arrancar y sus protagonistas empiezan a comprender que el viaje es mucho más que una ruta por algunos de los grandes monumentos de la historia.

Los estudiantes de Madrid Xplora reciben las explicaciones de uno de los guías locales durante una visita al templo de Philae, en Aswán, el sur de Egipto.

Los estudiantes de Madrid Xplora reciben las explicaciones de uno de los guías locales durante una visita al templo de Philae, en Aswán, el sur de Egipto. Julio César R. A.

El despegue

La primera impresión no ha sido la de las piedras ni la de los faraones, sino la de la calle. Jimena Suleman-Khan, nacida en 2010 y alumna del IES Antares, en Rivas-Vaciamadrid, admite que lo que más le ha impactado ha sido "el gran contraste" con España.

"La pobreza de la gente te choca mucho. Los perros, los gatos en la calle, esqueléticos... te da a replantearte y valorar mucho más las cosas", explica. Miriam Fernández, también nacida en 2010 y estudiante del IES José Saramago, se detiene en las imágenes de niños pequeños acercándose en barcas para cantar a los turistas con la esperanza de recibir unas monedas y en un detalle que no esperaba encontrar: "No se ven mucho las mujeres".

Una percepción que comparte NataliaDomínguez, alumna del FEM School, sorprendida por la escasa presencia femenina en el espacio público y por una pobreza que, reconoce, imaginaba menos visible en uno de los países más desarrollados del continente africano.

Nicolás Benito, nacido en 2009 y estudiante del colegio Arturo Soria, pone el foco en otro aspecto. "Aquí todo el mundo es amable", resume. "En Madrid saludas a alguien y te mira raro. Aquí todo el mundo está dispuesto a ayudarte".

El estudiante habla de los trabajadores del barco, de la gente que encuentran por las calles y también de esos niños que piden dinero. "Tienen esa capacidad de conectar contigo y hacerte ver que están ahí no porque quieran. Podrían estar jugando".

Otro Egipto

La imagen que traían en la cabeza tampoco se parece demasiado a la que contemplan desde la cubierta del crucero. Ninguno esperaba un Nilo rodeado de vegetación ni ciudades tan pegadas al río.

Nicolás imaginaba un país mucho más desértico. Miriam pensaba que encontraría grandes hoteles y enormes extensiones vacías. Natalia no sabía si las pirámides y los templos estarían "en medio de la nada o como el Bernabéu, metidos en una ciudad".

Todos coinciden en una misma sorpresa: el paisaje verde que acompaña la navegación y la convivencia casi permanente entre las ruinas y la vida cotidiana. También los monumentos han superado las expectativas.

Los relieves, los colores y el nivel de detalle de los grabados han impresionado a un grupo que ya ha recorrido algunos de los primeros enclaves arqueológicos del viaje.

Jimena destaca cómo, incluso en zonas humildes, el patrimonio aparece de repente iluminado y cuidado con esmero. "Es como que valoran muchísimo la historia y la importancia que le dan", explica.

Nicolás reconoce que esperaba grandes construcciones, pero no la complejidad de las escenas representadas en las paredes. "Cuando te paras a pensarlo es impresionante".

Sin embargo, cuando se les pregunta por el instante que mejor resume estas primeras jornadas, ninguno menciona un templo. Todos regresan a la misma escena. La llegada a una faluca decorada con telas rojas, la música, los bailes y la recepción improvisada de unos anfitriones que terminaron cantando canciones españolas.

"Fue como guau", resume Nicolás. "Yo pensaba que esto iba a ser un paseo turístico en barco, pero te das cuenta de la cultura y de esa amabilidad". Jimena recuerda la cercanía con personas a las que acababan de conocer.

"No conoces a la gente y todo el mundo te saluda, te da las gracias e intenta complacerte". Miriam no duda al elegir aquel momento como el favorito desde que salieron del aeropuerto de Madrid.

Porque, más allá del viaje, todos son conscientes de que forman parte de una expedición que comenzó meses atrás con entrevistas y pruebas de selección y que les ha llevado incluso a ser recibidos por la presidenta Isabel Díaz Ayuso antes de partir.

Los 20 seleccionados del Madrid Xplora ven el atardecer desde el Templo de Kom Ombo.

Los 20 seleccionados del Madrid Xplora ven el atardecer desde el Templo de Kom Ombo. Julio César R. A.

Una selección

Natalia reconoce que al principio pensaba que no sería elegida y que ahora se siente "superagradecida" por una oportunidad "muy complicada de conseguir". Jimena asegura que nunca había sentido que sus notas hubieran sido especialmente recompensadas hasta ahora.

"Te das cuenta de lo afortunada que eres", dice. Miriam confiesa que inicialmente ni siquiera tenía demasiadas ganas de viajar, pero que la experiencia le está permitiendo descubrir "algo muy diferente a lo que nos enseñan realmente sobre un país en clase".

Nicolás, por su parte, revela que renunció al viaje de fin de curso con sus compañeros a Italia para embarcarse en esta aventura y que, apenas dos días después, cree haber tomado la decisión correcta. "He conocido a gente impresionante y ya puedo decir que he hecho amigos", afirma.

Mientras el crucero avanza hacia Luxor y las orillas del Nilo se llenan de palmeras, pequeñas embarcaciones y viviendas de ladrillo sin revocar, los 20 estudiantes madrileños, con una gran representación femenina —los hombres son sólo tres— continúan descubriendo un país que ninguno había visto antes y que, según reconocen, tampoco se parece demasiado al que imaginaban.

Madrid Xplora acaba de arrancar y, cuando todavía quedan las pirámides, el desierto y los últimos días de expedición, los primeros recuerdos ya han empezado a quedarse mucho más allá de las fotografías.