Imagen de archivo de la terraza de un bar.

Imagen de archivo de la terraza de un bar. iStock

Sociedad

España endurece las normas: bares y restaurantes tendrán que decir adiós a los sobres y monodosis de aceite y sal

A partir de agosto entra en vigor el nuevo Reglamento de la UE que afecta a los envases y residuos de envases de un solo uso.

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Las claves

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A partir de agosto de 2026, bares y restaurantes en España no podrán ofrecer sobres ni monodosis de productos como aceite, sal, azúcar o salsas en el consumo dentro del local.

La medida se aplica por el nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), que busca reducir residuos y fomentar el consumo sostenible.

Quedan exceptuados los centros sanitarios y los servicios de comida para llevar o entrega a domicilio, donde las monodosis seguirán permitidas por motivos higiénicos o médicos.

Los establecimientos deberán adaptarse usando formatos reutilizables como aceiteras, saleros, azucareros o dispensadores, implicando cambios en protocolos de limpieza y organización interna.

La hostelería española se prepara para un cambio silencioso, pero de gran impacto en el día a día de bares, restaurantes y cafeterías.

A partir del verano de 2026, los tradicionales sobres de azúcar, las monodosis de ketchup o los paquetes pequeños de aceite de oliva dejarán de formar parte del servicio habitual en mesa.

La medida responde al nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), con el que la Unión Europea busca reducir residuos y avanzar hacia un modelo de consumo más sostenible.

Durante años, estos pequeños envases se han convertido en un elemento cotidiano en cualquier establecimiento hostelero. Pedir un café y recibir un sobre de azúcar, o acompañar una ensalada con una monodosis de aceite y vinagre, era una práctica asumida como parte del servicio.

Sin embargo, Bruselas ha decidido poner freno a este modelo de "usar y tirar", especialmente en aquellos casos en los que existen alternativas reutilizables.

La nueva normativa entrará en vigor el 12 de agosto de 2026 y afectará directamente al sector HORECA (hoteles, restaurantes y catering) cuando el consumo se realice dentro del establecimiento.

En la práctica, esto significa que ya no podrán ofrecerse en envases monodosis productos como aceite, vinagre, sal, azúcar, mantequilla, mermeladas, leche para el café, ni tampoco salsas como ketchup, mostaza o mayonesa cuando el cliente vaya a consumir en sala.

No se trata todavía de una prohibición total, sino de una primera fase enfocada en eliminar aquellos formatos de un solo uso cuya utilidad ambientalmente resulta difícil de justificar.

Así, un bar no podrá colocar un sobre de azúcar junto al café servido en mesa, ni entregar una mini botella de aceite para aliñar una tostada o una ensalada dentro del local.

La norma, no obstante, establece algunas excepciones. Los centros sanitarios y asistenciales, como hospitales, clínicas o residencias, podrán seguir usando monodosis por motivos higiénicos o médicos.

Además, los servicios de comida para llevar y entrega a domicilio no estarán incluidos en esta fase inicial, por lo que los sobres y envases individuales seguirán permitidos en estos casos, siempre dentro de los criterios de sostenibilidad marcados por la normativa europea.

Este cambio obligará a los establecimientos a adaptar su forma de servir determinados productos.

Los sobres y mini envases deberán ser sustituidos por formatos reutilizables o colectivos, como aceiteras rellenables, saleros, azucareros, dispensadores de salsas o jarras de leche.

Aunque la medida pueda parecer menor, significará un gran cambio para los hosteleros: una reorganización de rutinas internas, protocolos de limpieza y controles sanitarios para garantizar que estos nuevos recipientes cumplan con las condiciones adecuadas de higiene.

Más allá del impacto operativo, la decisión marca un cambio de rumbo en la estrategia medioambiental europea.

Pasada la entrada en vigor de esta medida en agosto, Bruselas prevé endurecer progresivamente estas restricciones hasta llegar en 2030 a una eliminación mucho más amplia de los envases monodosis de plástico en la hostelería.

Todos estos cambios significan un avance hacia una transformación mayor, en el que la hostelería tendrá que adaptarse a una nueva realidad en la que la comodidad del envase individual deja paso a la sostenibilidad como prioridad.