Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social.

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social. Imagen de archivo

Sociedad

Confirmado por el Estatuto de Trabajadores: es ilegal empezar a trabajar si no han pasado 12 horas desde la jornada anterior

El incumplimiento de esta norma obligatoria puede generar denuncias por parte de los empleados, horas extra y multas de hasta 7.500€ para las empresas.

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Las claves

La ley española exige un mínimo de 12 horas de descanso entre el final de una jornada laboral y el inicio de la siguiente.

Este periodo de descanso es obligatorio para todas las empresas y tiene como objetivo proteger la salud y el rendimiento de los trabajadores.

El incumplimiento de este descanso puede ser denunciado ante la Inspección de Trabajo y acarrear sanciones económicas de hasta 7.500 euros para la empresa.

Existen excepciones para ciertos turnos, donde el descanso puede reducirse a 7 horas, siempre que se compense posteriormente.

El tiempo de descanso entre jornadas laborales es un tema más importante de lo que a muchos les parece a simple vista. Y es que no se trata solo de cuántas horas trabajamos al día, sino también de cuánto tiempo tenemos para recuperarnos antes de volver de nuevo al trabajo.

Este descanso es fundamental para cuidar la salud, evitar el cansancio acumulado para rendir mejor y reducir el riesgo de errores o accidentes.

Es por ello que en España, la ley lo deja bastante claro y el Estatuto de los Trabajadores establece que deben pasar al menos 12 horas entre el final de una jornada y el inicio de la siguiente.

Es decir, si una persona termina su turno a las diez de la noche, no puede volver a trabajar hasta las diez de la mañana del día siguiente como mínimo. Un margen que no es opcional, sino una obligación que deben respetar todas las empresas.

Aunque muchas veces no se le da importancia, este descanso tiene un objetivo muy claro, permitir que el trabajador recupere fuerzas tanto a nivel físico como mental.

Dormir bien, desconectar y tener tiempo personal no es un lujo, es una necesidad básica para rendir correctamente y evitar problemas de salud a largo plazo.

Según recoge la norma, el incumplimiento de este descanso mínimo tiene consecuencias tanto para el trabajador como para la empresa y el perjudicado puede reclamarlo.

Por un lado, el empleado puede acudir a la Inspección de Trabajo para denunciar la situación. Además, las horas realizadas sin respetar ese intervalo podrían ser consideradas como extraordinarias, lo que abre la puerta a reclamaciones salariales.

Por su parte, las compañías se exponen a sanciones económicas. Y es que la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social tipifica como infracción grave la vulneración de los límites en materia de jornada y descansos.

Las multas pueden oscilar entre los 751 y los 7.500 euros, en función de la gravedad, la reiteración y el número de trabajadores afectados.

No obstante, la normativa contempla ciertas excepciones, especialmente en actividades con organización por turnos.

En estos casos, el descanso entre jornadas puede reducirse de forma puntual hasta un mínimo de siete horas. Eso sí, la diferencia hasta completar las 12 horas debe compensarse posteriormente con periodos equivalentes de descanso.

Y es que tal y como dejan claro los expertos en la materia, respetar el descanso no solo es cumplir la ley, también es apostar por un entorno de trabajo más saludable y sostenible para todos, al que se vaya con ganas todos los días del año.