Marc Vidal, economista.

Marc Vidal, economista. Imagen de archivo

Sociedad

Marc Vidal, economista: "El problema de España no es cuántos funcionarios hay, sino para qué sirven"

España crea empleo, pero algo no cuadra. Marc Vidal alerta del desequilibrio entre funcionarios y autónomos y apunta a un problema estructural.

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Las claves

Por primera vez, el número de funcionarios en España supera al de autónomos, con 3,64 millones frente a 3,29 millones.

El economista Marc Vidal advierte de un cambio estructural en el mercado laboral, donde el empleo público crece más rápido que el emprendimiento.

Las dificultades para los autónomos, como altas cotizaciones y presión fiscal, hacen que cada vez menos ciudadanos opten por emprender.

Vidal señala que el verdadero problema no es el sector público en sí, sino su función y cómo afecta al dinamismo de la economía española.

El panorama laboral en España ha llegado a alcanzar un punto de inflexión que resulta preocupante, y es que nos encontramos en un momento en el que ya hay más funcionarios que autónomos.

Este dato ha sido analizado por el experto económico Marc Vidal en su paso por Herrera en COPE con Carlos Herrera, donde ha querido lanzar un mensaje de advertencia a la ciudadanía, indicando que, aunque España lidera la creación de empleo en la eurozona, existe "un desequilibrio profundo".

El experto asegura que la brecha entre los empleados públicos y los trabajadores por cuenta propia no deja de aumentar, y esto muestra que existe un cambio estructural en el modelo económico del país.

Un problema estructural

A lo largo de los últimos años, convertirse en autónomo resulta cada vez menos atractivo para los ciudadanos españoles, que se encuentran con dificultades para poder desempeñar su labor profesional con buenas condiciones económicas, haciendo que en muchos casos no sea rentable.

El analista económico explica que "la combinación de cotizaciones fijas muy elevadas, inseguridad regulatoria y presión fiscal hace que el riesgo a emprender ya no compense".

Ante esta nueva realidad, el empleo público es la alternativa preferida por muchos ciudadanos, dado que permite disfrutar de una mayor estabilidad, ingresos previsibles, buenas condiciones laborales y "menor exposición al fracaso".

Todo ello empuja a que actualmente nos encontremos ante "una España pública que crece más rápido que la España emprendedora", destaca Marc Vidal, que recalca que el empleo público se ha convertido en un refugio ante el entorno hostil de la iniciativa privada.

Aunque a priori podría no parecer algo muy negativo, la realidad es que sí lo es, ya que el experto insiste en que "si la opción racional para proteger es opositar, el problema aquí ya no es cultural, es que es estructural".

Pérdida de dinamismo en el mercado

Hay quienes argumentan que en los países más avanzados hay un mayor número de funcionarios, pero Marc Vidal no opina de la misma forma, destacando que se trata de "una verdad a medias".

En su intervención recalcó que en regiones como África o América Latina un elevado número de autónomos refleja "informalidad y autoempleo de subsistencia", mientras que en España es diferente: "Aquí el autónomo cae porque el marco institucional realmente lo expulsa", sentencia.

También ha hecho referencia a países nórdicos como Noruega, donde el sector público es eficiente y sirve como complemento al tejido productivo privado, no como su sustituto. De esta manera, en este país el empleo público convive junto a empresas altamente competitivas a nivel global.

De esta forma, el analista económico no duda a la hora de asegurar que el verdadero problema de España "no es el sector público, sino su función", pues el sistema empuja a los ciudadanos a opositar como vía de protección frente a las adversidades del mercado.

Con ello se lleva a que "la economía pierda dinamismo", concluye el experto, que se muestra preocupado por la situación actual y por cómo puede evolucionar en los próximos años, haciendo que el problema sea cada vez más evidente.

España se llena de funcionarios

España atraviesa un momento histórico en el mercado laboral, con un cambio estructural profundo. Por primera vez en décadas, el número de empleados públicos supera de forma holgada al de autónomos, una tendencia que no solo se consolida, sino que crece cada año.

Los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa reflejan una brecha de 346.000 ocupados entre ambos colectivos. Al cierre del pasado año 2025, España contaba con un total de 3,64 millones de funcionarios, frente a los 3,29 millones de autónomos.

Esta diferencia contrasta con el panorama laboral de hace apenas una década y deja claro que los ciudadanos han vivido un cambio de preferencias, expectativas e incentivos que los ha llevado a tratar de buscar una salida laboral en el sector público por delante del emprendimiento.

Este fenómeno, como menciona Marc Vidal, no es fruto de la casualidad ni algo cultural, sino que responde al deseo de los trabajadores de apostar por un empleo público que crece por la estabilidad, el salario y la protección laboral, y las dificultades existentes en el trabajo autónomo, que enfrenta un entorno cada vez más complejo.

Emprender por cuenta propia no es tarea fácil, debiendo afrontar importantes riesgos, rentabilidades inciertas y una regulación y desembolsos que muchos consideran que es demasiado poco favorable para favorecer el emprendimiento.

Lejos quedan los años en los que emprender era visto como una gran oportunidad, como sucedía antes de la crisis financiera de 2008, cuando se vivía un crecimiento intenso. En ese contexto, miles de personas optaron por trabajar por cuenta propia y construir proyectos propios.

En 2007, el número de autónomos superaba en más de 650.000 personas al de empleados públicos, siendo el trabajo por cuenta propia una parte esencial del tejido productivo del país. Sin embargo, con el estallido de la burbuja inmobiliaria, todo cambió, provocando la desaparición masiva de pequeños negocios.

Desde entonces, el emprendimiento genera cierto rechazo para gran parte de los ciudadanos, que consideran que es un riesgo que no están dispuestos a asumir, erigiendo como principal alternativa a las empresas privadas el poder trabajar como funcionarios.

Es por ello que muchas personas prefieren apostar por el empleo público, que ha mostrado una gran resiliencia frente a los ciclos económicos.