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La Policía, al límite en Ceuta con jornadas de 15 horas entre reyertas y agresiones: "Interior quiere reventarnos a todos"

La sensación en los diferentes cuerpos es que no hay unas "órdenes claras" y lo que reivindican a EL ESPAÑOL es que les "dejen trabajar".

Critican que aunque están 24 horas la situación es de tal magnitud que resulta "inabarcable" lo que genera una sensación de ir "apagando fuegos".

Más información: La Policía desbordada por los migrantes: mientras reubican a un grupo, otro se asienta en la playa en desafío a los ceutíes

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La Policía Nacional desplegada en Ceuta traslada a EL ESPAÑOL cómo viven desde dentro la situación que está produciéndose en la ciudad desde hace 45 días.

Entre traslados de inmigrantes, intervenciones en reyertas o durante el reparto de comidas para mantener la calma, la Policía no descansa. El día no tiene fin, es trabajo de 24 horas, y lo peor que es "inabarcable", según califican los propios agentes desplegados sobre el terreno.

La sensación entre ellos es de ir "apagando fuegos". Primero les dan órdenes de intervenir en un lado, luego en otro punto, en una ciudad en la que el polvorín es constante y se necesita a los policías para desempeñar diferentes labores. Según sus cálculos "quedan más de 12.000 personas" de las que entraron a finales de julio.

Por eso, las jornadas son casi eternas, de hasta 15 horas en muchos casos, y los que están de servicio apenas tienen tiempo para tomar un pequeño descanso. "Ni siquiera puedes ir al baño", relatan.

Al final el volumen de trabajo que está demandando Ceuta en las últimas semanas supera con creces a las dotaciones de personal que hay destinadas en la ciudad autónoma.

Y para poder dar esa amplia cobertura y buen servicio garantizando la seguridad a los ceutíes, los policías no están teniendo otra opción que hacer jornadas de trabajo extenuantes que empiezan a lastrar a los agentes.

Además, cuentan que hay situaciones, como en los repartos de comida en las playas, que están horas de pie, controlando y vigilando constantemente por si hiciese falta intervenir.

Aunque relatan que están "acostumbrados a este tipo de intervenciones", la situación ahora mismo en Ceuta continúa al límite un mes y medio después de que se produjese el asalto el 30 de julio.

Desde entonces, van rotando las comisiones de policías que llegan a Ceuta y entre los que están en la ciudad autónoma van haciendo turnos para dar pequeños respiros a los compañeros y que puedan hacer algo tan básico como tener un rato para ir a comer.

Pero uno de los principales problemas que denuncian los agentes a EL ESPAÑOL es que "no hay directrices". La sensación que trasmiten es que no tienen una hoja de ruta clara para realizar las intervenciones, sino que van de un lado para otro y por eso la sensación no es otra que esa, la de estar "apagando fuegos" constantemente.

Todo ello está generando una situación límite entre los propios policías que continúan ejerciendo su labor sobre el terreno porque aseguran que "todavía queda sentido del deber".

"Quieren reventarnos a todos, que nos dejen trabajar", clama una de estas fuentes policiales sobre el terreno. Esta es una de sus principales críticas, que "no haya órdenes".

De hecho, en un tono con cierto sarcasmo, bromean: "Parecemos la Cruz Roja".

Una sensación parecida tienen desde la Policía Local de Ceuta, en la UIR, donde relatan también jornadas de 14 o 15 horas con turnos para tener algún descanso entre medias, pero "sin unas directrices estructuradas" para poder ir actuando.

Sin capacidad de actuación

Lo que ocurre es que muchas veces ven cómo acampan los migrantes -que está prohibido a los ciudadanos-, cómo se incumplen leyes de todo tipo y "no se puede actuar". Su papel se circunscribe a tratar de contener y controlar la situación y evitar o intervenir en las reyertas o conflictos que generan.

Ellos están en primera línea en las playas de El Trampolín o Benítez manteniendo el orden en estos asentamientos "con mascarillas y tragando mierda".

De hecho, junto con el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que están en contacto constante con los inmigrantes, los policías son los que están sufriendo brotes de sarna en sus cuerpos.

De hecho, tras ver día a día la vida en esos asentamientos, aseguran que no hay 10.000 inmigrantes, sino que son muchos más, "casi con seguridad que pasan las 12.000 personas". Según relatan "hay más de lo que se ve".

Aunque les pagan "100 euros por estar aquí sobre el terreno", reconocen que ese dinero extra no compensa la carga que soportan a sus espaldas, tanto física como psicológica.

Porque también son personas y explican que después de tantos días "es difícil separar y ver todo esto solo con la parte de policía, también entra en juego la personal" y la sensación generalizada es de hartazgo y agotamiento.

"Nos han invadido, estás aquí, ves esto y a las cosas hay que llamarlas por su nombre", sentencian.

Eso sí, reconocen que "están tranquilos, sumisos" porque se les está dando "comida, un refugio con camas, wifi...".

Dejación del Gobierno

Las unidades cuentan con todos los equipos necesarios para intervenir y para poder actuar pero lamentan que están "atados de pies y manos". Afirman que si los mandos se lo permitiesen "tardábamos 3 noches en acabar con todo esto".

Pero la dejación va en diferentes sentidos. Otro de ellos es el de las instalaciones habilitadas para la Policía.

Muchas de ellas tienen colchones viejos, condiciones insalubres y que no favorecen la higiene ni el descanso de los policías cuando no están de servicio.

Eso sí, lo que quieren dejar claro es que las culpas y las críticas van "para el Gobierno, no para los militares", porque gracias a ellos pueden tener disponibles todas las instalaciones que necesiten mientras estén en Ceuta.

El agradecimiento al Ejército es inmenso y miran hacia el Gobierno por la dejadez que está haciendo en las instalaciones donde se aloja la Policía Nacional y la inacción para mejorarlas. Por eso exigen unas "condiciones dignas" para los alojamientos donde se encuentran.

"Para poner camas, instalaciones y habilitar los campamentos sí que hay dinero y se dan mucha prisa, pero para nuestras instalaciones no", sentencian.