La carta con la que se ha disculpado un acosador escolar a su víctima en Santander.
La pesadilla de un niño de 13 años víctima de 'bullying': obligado a volver a clase con sus 5 agresores tras una disculpa
El padre de la víctima hace público este caso, ocurrido en Santander, para que cambien la edad de imputabilidad penal de la Ley del Menor.
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El hijo de David ha empezado el curso "en modo avión" en su instituto concertado en Santander. "No habla", se lamenta su padre. El motivo de su conducta se debe a que la vuelta a clase le supone reencontrarse con sus acosadores.
"Ahora sí que tienen 14 años y no vamos a pasarles ni una porque son imputables", advierte David, el cabeza de familia.
Tal advertencia se debe a que la Fiscalía de Menores ha resuelto con una carta de disculpas la agresión que sufrió su hijo en primavera, dentro de su instituto en Santander, a manos de varios alumnos que en aquel momento tenían 13 años y eran inimputables.
"Me parece vergonzoso que el castigo consista en escribir una carta de arrepentimiento, si la víctima fuese el hijo de un juez o de un fiscal, no le habrían mandado una carta a sus agresores", según reflexiona David en conversación telefónica con EL ESPAÑOL.
"Esa carta no la ha escrito ni un niño de 5 años porque encima tiene faltas de ortografía". "La Fiscalía de Menores les tendría que haber puesto una orden de alejamiento a los acosadores, como medida cautelar, y así tendrían que cambiar de instituto".
Pero al ser inimputables, no se le puede atribuir responsabilidad penal alguna y este curso se vuelven a reencontrar acosadores y víctima en el mismo instituto.
"Habría que endurecer la Ley del Menor y rebajar la edad de imputabilidad desde los 14 hasta los 13 o los 12 años".
La sede del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.
A pesar de que en esta legislatura, el Congreso de los Diputados rechazó una propuesta de Vox para rebajar la edad penal a los 12 años, lo cierto es que el debate sobre la Ley del Menor se reabre cada vez que se producen episodios que generan alarma social.
Prueba de ello es lo sucedido en Moguer (Huelva), a finales de julio, cuando la Guardia Civil identificó a cuatro menores de edad por la brutal agresión a una niña de 12 años que fue grabada en vídeo y difundida por redes sociales. La Fiscalía archivó el caso porque las cuatro protagonistas tenían menos de 14 años: eran inimputables.
Algunos miembros de la judicatura ya se han posicionado a favor de rebajar la edad penal para ciertos delitos. Es el caso de la Fiscal Superior de la Comunidad Valenciana, Teresa Gisbert, partidaria de reducir de 14 a 12 años la edad mínima para responder por delitos sexuales, según informó en su momento Europa Press.
David ha decidido hacer público el caso de bullying de su hijo, para que reflexionen las autoridades judiciales y políticas. Todo ello, tras conocer hace dos semanas que la Fiscalía de Menores emitió un decreto que acuerda "desistir" de la incoación de un expediente al agresor.
"Los chavales de ahora son muy espabilados, son conscientes de la legislación, saben lo que hacen, se aprovechan y se jactan de ello". "Estoy a favor de que rebajen la edad a la que deberían ser imputables".
El debate sobre la Ley del Menor y el mínimo de edad para asumir sus consecuencias legales, nunca cesa. Entretanto, este cabeza de familia explica que sigue llevando a su hijo al mismo instituto concertado de Santander, al que acuden sus acosadores, para no dar un paso atrás: "Siempre son las víctimas de acoso escolar las que se tienen que marchar, en vez de cambiar de centro a los acosadores".
- ¿Cuándo empezó a sufrir acoso escolar su hijo?
- David: El crío lleva dos años sufriendo bullying, en primero y en segundo de la ESO. Eran compañeros suyos de clase. Él venía contando cosas y en el instituto le quitaban importancia, lo calificaban como una mala convivencia, pero el curso pasado se fue de madre.
- ¿Qué ocurría?
- Le empujaban por las escaleras, le sacudían un sí y otro también, le llamaban de todo: maricón, gordo... Le han creado un complejo sin estar obeso.
David explica que en una ocasión su hijo plantó cara a uno de sus acosadores tras ser golpeado con un stick -un palo de hockey-. Aunque la tónica habitual ha sido ser víctima de "un acoso constante". "Todos los días nos decía llorando: 'No quiero ir a clase'. Como padre te sientes impotente".
La gota que colmó el vaso de su paciencia para presentar una denuncia ante la Policía Nacional fue la agresión en grupo que sufrió su hijo en el instituto y que tuvo como guinda una persecución. "Durante el recreo, le rodearon entre cinco y uno de ellos le pegó".
"Después, cuando terminaron las clases y se marchó a casa de su abuelo, le persiguieron trece chicos y chicas. Iban insultándole y grabando con los móviles. Le persiguieron hasta la casa de su abuelo". La denuncia fue formulada el 26 de mayo y este es parte del relato que ofreció el hijo de David en Comisaría:
“Durante el recreo, me encontraba con unas compañeras de clase, sentado en unas escaleras. En un momento dado, unos compañeros del colegio se colocaron detrás mía y comenzaron a insultarme: ‘Quítate de en medio que estás muy gordo y no nos dejas ver. Eres un pez globo y tienes una frente enorme’...”
“Esto suele ocurrir habitualmente". "Incluso me tiran piedras a la salida del colegio y me han golpeado con un stick”. “Llevo sufriendo malos tratos por otros compañeros que no se encontraban ese día, como son: X, X, X...”. Así hasta enumerar a 6 compañeros y compañeras de instituto.
“Todo esto me crea mucha angustia, ansiedad y muchos nervios, no quiero ir al instituto por miedo a que esos compañeros continúen agrediéndome e insultándome”.
Un furgón policial frente a la Comisaría de Santander.
La denuncia acabó en manos de la Fiscalía de Menores y el 'castigo' ha consistido en una carta de disculpas de solo 5 líneas redactada de puño y letra porque es inimputable el autor de esta falta de amenazas. Los otros críos de 13 años que rodearon al hijo de David ni siquiera han tenido que escribir una carta.
No han recibido castigo alguno por insultarle y amedrentarle para dejarle sin escapatoria hasta ser agredido en el centro educativo.
"Al amparo de lo que establece el artículo 18 de la Ley Orgánica Reguladora de la Responsabilidad Penal de los Menores, acuerdo desistir de la incoación de un expediente, por ser adecuado al interés y a las circunstancias del menor, su corrección en el ámbito educativo o familiar", tal y como recoge el decreto de la Fiscalía de Menores.
"Llega un momento en el que te hierve la sangre", sentencia David. "Creo que les podían haber impuesto algo más que una carta de arrepentimiento".
Lourdes Verdeja, presidenta de la Asociación Tolerancia 0 al Bullying, también apuesta por un endurecimiento de la Ley del Menor: "No puede ser que con una carta de arrepentimiento, se archive una agresión a un menor donde participan otros cinco menores porque todos tienen 13 años".
"Solo durante el pasado curso 2025-2026 contabilizamos 150 casos de acoso escolar solo en Cantabria", tal y como alerta Verdeja.
Lourdes Verdeja, presidenta de la Asociación Tolerancia 0 al Bullying,
El cambio legislativo debe incluir una modificación que también "facilite" y "agilice" el proceso de denuncia, según la presidenta de esta asociación que lucha contra el acoso en las aulas. "No puede ser que a las víctimas de acoso se les exija documentarlo todo con mensajes y vídeos", reflexiona Lourdes Verdeja.
"Cuando la denuncia se admite a trámite se revictimiza a los denunciantes porque tienen que relatar lo sucedido una media de cinco veces durante el proceso judicial: se lo cuentan a la Policía, al psicólogo, al fiscal de Menores...".
David recuerda que su hijo denunció que venía sufriendo acoso varios años y solo ha recibido como respuesta una carta de perdón. "Tiene que ir al psicólogo porque tiene miedo de salir solo a la calle. Creo que es una tomadura de pelo, las leyes están hechas para los agresores".