Un grupo de migrantes procedentes de Marruecos se aglutinan en torno a uno de los pocos supermercados abiertos este viernes.

Un grupo de migrantes procedentes de Marruecos se aglutinan en torno a uno de los pocos supermercados abiertos este viernes. Iván Zambrano.

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Los ceutíes, abandonados a su suerte y aterrorizados: "Los militares están en los tanques jugando al Clash Royale"

Los comercios amanecen cerrados tras la entrada masiva y los vecinos cuestionan el despliegue militar: "El que dice que no tiene miedo, miente"

Más información: El caos se apodera de Ceuta con los vecinos encerrados y miles de jóvenes vagando sin control: "No vamos a volver a Marruecos"

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Ceuta amaneció este viernes gris, con una niebla baja sobre el Estrecho, las persianas de los comercios echadas y miles de jóvenes durmiendo en las aceras después de haber cruzado durante la víspera una frontera que dejó de contenerlos.

Abde conduce su taxi por una ciudad que apenas reconoce. Mira los supermercados cerrados, los hoteles con las puertas bloqueadas y las calles ocupadas por grupos que buscan comida, ropa o una tarjeta telefónica para llamar a Marruecos. "El que dice que no tiene miedo, miente", afirma mientras se dirige hacia el Tarajal.

Abde aceptó la carrera, aunque durante toda la mañana numerosos taxistas evitaron acercarse a la frontera. Algunos compañeros, explica, prefirieron quedarse en casa; otros limitaron sus servicios al centro ante el temor de encontrarse rodeados por grupos de recién llegados o quedar atrapados en alguno de los accesos.

Él también tiene miedo, pero necesita trabajar. "Nos han dejado abandonados a nuestra suerte" insiste mientras reduce la velocidad ante varios jóvenes que cruzan la calzada sin prestar atención al semáforo.

Migrantes deambulan por el Paseo de la Marina española, en el centro de Ceuta, mientras los comercios permanecen cerrados.

Migrantes deambulan por el Paseo de la Marina española, en el centro de Ceuta, mientras los comercios permanecen cerrados. Julio César R. A.

Comercios cerrados

La mayoría de los comercios no abrió. Los supermercados y grandes almacenes mantuvieron las persianas bajadas por temor a posibles saqueos o incidentes, aunque durante las primeras horas de la mañana no se habían registrado altercados de gravedad.

Solo algunas tiendas de telefonía, ante las que se formaron largas colas para comprar tarjetas SIM, y unos pocos bares regentados por marroquíes atendían al público.

"Nos dijeron que era mejor cerrar y ver cómo evolucionaba todo", explica el propietario de un pequeño negocio del centro, que acudió únicamente para comprobar que la persiana seguía intacta.

Uno de sus amigos, de origen marroquí, pasa y le dice que es mejor que abra. "Los atiendes de poco en poco, de dos en dos. Les vendes agua, chuches...". Él responde que no, cierra la puerta y despide a este periódico.

La persiana bajada, la tónica de este viernes en la ciudad de Ceuta, a pesar de estar en tiempos de Feria.

La persiana bajada, la tónica de este viernes en la ciudad de Ceuta, a pesar de estar en tiempos de Feria. Julio César R. A.

Otro comerciante asegura que nunca había vivido una jornada semejante, pese a las sucesivas crisis migratorias sufridas por la ciudad. "Una cosa es verlos entrar por televisión y otra salir de casa y encontrar a cientos durmiendo en la calle. Nadie sabe qué va a pasar ni cuánto tiempo van a estar aquí".

La Policía Local intenta mantener el tráfico y conseguir que se respeten los pasos de peatones, mientras los agentes de la Policía Nacional esperan instrucciones claras sobre el tratamiento administrativo de quienes entraron sin ser identificados.

Los vecinos observan ese desconcierto desde las ventanas y los portales, pendientes de los mensajes que circulan por los grupos familiares y aconsejan evitar desplazamientos innecesarios.

En la frontera, el despliegue militar tampoco tranquiliza a Abde. Desde la carretera se distingue a varios soldados sentados en los vehículos, algunos mirando sus teléfonos mientras vigilan una zona que el día anterior había quedado completamente desbordada.

Un militar utiliza su teléfono móvil mientras migrantes marroquíes cruzan la frontera de regreso.

Un militar utiliza su teléfono móvil mientras migrantes marroquíes cruzan la frontera de regreso. Julio César R. A.

"Los militares están en los tanques jugando al Clash Royale", protesta el taxista. La frase contiene la mezcla de indignación y desamparo con la que una parte de Ceuta ha recibido la mañana siguiente al caos.

Abde da la vuelta y regresa hacia el centro. A ambos lados continúan las persianas cerradas. En las aceras, los jóvenes se despiertan, abren las bolsas de plástico repartidas por las ONG y comienzan a caminar sin un destino claro. Los ceutíes, mientras tanto, siguen dentro de sus casas.