Michelle Jenner, la actriz de Barcelona que le dio vida a la voz de Hermione de Harry Potter y al niño de 'La Vida es Bella'.

Michelle Jenner, la actriz de Barcelona que le dio vida a la voz de Hermione de Harry Potter y al niño de 'La Vida es Bella'. Mónica Mollá

Reportajes

Michelle Jenner: "La maldad está en todas partes, hasta en las redes sociales. Ahora vivo en el campo, cuidando un huerto"

La actriz española regresa a la gran pantalla con la película 'El nido', un thriller psicológico en el que interpreta a Marta. Entrevista.

Otras historias: Así se fabricó en redes la 'guerra' entre Argentina y España tras la final: los seis consulados no registraron ni una denuncia

Publicada

Michelle Jenner (Barcelona, 1986) irradia una luz que, a pesar del tiempo, nunca se apaga. Su sonrisa es imperecedera, inmortal, capaz de enamorar a toda una generación. Su voz apacigua, es familiar. Gracias a ella dotó de ternura e inocencia al niño de 'La vida es bella', también a la Hermione de Harry Potter, gracias a un trabajo de doblaje mayúsculo. Y era solo una niña.

Tiempo después, con apenas veinte años, se convirtió en uno de los rostros más populares de la televisión gracias a 'Los hombres de Paco'. Aquel éxito la transformó en un icono para toda una generación que forraba sus carpetas con su foto —por muy añejo que suene esto—, aunque ella tardó un tiempo en comprender qué estaba ocurriendo. "Yo seguía siendo yo, pero los demás me miraban diferente", recuerda en una entrevista con EL ESPAÑOL.

Por ello, contempla aquel fenómeno con la distancia que da el tiempo y la humildad de quien nunca ha permitido que la fama definiera su identidad. “Siento que mi trabajo, para mí, es muy importante, pero no estoy salvando vidas como un médico", asegura.

Hoy, a las puertas de cumplir 40 años, dice sentirse “mejor que nunca” —“sigo teniendo la misma ilusión, y espero que eso nunca cambie. No me presiono”—. Regresa a la gran pantalla con 'El nido', un inquietante thriller psicológico en el que interpreta a Marta, una madre capaz de llevar la protección de su familia hasta sus últimas consecuencias.

Un papel que le habla de cerca, sobre todo ahora que es madre. “Cada vez somos más sobreprotectores con los hijos. Con el paso del tiempo se tienen más conocimientos sobre el cuidado, pero creo que la clave es estar en un punto medio”, dice.

Alejada del bullicio de la gran ciudad y rodeada de naturaleza en su casa de campo, Jenner confiesa haber encontrado en esa vida tranquila su particular "nido". Desde allí observa cómo las redes sociales han multiplicado nuestra exposición al odio y a la maldad. "La maldad está en todos lados", reflexiona, "pero hoy tenemos mucho mayor acceso a ella". Por eso prefiere cambiar la pantalla por un libro.

Sin nostalgia por el pasado, pero también sin ansiedad por el futuro, la actriz reivindica la importancia de vivir el presente, y de recordar que, por encima de los focos, hay que quedarnos con las "cosas importantes de la vida". Michelle huye constantemente del artificio.

Esta será una conversación íntima en la que se reflexionará sobre el éxito, la presión, la incertidumbre, el paso del tiempo o la necesidad de encontrar refugio en un mundo cada vez más hostil. Quizá, en su forma de mirar la vida se encuentra la clave para que, aquella chica de la eterna sonrisa, siga siendo eterna.

Pregunta: 'El nido' habla de una mujer que intenta proteger tanto a los suyos que acaba convirtiéndose ella misma en una amenaza. Háblame de tu personaje, de si te costó empatizar con él, ¿dónde está la línea que separa el amor del control?

Respuesta: Es un personaje muy complejo. De primeras no entiendes por qué ella es como es, y por qué actúa como actúa. Es algo que vas comprendiendo conforme avanza la película. Esta película tiene algo maravilloso y es que no hay blancos ni negros, ni malos ni buenos. Hay muchas cosas que te hacen comprender que estos personajes hacen lo que pueden con las herramientas que tienen. Y eso no justifica sus actos, pero sí que entiendes que hay una complejidad mucho mayor detrás.

P.— La maternidad en la película está atravesada por el miedo. ¿Somos cada vez más sobreprotectores con los hijos?

R.— Sí, creo que cada vez somos más sobreprotectores. Con el paso del tiempo, se saben más cosas que antes, se tienen más conocimientos sobre el cuidado, pero creo que la clave es estar en un punto medio. Obviamente, en el caso de Marta, ella lo lleva a unos límites extraordinarios, a raíz de sus propias vivencias. Y algo que se trata mucho también en esta película son esas herencias familiares y mochilas que cargamos. Y también habla de cómo se puede llegar a moldear la mente de un niño, en función de lo que un adulto considere que es bueno o malo, cuando no se tienen otras referencias externas en las que basarte.

La actriz reveló que su refugio siempre ha sido su casa y su trabajo.

La actriz reveló que su refugio siempre ha sido su casa y su trabajo. Mónica Mollá

P.— Y a veces el refugio, el hogar, también puede convertirse en una prisión, aunque no nos demos cuenta. En tu caso, ¿te has sentido refugiada en algún lugar que luego se ha convertido en prisión?

R.— No, porque mi refugio siempre ha sido mi casa, mi familia, mis amigos. Mi profesión tiene una parte muy bonita y es la cantidad de gente que conoces y que te rodea. Y a mí siempre me encanta estar con el equipo, estar con la gente. Pero también aprecio mucho esos momentos de desconexión en mi propio nido. Yo siempre he imaginado mi casa como mi nido. Como el lugar de descanso, de desconexión.

P.— Hablando de tu nido. Tengo entendido que vives en el campo, cuidas de un huerto.

R.— Sí, y tenía que haber traído unos tomates (risas).

P.— ¿Por qué te fuiste a vivir allí? ¿Buscabas huir del ruido?

R.— Pues surgió, sin más, no es algo que yo tuviera en mente desde niña. Simplemente surgió. Creo que hay algo que me llama poderosamente la atención de este estilo de vida. Me encanta. Cuando vine a Madrid a vivir, estuve viviendo en Tirso de Molina unos cuantos años. Y ahora no vuelvo al centro. Me encanta ir para estar un ratito; pero, en mi día a día, me gusta estar cerca de la naturaleza.

P.— Hay una frase que dice tu personaje: "La maldad te va consumiendo poco a poco hasta que te mata". Me hizo pensar que el mal rara vez llega de golpe; suele ser sibilino e instalarse lentamente. ¿Qué cosas crees que nos consumen hoy sin que nos demos cuenta?

R.— La maldad está en todas partes. Pero, hoy en día, creo que la vemos y tenemos mucho mayor acceso a ella a través de las redes sociales. No nos damos cuenta, pero nos hemos acostumbrado a ella. Es como si dejáramos de percibirla, quizá por protegernos de ella. Pero uno no puede nunca acostumbrarse a la maldad.

P.— Y la maldad va de la mano del odio: cualquier figura pública está expuesta a recibir mucho odio a través de las redes. ¿Agradeces que, cuando empezaste en esto, no existieran aún?

R.— Lo agradezco muchísimo (sonríe). Creo que sólo había Facebook y ahí tenías solamente a tu familia y amigos. Yo tengo una relación complicada con las redes sociales. Es como todo, pueden ser muy buenas o muy malas dependiendo del uso que les des. Creo que si hay un tema que te interesa, puedes acceder a mucha información; pero, por otro lado, también hay mucha desinformación. Yo intento usarlas lo justo, es una herramienta fabulosa para compartir tu trabajo con tus seguidores, por supuesto. Pero intento dejarlas de lado, y coger un libro (ríe).

P.— Cuando eras muy joven te convertiste en un icono para muchos adolescentes. ¿Te costó separar el cariño del público y la fama de tu propia realidad? ¿Cómo afecta eso a la autoestima?

R.— Es verdad que empecé muy jovencita. Con dos años ya hacía anuncios, y con seis hacía doblaje. Pero sí que el boom vino con 'Los hombres de Paco', con 20 años. Sí que recuerdo como una sensación extraña, porque yo seguía siendo yo, pero los demás me miraban diferente. Y me costó entenderlo. En general ha sido algo bonito, porque la gente te suele decir que le ha gustado mucho tu trabajo y demás. Entonces, es una experiencia positiva, pero sí que al principio es extraño.

P.— ¿Esa fama nunca consiguió moldear tu forma de ser?

R.— No, ni mi forma de ser ni tampoco de actuar con respecto a los demás. Siento que mi trabajo, para mí, es muy importante, pero no estoy salvando vidas como un médico. Entonces, tengo la importancia que tengo, que no es ni más ni menos que la que tienen muchísimas otras personas que se dedican a otros trabajos. Simplemente he entendido que este es un trabajo de cara al público y te reconocen, pero ya está.

P.— ¿Qué sientes por aquella Michelle que empezó en 'Los Hombres de Paco'?

R.— Le tengo mucho cariño. Y me encantaría decirle: “estate tranquila que te va a seguir llegando mucho trabajo”. Y lo que me gusta es que sigo teniendo la misma ilusión, y espero que eso nunca cambie. Cada nuevo proyecto es un nuevo aprendizaje, siento que esta profesión no tiene techo ni un lugar al que llegar. Simplemente va de mantenerse ahí y disfrutar. Es un camino que no termina, que te permite vivir experiencias nuevas y enfrentarte a nuevos retos y a personajes complejos. Estoy muy agradecida.

P.—¿Nunca has sentido esa presión de tener que estar constantemente en primera plana?

R.— No, porque me considero muy trabajadora, y he estado siempre trabajando, desde niña. Siempre he sentido mucho respeto hacia el trabajo. Pero desde un lugar bonito. No me presiono. Si de repente tengo la oportunidad de regalarme un parón de unos pocos meses, cuando llevo años sin parar, pues lo hago y lo disfruto para coger fuerzas. Siempre tienes incertidumbre, porque no sabes cuándo va a ser tu próximo proyecto, pero bueno, confío y voy haciendo el camino y aprovechando las oportunidades.

P.— Muchas actrices reciben con miedo el cumplir años y traspasar la barrera de los 40, ¿tienes miedo de recibir menos papeles interesantes o trabajar menos llegado este punto?

R.— Lo he vivido, a través de amigas mías más mayores, que contaban que esto ocurre. Yo cumplo 40 años en septiembre y estoy feliz de la vida. Y me siento mejor que nunca (sonríe). Y quiero pensar que esto está cambiando, no sé si mucho, pero, de momento, a mí sí me siguen llegando personajes y oportunidades. Y las aprovecho y las disfruto. No sólo como actriz, sino como espectadora, también quiero ver buenas historias con personajes femeninos, sean de la edad que sean.

P.— Hablando de contar historias. Tengo entendido que te gustaría dirigir. Incluso que ya escribes. ¿De dónde nace esa voluntad?

R.— Siempre es algo que he tenido ahí. Como actriz, cuando estás en un proyecto, vives un proceso creativo maravilloso. Y, entre uno y otro, parece que no, pero esperas a que las cosas lleguen. Entonces siento como esta necesidad de crear en esos paréntesis. E imaginar historias. Y me está gustando mucho. Dirigir también me gustaría, creo que es como una parte natural, tal vez, de este camino. Siempre me ha gustado aprender de los distintos oficios que acompañan al mío.

P.— ¿Hay algo que creas que hayas perdido con los años y que eches de menos? ¿Qué cosas te generan nostalgia?

R.— No siento que haya que anclarse en el pasado. La vida cambia, como lo que hemos hablado de las redes sociales y qué bien se vivía sin ellas. Y no teníamos tanta presión ni teníamos tantas cosas estresantes. Pero hay que adaptarse a la vida tal y como es, y surfear el camino y disfrutar del momento… y estar presente. Creo que no hay que pensar ni mucho en el futuro ni mucho en el pasado.

P.— ¿Qué es lo que más le llena de ilusión en la vida a una persona que siempre está sonriendo?

R.— Estoy muy contenta (ríe). Mi trabajo me encanta, me siento muy agradecida por dedicarme a algo que siempre me llena y que me da muchas satisfacciones. Aunque a veces sea duro, complejo y lleno de incertidumbre, son muchas más las gratificaciones que me puedo llevar.

P.— Y, ¿aparte del trabajo?

R.— Mi familia, mis amigos, y las cosas importantes de la vida.

P.— ¿Hay algo que te gustaría decir ahora que nunca hayas dicho?

R.— Que tengo hambre (carcajadas). Perdón.

P.— Es una respuesta sincera, sin duda (risas).

R.— Bueno, y también me gustaría decir que creo mucho en la importancia de que la gente pueda ver las películas en el cine, porque forma parte de la experiencia de sentirse dentro de las historias.