Fans de Eurovisión viendo la final del festival en 2026.

Fans de Eurovisión viendo la final del festival en 2026.

Reportajes

De quedada 'clandestina' a explosión de fiesta en Chueca para vivir Eurovisión ante el veto de Sánchez

EL ESPAÑOL es testigo de la división en Chueca entre mantener el boicot a Eurovisión o montar un fiestón. Fuera de este barrio, quedadas 'clandestinas'.

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"¿Vais a poner Eurovisión?", es la pregunta que más se repite en la calle de Chueca a las puertas de los locales donde habitualmente viven esta noche como una verdadera fiesta. Apenas faltan escasos minutos para que den las nueve de la noche y la incertidumbre se puede palpar en el barrio.

Los camareros están confundidos y se percibe la indecisión de los dueños de los bares ante su deseo de ponerlo y también la obligación "moral de mantener el boicot" a Israel relatan a EL ESPAÑOL.

Uno de los jóvenes que se acerca a preguntar es Leonardo, él es de Grecia pero lleva dos años viviendo en España. Tras preguntar en el bar You&Me, uno de los más conocidos por sus fiestas eurovisivas, y confirmar que esa noche no habrá festival, le acompañamos a buscar un local que sí que lo emita.

El Forajido nos confirma que sí que esa noche "habrá festival de Eurovisión con show incluído", dice el camarero a EL ESPAÑOL.

Pero, decidimos continuar la búsqueda y ver si alguno de los bares que siempre lo han emitido va a hacerlo también esta noche a pesar de la decisión del Gobierno de que España no participe en el concurso.

El Barbaranama no hace más que subir la persiana y ya tiene a gente en la puerta esperando para ver cuál es su veredicto final. Ante el deseo de que sí, que lo emitan, la realidad para los Eurofans es otra. Esta noche no habrá festival.

Bar Lola Lolitas mientras la final de Eurovisión este sábado.

Bar Lola Lolitas mientras la final de Eurovisión este sábado. E.E.

"Mantenemos el boicot a Israel", cuenta el encargado de abrir el local quien nos invita a ir a mirar a otros locales que él sabe que sí que lo van a poner y donde va a haber fiesta.

"A mí ya me jode no ponerlo, pero es que...no sé, no se puede hacer otra cosa", se sincera.

Una quedada 'clandestina'

En la búsqueda de un local en Chueca aparece Brie -así es como le conocen todos, aunque su nombre es Brigitte-. Ella busca un local y de pronto unos amigos le avisan que ya han encontrado uno, pero en Malasaña.

Después de diez minutos andando, llegamos a Sakro, el bar donde espera el resto del grupo. En vez de ponerlo en la televisión de la parte de arriba del local, nos conducen a la planta baja. Una sala pequeña, oscura, 'clandestina', donde no molestar con el certamen.

Katie, Brie, Aldo y Marcos durante el festival.

Katie, Brie, Aldo y Marcos durante el festival. E.E.

El concurso este año está cargado por la polémica y un gran contenido político y los dueños prefieren habilitar ese espacio en planta baja, apartado del resto.

"Somos muy fans de Eurovisión", cuenta Brie quien asegura que todos los años se juntan en un piso para verlo y hacen una fiesta. Ellos son de Perú, Grecia, Francia, Irlanda y Chile, así Eurovisión es una noche cargada de emoción para ellos.

"No entiendo por qué tiene que ser político", lamenta Brie. Una opinión que secunda Katie quien piensa que "es un festival de música para pasarlo bien".

Una visión que no comparte del todo su amigo Aldo quien, mientras mira las coreografías ensimismado, asegura que está "de acuerdo con la decisión de no ir por Israel", aunque reconoce que "no tendría que mezclarse con la política, pero al final es inevitable y se hace", asegura este joven.

Poco a poco va avanzando la noche eurovisiva y este grupo empieza a hacer sus porras "Dinamarca, Malta, Alemania" están en el top tres. Aunque reconocen que "luego gana lo que el público no quiere que gane" y lamentan que "no siempre son las mejores canciones".

Una noche más de Eurovisión donde este grupo de amigos le da "pena que no vaya España y no poder ver la actuación", se sinceran con EL ESPAÑOL.

Así, van haciendo sus cábalas mientras se van sucediendo las diferentes actuaciones y antes de que se abra el periodo del televoto.

Eso sí, es inevitable que no paren de hablar de la situación de Israel: "Sería muy loco que ganase, ¿no creéis?", pregunta Aldo a sus amigos.

"Es una plataforma de visibilidad, al final", reconocen y Marcos quiere retrotraerse al año pasado "porque hubo algo raro ahí, Israel se llevó demasiados puntos", reflexiona este joven francés.

Un grupo de lo más variado que ha sabido dejar a un lado la política para "disfrutar de una noche de música" y hacer su propio ranking y "apuestas con la posición de cada país, como cada año".

Explosión festiva en Chueca

Después de esos momentos de incertidumbre donde no se veía nada claro que fuese a ser este un año como el resto en el corazón de Chueca, cuna de Eurofans, cae la noche y los locales se empiezan a animar.

Dentro de Lola Lolitas en una televisión se proyecta Eurovisión mientras que una artista va comentando la actuación de cada país en español, porque en YouTube es en inglés al no retransmitirlo RTVE.

Fiesta dentro del interior de uno de los locales de Chueca durante Eurovisión.

Pero eso es lo de menos, en el interior de este bar se puede vivir un ambiente cargado de buen rollo, con mucho ánimo bailando al ritmo de la música y de las propuestas que va sacando cada país a la escena.

Aquí han decidido no poner veto a la visualización de Eurovisión y vivir esta noche de mayo como lleva haciéndose siempre en el barrio. Una celebración que sienten como propia.

Así, a ritmo de la música se emocionan las diferentes personas que hay en el bar conforme va sonando la canción de su país. Pero también los españoles que están ahí reunidos están disfrutando de esta fiesta cargada de muy buen rollo y positivismo.

Aplausos, bailes, risas y mucho ritmo se respira en este bar de Chueca.

Esta noche están celebrando por todo lo alto la música, sin dejar que la política lo empañe todo.

Con el show montado para la ocasión cuando terminan las canciones se hace un parón donde quitan la voz y ponen a todo volumen los grandes éxitos de Eurovisión de los últimos años y ese local se convierte en una verdadera fiesta.

Un pequeño impás hasta que se proceda a las votaciones del público. Y, es que, tal y como recuerdan aunque España no participa, sí que puede decidir al ser un país europeo. Y algunos se piensan en votar telemáticamente.

Y así poco a poco transcurre la noche marcada por el ritmo de la música de Eurovisión que se vive en Chueca.

Un barrio dividido entre los que han querido mantener el boicot a Israel y ni siquiera proyectar el festival en sus pantallas, y los que han decidido que la política se deja a un lado y vivir esta noche musical con gente de todos los países de Europa y, algunos, de América Latina que son verdaderos fans.