La comunidad judía está escandalizada por una herramienta anónima que inventaria negocios de barrio, entidades comunitarias y grandes compañías bajo una misma acusación política de “sionismo”; creen que solo es cuestión de tiempo que alguien sea apuñalado o incendien una tienda, como en la Alemania nazi..

La comunidad judía está escandalizada por una herramienta anónima que inventaria negocios de barrio, entidades comunitarias y grandes compañías bajo una misma acusación política de “sionismo”; creen que solo es cuestión de tiempo que "alguien sea apuñalado o incendien una tienda, como en la Alemania nazi".. Arte E. E.

Reportajes

Barcelona, rumbo a otra 'Noche de los Cristales Rotos': un mapa señala escuelas o bares judíos por su "nexo con el genocidio"

La comunidad judía está escandalizada por una herramienta anónima que ubica negocios de barrio, entidades comunitarias y grandes compañías bajo una misma acusación política de “sionismo”.

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"Hemos estado indagando acerca de los autores, pero no sabemos quién ha hecho esta barbaridad", dice el presidente de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), David Obadía Chocrón.

"¿Qué pretenden con el mapa? ¿Que los judíos españoles salgamos a la calle con una estrella de David amarilla cosida en el pecho como en la Alemania nazi?".

El mapa que menciona el presidente de la FCJE se llama BarcelonaZ. Sus autores anónimos lo presentan como una cartografía del "sionismo" en la Ciudad Condal.

Pero lo que aparece en la pantalla cuando uno abre esa herramienta interactiva es una lista negra geolocalizada de grandes compañías mezcladas con modestos negocios judíos, israelíes o asociados real o supuestamente con Israel y la guerra de Gaza a la que sus autores denominan "genocidio".

La comunidad judía de Barcelona acostumbra a referirse a ella de manera coloquial como "la lista nazi".

Es, en esencia, un inventario en el que han incluido empresas de defensa, inmobiliarias, hoteles o bancos junto a heladerías nacidas en Tel Aviv, restaurantes regentados por israelíes, un supermercado kosher o un bar de barrio.

Se asemejaría a los episodios de violencia contra la población judía de la Alemania nazi ocurridos durante la noche del 9 y 10 de noviembre de 1938, conocida como La Noche de los Cristales Rotos.

Y todo, bajo una misma rúbrica que opera como marca acusatoria: "Conexión con el genocidio".

Cada ficha mantiene una estructura parecida: nombre del negocio, dirección, categoría, enlaces, fuentes, datos de contacto y una imputación política o moral que, según la comunidad judía, convierte la inclusión dentro del mapa en un "brutal y peligroso señalamiento".

La palabra "zionista" funciona como una categoría elástica que nadie define en ningún lado.

"Creo que sería útil explicar algo sobre la metodología de cómo determinar que algo o alguien es sionista", dejó escrito un usuario propalestino entre los comentarios del hilo de Instagram donde se divulgó el mapa por primera vez y donde numerosos activistas celebraban "la utilidad de algo tan necesario".

A lo que otro objetó: "Eso lo sabéis vosotros, carapapa. Llamáis 'sionista' a cualquier cosa sin saber lo que significa".

Una de las fichas dedicadas a un club de Barcelona justifica su inclusión aduciendo que “el portero de este bar, con su apariencia estilo ‘Conchita Wurst’ (el personaje artístico barbado con el que el cantante austríaco Thomas Neuwirth ganó Eurovisión en 2014), obligó a una mujer a salir del bar inmediatamente sólo por usar palabras como ‘zionismo’ en una conversación con uno de los muchos clientes judíos”.

Y algo después añade: "Bar gay que excluye a las mujeres trans. Propietarios sionistas con fuerte policía de pensamiento. Apropiación de la cultura marginal".

Todo el señalamiento en este caso se halla sustentado en algo que definen de manera explícita como "experiencia personal" y que precisan de este modo obtuso y críptico: "La censura de la libertad de expresión sobre el genocidio en Gaza, la política de Israel y el sionismo, se está alineando a favor de estos".

Captura de una cuenta de Instagram donde se señala a los lugares judíos.

Captura de una cuenta de Instagram donde se señala a los lugares judíos. E. E.

"Ni sabemos cuál es el ecosistema ideológico del que procede esto ni acabamos de hallar la manera de encajarlo", afirma el presidente de la Federación de Comunidades Judías de España.

"Pero lo que sí tenemos claro es que cualquier día aparecerá alguien en una tienda o una empresa y sucederá algo. De hecho, ya intentaron quemar una pizzería kosher con todos los clientes dentro".

El hecho en cuestión acaeció el 4 de marzo de 2025, a las 22.39 horas, en el restaurante Rimmon Kosher, una pizzería judía del distrito madrileño de Chamberí.

Según denunciaron en su día la FCJE y la comunidad judía de Madrid, un individuo entró en el local, roció la entrada con un líquido con fuerte olor a gasolina e intentó prender fuego al restaurante, que a esa hora estaba concurrido.

La rápida reacción del personal evitó el incendio y no hubo víctimas. La Policía Nacional detuvo semanas después en Murcia a un joven de 23 años, que ingresó en prisión provisional acusado de delito de odio, tentativa de homicidio e incendio.

Según David Obadía, "el autor del mapa podría ser un loco, gente de la ultraizquierda o de la ultraderecha nazi. Le das vueltas y vueltas y piensas: '¿Cómo casa esto? ¿Quién se ha atrevido a señalarnos y a echar a la gente contra personas concretas?'”.

"No es solo un escándalo por lo que pasa con el mapa, sino por el silencio y la connivencia con una aberración que acaba perfilando al judío como algo sospechoso, como alguien que merece ser señalado", sostiene Ofer Laszewicki Rubin, periodista israelí nacido en Haifa, criado en Barcelona y coordinador de comunicación de Mozaika.

"Al final, resulta que todo negocio judío acaba relacionado con los acontecimientos de Oriente Medio, con las decisiones de un país y de un Ejército con los que, ciertamente, muchos miembros de nuestra minoría tienen apego o conexión, pero ninguna responsabilidad directa”.

Que la comunidad judía se refiera a BarcelonaZ coloquialmente como "la lista nazi" se sostiene, según dicen, en una analogía con la mecánica de señalamiento del aparato criminal del Tercer Reich.

En opinión de Ofer Laszewicki, esa lógica es muy reconocible: identificar negocios vinculados real o supuestamente con judíos, exponerlos públicamente, atribuirles una culpa colectiva y activar en torno a ellos una presión social de boicot, aislamiento o represalia, lo que en la memoria colectiva del pueblo judío evoca estampas del famoso "Judenboykott" del Führer.

El 1 de abril de 1933, apenas dos meses después de la llegada de Hitler al poder, el régimen nazi organizó el primer boicot nacional contra negocios judíos en Alemania.

Miembros de las SA se apostaron ante tiendas, consultas médicas, despachos de abogados y comercios de propietarios judíos para intimidar a los clientes y disuadirles de entrar.

La consigna, repetida en carteles y pintadas, era brutalmente simple: "Kauft nicht bei Juden". No compréis a los judíos.

Aquel boicot fue una fase temprana de la persecución: la pedagogía pública del señalamiento.

Antes de las deportaciones, antes de la expropiación sistemática y antes del exterminio, el nazismo ensayó una operación política elemental: convertir al comercio judío en un lugar contaminado y al cliente que entraba en él en alguien moralmente reprobable.

"La lógica que impusieron los nazis a partir de 1933 se inspiraba en ideas que han seguido muy vivas entre sectores neonazis de España o Europa", precisa Ofer Laszewicki.

"Pero ahora hay gente que viene defendiendo los derechos humanos, el antirracismo y una sociedad inclusiva y que está reproduciendo con absoluta desfachatez mensajes calcados de los protocolos de los sabios de Sion. Es decir, que movemos los hilos de todo. Es una absoluta demencia que va más allá del odio a Israel y que nos pone a los judíos en el punto de mira".

BarcelonaZ no es una política de Estado ni cuenta con el respaldo de un régimen totalitario o de milicias uniformadas bloqueando escaparates.

Pero la semejanza operativa con el experimento nazi es lo que inquieta a los colectivos españoles de judíos.

A su juicio, allí se marcaban tiendas; aquí se marcan coordenadas.

Allí se colocaban carteles sobre negocios judíos; aquí se insertan fichas digitales con nombre, dirección, contactos y acusaciones.

Allí se llamaba a no comprar a los judíos; aquí se invitaba a identificar, difundir y ampliar una cartografía de negocios asociados real o supuestamente con judíos, israelíes o Israel.

Una de las fichas revisadas por EL ESPAÑOL está dedicada a un supermercado kosher de Barcelona.

La entrada lo clasifica como comercio de alimentación y lo incorpora al mapa bajo la acusación de ser un establecimiento "abiertamente sionista".

La lógica resulta especialmente delicada: un negocio kosher —es decir, vinculado a las normas alimentarias judías— aparece convertido en punto de una cartografía política acusatoria.

La ficha no distingue entre identidad religiosa, actividad comercial y responsabilidad política. Todo queda absorbido bajo la misma etiqueta.

Otra ficha apunta a un restaurante de comida israelí. En este caso, la inclusión se justifica por el origen israelí de sus responsables y por una acusación de “apropiación” de la cocina árabe.

El argumento, llevado a sus últimas consecuencias, obligaría a levantar un tribunal gastronómico internacional antes de servir un falafel: no para comprobar contratos, financiación o vínculos militares, sino para dirimir si una croqueta de garbanzo puede tener pasaporte ideológico israelí.

¿Cuándo echó a andar este proyecto de autores aún desconocidos? La primera difusión documentada localizada por este periódico se remonta al 6 de octubre de 2025, víspera del segundo aniversario de la matanza de Hamás en Israel.

Ese día, la cuenta de Instagram de Universitats amb Palestina compartió BarcelonaZ y lo presentó como "un mapa colaborativo" destinado a "exponer el entramado económico del sionismo" en la Ciudad Condal.

La publicación añadía un llamamiento expreso: "¿Echas de menos un lugar sionista en el mapa? Colabora y difunde".

También reproducía la autodefinición de sus autores: "estudiantes, profesores y periodistas" que "rehúyen el reconocimiento individual".

"Es de una humildad conmovedora: no es que se oculten, es que no quieren medallas", ironiza un judío catalán.

"Prefieren señalar a otros con nombre, dirección y acusación de genocidio, pero sin caer ellos en esa vulgar tentación burguesa del reconocimiento público".

Es decir, desde su primera circulación pública conocida, BarcelonaZ combinaba dos elementos esenciales: anonimato de quienes elaboraban la lista y exposición pública de quienes aparecían en ella.

Universitats amb Palestina es una plataforma estudiantil y universitaria sin personalidad jurídica conocida por este digital surgida al calor de las movilizaciones propalestinas en los campus catalanes.

Según una información de Enfoque Judío, posteriormente citada por medios internacionales como Ynet, Vesty e IsraelNieuws, el mapa fue amplificado inicialmente por al menos dos organizaciones más del ecosistema activista: Enginyeria Sense Fronteres Catalunya (ESF-C) y la Assemblea de Barris pel Decreixement Turístic (ABDT).

ESF-C es una asociación catalana que, formalmente, aboga por la justicia ambiental y social. La Assemblea de Barris pel Decreixement Turístic es una plataforma vecinal y activista contra la masificación turística en Barcelona.

Esta última compartió el enlace con un mensaje explícito de boicot económico: que "ni un céntimo" acabara en cuentas de empresas que, según su amplia formulación, participaban en el "genocidio palestino".

O negro sobre blanco: "Kauft nicht bei Juden". No compréis a los judíos.

Ese dato es relevante por dos motivos. En primer lugar, porque demuestra que BarcelonaZ no nació públicamente en enero de este año, cuando estalló el escándalo, sino que circulaba ya desde octubre en entornos universitarios, antituristificación y activistas propalestinos de izquierda.

Lugares señalados de Barcelona regentados por judíos.

Lugares señalados de Barcelona regentados por judíos. E. E.

En segundo lugar, porque sus primeros difusores no se limitaron a describir el mapa: lo validaron como herramienta de boicot y llamaron a colaborar en su expansión.

En cualquier caso, la difusión temprana de BarcelonaZ por parte de esas organizaciones no prueba una relación directa con la autoría del mapa.

De hecho, la UAP se desmarca de ella explícitamente cuando lo divulga por primera vez al afirmar, literalmente, que se trata de "un projecte que acabem de conèixer".

El artículo 510.1.b del Código Penal no se limita a castigar a quien elabora un material de odio: también alcanza a quien facilita el acceso, distribuye o difunde materiales que, por su contenido, sean idóneos para fomentar, promover o incitar directa o indirectamente al odio, la hostilidad, la discriminación o la violencia contra un grupo.

La primera versión de la llamada "lista nazi" estuvo alojada en GoGoCarto, una herramienta francesa de mapas colaborativos asociada al ecosistema de software libre de Colibris.

Durante semanas, el mapa circuló sin apenas eco fuera de ese ecosistema. En enero, sin embargo, el caso saltó a la esfera pública.

Una captura verificada de aquella primera versión muestra que BarcelonaZ llegó a incluir también un colegio judío.

La ficha lo clasificaba dentro de la categoría "Educación", lo ubicaba en el mapa y añadía una descripción corta: "Escuela sionista".

En el apartado "Conexión con el genocidio", los autores escribieron literalmente: "Escuela que enseña y adoctrina con valores sionistas a niños y adolescentes".

"Si señalas pequeños comercios y en la primera versión llegaron a señalar a un colegio de niños judíos, ¿qué se está esperando que suceda?", plantea Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia.

La organización de Ibarra presentó entonces una denuncia ante la Fiscalía especializada en delitos de odio a través del Observatorio de Antisemitismo en España que gestiona junto a la FCJE.

Entidades judías catalanas elevaron más tarde sus quejas y medios como el ya citado Enfoque Judío ayudaron a visibilizar el caso.

Poco después, GoGoCarto cerró el acceso al mapa.

Pero la lista no desapareció. El 8 de febrero de 2026 apareció una segunda versión de BarcelonaZ en uMap, dentro del dominio umap.openstreetmap.fr, vinculado a OpenStreetMap France.

O en otras palabras: primero GoGoCarto; después uMap/OpenStreetMap France. Dos plataformas distintas, pero ambas integradas en un entorno técnico francófono de cartografía colaborativa.

El colegio judío ya no aparecía entre las fichas revisadas por este periódico en la nueva versión. Pero el patrón general seguía intacto.

Movimiento contra la Intolerancia amplió entonces su denuncia. A juicio de su presidente, la reaparición del mapa agravó el caso porque sugería un nivel de organización superior al de una simple publicación aislada.

"No hablamos solo de discurso de odio, sino de una posible organización ilícita de carácter antisemita", explica.

Según Ibarra, tras la primera denuncia recibieron acuse de Fiscalía y posteriormente les fue trasladado, aunque no por escrito, que ya existiría una investigación fiscal o judicial.

Si prospera, MCI prevé personarse como acusación particular.

La segunda versión seguía abierta al público cuando EL ESPAÑOL comenzó a investigar el caso a finales del mes de abril. Este periódico accedió al mapa, revisó decenas de fichas y realizó capturas antes de su cierre.

El miércoles 6 de mayo, la URL seguía existiendo, pero el mapa ya no podía consultarse públicamente. uMap no mostraba un error técnico ni una página inexistente, sino un aviso de permisos: el acceso público había sido cerrado.

La lista, por tanto, no ha sido borrada de forma comprobable. Ha sido despublicada.

Así seguía al cierre de la edición, aunque se desconoce si está siendo actualizado o lo ocurrido responde a una decisión de sus autores, de la plataforma o a la presión derivada de las denuncias.

El mapa no ofrece una atribución nominal. No aparece un autor visible, ni una cuenta pública identificable, ni una entidad responsable del contenido.

En una herramienta colaborativa como uMap, donde muchos mapas muestran autor, perfil o información del editor, esa ausencia de atribución resulta especialmente significativa.

El análisis del código fuente de la segunda versión muestra algunas anomalías llamativas que serían del interés de un peritaje de lingüística forense.

En los datos internos revisados por EL ESPAÑOL aparecía una palabra francesa —"immédiatement"— incrustada en una descripción redactada en castellano.

El término correcto habría sido "inmediatamente" en español o "immediatament" en catalán. La interferencia no identifica a los autores, pero sugiere al menos el uso de materiales, traducciones, fuentes o redactores con contacto con el francés.

Para impulsar el desenmascaramiento de sus autores, a la denuncia presentada y ampliada por el MCI en colaboración con la Federación de Comunidades Judías de España se sumará en breve la de varias organizaciones de judíos catalanes.

"Este mismo miércoles, 13 de mayo, vamos a presentarla junto a un informe pericial sobre quiénes pueden estar detrás del mapa", asegura a este respecto Isaac Levy Benveniste, presidente en Cataluña de la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo (LICRA).

"Son varias las instituciones judías de Barcelona que se han mostrado muy preocupadas y están valorando la posibilidad de emprender acciones penales contra los autores de la 'lista nazi'".

Las fuentes comunitarias consultadas no recuerdan un solo precedente de un señalamiento tan directo y tan radical contra la comunidad judía en España o un caso europeo comparable.

Sí existe, sin embargo, un antecedente internacional con claras concomitancias: The Mapping Project, una iniciativa anónima lanzada en 2022 en Massachusetts, Estados Unidos.

Descripción de uno de los negocios señalados.

Descripción de uno de los negocios señalados. E. E.

Sus autores la presentaban como una herramienta para mostrar conexiones entre el apoyo institucional a la colonización de Palestina, el sistema policial estadounidense y otros "daños" sociales.

Organizaciones judías estadounidenses denunciaron, sin embargo, que en la práctica era un mapa interactivo que geolocalizaba también entidades judías y comunitarias, con nombres, direcciones y acusaciones políticas difusas.

De momento, la "lista nazi" española ha cumplido uno de sus objetivos más evidentes: extender aún más el miedo en una comunidad judía que asegura sentirse bajo especial presión desde el 7 de octubre de 2023.

Y no hay expresión más visible de ese clima que en las puertas de los centros comunitarios.

"Vas a la escuela judía o a la sinagoga y son búnqueres, con furgonetas de la Policía Armada", afirma Ofer Laszewicki. "No es normal ir a rezar o llevar a tus hijos al colegio y encontrarte coches de policía en la puerta".

"Vaya por delante nuestro agradecimiento a Interior, que nos protege en sinagogas y colegios", apostilla el presidente de la FCJE. "Pero es que somos la única comunidad que necesita protección".

Este digital ha contactado con varios de los pequeños negocios incluidos en BarcelonaZ.

Ninguno de sus propietarios o encargados ha querido explicar públicamente su experiencia ni aparecer con nombre y apellidos en este reportaje de investigación.

Lo que subyace es miedo. Miedo a dar más visibilidad a su ficha. Miedo a atraer nuevos ataques.

Miedo a que una denuncia pública les convierta otra vez en objeto de hostilidad. Miedo a que la violencia alcance a sus familias.

Ese silencio colectivo tan notorio no sorprende a Paul Sánchez, miembro de la comunidad judía de Barcelona.

"Yo solía ir por la calle con kipá y tzitzit —los flecos rituales judíos— y, a menudo, la gente me veía y me empezaba a gritar con cierta agresividad ‘Palestina libre’ o ese tipo de consignas, claramente dirigidas hacia mí, aunque ni siquiera soy israelí", dice.

Paul nació en Sudáfrica: es de origen británico y español y se convirtió al judaísmo hace más de una década.

"Todas estas reacciones siempre han estado muy ligadas al tema de Palestina. Había una correlación directa con lo que estuviera pasando en ese momento: cuando Israel estaba más presente en los titulares, cuando iba a entrar el Ejército en la ciudad de Gaza o cuando salió la flotilla de Barcelona. La gente veía una kipá, estaba indignada y lo exteriorizaba".

"El problema es que no puedes gritar a gente por la calle dando por supuesto que sabes quiénes son y lo que piensan", afirma.

"Y claro, uno sale ahí fuera y no puede evitar pensar que otros le miran y asumen cosas. Es un nivel de autoconciencia exagerada que nadie merece. Es salir a la calle con la resignación de saber que te expones a ser acosado".

El señalamiento de negocios le parece una derivada del mismo sesgo cognitivo.

"Es un poco como una policía moral. Si tienes una tienda de zapatos, ¿a ti qué te importa la geopolítica? Quieres ganarte el pan. Pero de acuerdo con la lógica de los autores del mapa, lo relevante es que el propietario es judío o israelí. Todo es muy absurdo".

"La lista es solo un ejemplo más de lo que está pasando. Tras lo ocurrido el 7 de octubre de 2023 le empezamos a recomendar a nuestros hijos que dijeran que eran franceses si les preguntaban por su origen", asegura Eyal, un nombre ficticio con el que hemos convenido proteger la identidad de un israelí de Cataluña, casado con una judía gala, y padre de varios niños.

"Considera lo que estoy diciendo", apunta. "¡Hemos tenido que ocultar nuestra identidad porque nos sentimos como en la Alemania de los años 30!".

En cierto modo, esta nueva forma de ocultación forzada de su identidad judía es criptojudaísmo 2.0.

Eyal llegó a España en 2003 como estudiante, se formó aquí y luego se marchó para volver de nuevo hace cuatro años, ya en compañía de su familia.

Biografía de los autores del mapa.

Biografía de los autores del mapa. E. E.

"Regresamos para quedarnos para siempre y echar raíces", cuenta. "Pero la situación se ha vuelto completamente insoportable".

Son muchos los episodios de asedio a su identidad que refiere pero hay uno que, según afirma, les ha llevado a tomar la decisión de dejar Cataluña.

Uno de sus hijos recibió a través de otro menor una imagen manipulada y violenta en la que aparecía su rostro junto a una bandera palestina, sangre, cuchillos, una motosierra y una oreja cortada. Lo había dibujado otro chiquillo de su clase.

En la composición figuraba también el nombre del niño. La familia denunció los hechos ante la Policía y presentó una queja ante el colegio.

"Estamos esperando a que cualquier día nos digan que lo han apuñalado", dice. "El niño que ha hecho un dibujo tan detallado estaba bajo la influencia de sus padres. Ha trascendido que somos israelíes".

El israelí no es religioso, no milita en organizaciones políticas y no defiende al actual Gobierno israelí.

"El Gobierno es una cosa y las personas somos otra", se lamenta.

"Mis hijos no tienen la culpa de lo que pasa. Entonces, ¿qué es lo que quieren?, ¿que nos vayamos todos los judíos del país? Sé que no todo el mundo en España apoya lo que está ocurriendo, pero el silencio es también peligroso y cómplice. Si callas, estás con ellos. Recuerden el silencio de los alemanes", concluye.