Un grupo de agentes marroquíes detienen a varios migantes. EFE
Las 24 horas que Ceuta ha contenido el aliento temiendo otra invasión: "Si entran más nos tendremos que ir nosotros"
Los vecinos de Ceuta respiran aliviados tras haber pasado la semana con el alma en vilo por una posible nueva entrada masiva de migrantes.
Fuentes policiales cuestionan el papel de Marruecos: "Han demostrado ser capaces de evitar que alcancen nuestra frontera. ¿Qué falló el 30 de julio?".
Más información: Las autoridades marroquíes expulsan a periodistas de EFE y TVE que cubrían la crisis de Ceuta desde Castillejos
Este sábado los ojos del mundo estaban puestos sobre lo que pudiera ocurrir en El Tarajal: la playa que hace de frontera en Ceuta entre Marruecos y España.
Esta franja lleva varios días convirtiéndose en un espacio que no difiere demasiado de una zona militarizada. Esto ha alcanzado su auge este fin de semana, con la llegada de blindados del Ejército español y unidades de refuerzo de la corona alauí.
Pese a este panorama, la frontera no estaba cerrada a cal y canto. Pese a la gran presencia policial y militar en ambos lados, seguía entrando gente de forma regular desde Marruecos.
El intento de cruce de la frontera hacia Ceuta de más de un centenar de migrantes, este sábado.
Pero lo más llamativo era la gente que salía desde España. Este diario ha podido contar el regreso al país alauí de decenas de migrantes que cruzaron El Tarajal de forma irregular en los últimos días de julio.
Cruzan con lo puesto. Algunos con sencillas mochilas prácticamente vacías. Se acercan a los guardias fronterizos y estos les indican el camino a seguir.
A pie de frontera, un camarero que trabaja en un bar casi contiguo a la verja estima que son "unos 200 los que están volviendo a diario".
Esta cifra coincide con la estimación que fuentes policiales lanzaron este miércoles, hablando de que 600 personas habían cruzado de regreso a Marruecos durante los dos días anteriores.
Pero estas siguen siendo cantidades pequeñas para las 10.000 personas que este viernes estimaba el Gobierno ceutí que permanecían en la ciudad.
Los BMR del Ejército español, a su llegada a la frontera de Ceuta. EL ESPAÑOL
"Estos migrantes son, la mayoría, jóvenes o menores", explica el hostelero. "Se han cansado de vivir en las condiciones en las que están: en campamentos, sin duchas, sin baño, con la misma ropa... Muchos son niños, por aquí delante pasan algunos de 10 años de vuelta a su país. Y encima se les está acabando el dinero. Llegan con dirhams [la moneda marroquí] en el bolsillo, necesitan cambiarlos por euros. Y hay tiendas en las que les estafan. Cien dirhams son unos diez euros. Hay quien se los cambia por seis euros".
Por esta situación, detalla que "en la periferia de Ceuta ya casi no queda dinero en euros en los comercios. La mayoría de las tiendas tienen sobre todo dirhams".
Mientras conversa con el periodista, numerosos migrantes que están asentados en la vecina barriada del Príncipe bajan a la playa y aprovechan para pasar por este establecimiento para pedir cambio. El trabajador es justo, y ofrece un euro a cambio de once dirhams: es la cifra exacta que aparece en el conversor de monedas de Google este sábado por la mañana.
Pero a medida que avanzan las horas, llega un momento en el que este camarero deja de ofrecer cambios porque se queda con el dinero mínimo para atender los servicios de su local.
Centenares de menas asentados en el polígono del barrio del Príncipe, a principios de esta semana. EL ESPAÑOL
"Entre quienes cruzaron El Tarajal también hay quienes no están dispuestos a vivir en asentamientos, y por eso buscan otras opciones. Hay quien alquila espacios en garajes. Eso sí es una mafia: hay personas que meten a 20 migrantes a dormir sobre unos cartones en un garaje o en barracas. Y les piden 40 euros al día a cada uno", explica.
"Hasta ellos están hartos de la situación en que se encuentran. Muchos son niños, prefieren volver con sus padres antes que estar aquí solos".
Los vecinos que entran y salen de la cafetería no despegan la vista del despliegue militar que llega a las 12.40 horas, cuando una fila de blindados BMR del Ejército de Tierra irrumpe en la frontera y van entrando, de uno en uno, en la zona de acceso restringido.
Se convierten en la última línea defensiva en caso de un cruce masivo antes de superar el control fronterizo, donde también se encuentran vehículos de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil y la UPR de Policía Nacional, tanto estacionados como patrullando los alrededores.
Por mar el acceso también era imposible por la presencia de varias embarcaciones de ambos países vigilando las playas.
Dos patrulleras de la Guardia Civil, este sábado, junto a las boyas que hacen de frontera marítima desde el espigón del Tarajal, en Ceuta. EL ESPAÑOL
Antes de la llegada de estos vehículos pesados, por la mañana temprano un ceutí que tomaba el café cerca del lugar expresaba su frustración ante este diario: "La ciudad está colapsada. Si vienen más, tendremos que irnos nosotros".
A pesar de ello, este sábado los vecinos se han ido a la cama sin haber vivido ningún incidente considerable en la frontera.
Pero eso no significa que no se hayan producido intentos de cruce.
Según informó Efe, las fuerzas de Seguridad marroquíes cargaron contra decenas de inmigrantes, en su mayoría subsaharianos, que pretendían cruzar de forma irregular la frontera con la ciudad española de Ceuta.
El despliegue de Marruecos para evitar un nuevo asalto a España.
Los enfrentamientos se registraron en una zona montañosa distante unos tres kilómetros de la frontera ceutí, en las afueras de la localidad marroquí de Castillejos y los efectivos han utilizado gases lacrimógenos para dispersar a los migrantes.
Poco después de publicar esta noticia, las autoridades alauís expulsaron a los periodistas de Efe y TVE que cubrían la crisis de Ceuta desde Castillejos.
Más allá de estos incidentes, se ha cumplido la previsión de las fuerzas de seguridad consultadas por este diario, que descartaban un nuevo cruce masivo.
Desde el Sindicato Unificado de Policía valoran que el intento protagonizado por cientos de personas de alcanzar Ceuta confirma las advertencias realizadas por la organización "desde que comenzaron a circular en redes sociales nuevas convocatorias para intentar acceder masivamente a territorio español.
"La actuación desarrollada por Marruecos, desplegando un amplio dispositivo, detectando las concentraciones e impidiendo que cientos de personas alcanzaran simultáneamente la frontera española, demuestra que cuando existe anticipación y capacidad de actuación es posible evitar que el dispositivo termine desbordado", reconocen.
Por eso, desde el sindicato plantean que "si Marruecos ha demostrado capacidad para detectar estos movimientos y evitar que alcancen nuestra frontera, ¿qué falló el pasado 30 de julio para que se produjera una entrada masiva de aquellas dimensiones?".
"No estamos afirmando que Rabat permitiera deliberadamente aquella entrada", matizan. "Exigimos que se esclarezca qué falló en la prevención, la cooperación y los mecanismos de alerta y respuesta. Valoramos que se haya impedido una nueva entrada masiva, pero no vamos a agradecer como un favor lo que constituye una obligación de control de su territorio y cooperación fronteriza."
El SUP recuerda además que una entrada descontrolada de miles de personas "no es únicamente un problema migratorio, sino también un grave problema de seguridad. Dificulta identificar, reseñar y comprobar antecedentes o posibles requisitorias de quienes acceden a territorio nacional y sus consecuencias ya están teniendo reflejo en las calles".
"En estas dos semanas se han producido agresiones a policías y se investigan graves agresiones sexuales, algunas con menores como víctimas, llegando incluso una de ellas a permanecer hospitalizada en la UCI", recuerdan.
"No podemos minimizar hechos de esta gravedad. Por eso seguimos reclamando refuerzos suficientes de Extranjería y Fronteras, Policía Científica, Información y Seguridad Ciudadana. Valoramos los refuerzos desplegados y reiteramos nuestro reconocimiento a los policías que continúan trabajando bajo una enorme presión", concluye el sindicato.