Marina Daza junto a Becky G.

Marina Daza junto a Becky G. Cedida

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Marina Daza, la sevillana que le hace las uñas a Rosalía, Duki, Becky G y a los jugadores del Real Betis

"Lo que más feliz me hace es que cada vez vengan más hombres", comenta la andaluza. Le hizo las uñas a Borja Iglesias para la Supercopa de España.

14 enero, 2023 02:27

Marina Daza (1994) comenzó con la estética a los 13 años. En el recreo de su instituto, en Sevilla, depilaba las cejas de sus compañeros. Luego profundizó en la cuestión, se hizo especialista en el Nail Art y llegaron los primeros trabajos en la barbería de su padre. El paso final fue abrir su propio negocio, La Santa Phobia, por donde han pasado artistas de la talla de Rosalía, India Martínez, Daniela Blume, Becky G, Duki o Borja Iglesias, Loren y Ruibal, jugadores del Real Betis.

La sevillana se convirtió en una referente del Nail Art (arte de las uñas, en español). "Empecé a subir mucho contenido a las redes sociales de uñas que la gente no estuviese acostumbrada a ver, sobre todo, en Sevilla. Se las hacía a un amigo mío y la gente no estaba acostumbrada. Era como lo raro. Se hablaba de mí como una persona que hacía uñas raras. Decían: “Mirad cómo hace las uñas”. Hacía pinchos, palabrotas… De todo lo que te puedas imaginar. Entonces pues la voz se corría", cuenta a EL ESPAÑOL.

En aquella época, Rosalía pidió consejo sobre quién podía ayudarle con sus uñas en la capital andaluza. Las usuarias no tuvieron duda: Marina Daza. "Me recomendaba todo el mundo, porque como ella también era muy extravagante pues creían que era la mejor persona para poder hacérselas". Además, Marina hizo unas uñas y subió una publicación a Instagram mencionándola. Rosalía le dio a me gusta y al cabo de una semana le habló.

Intercambiaron audios. Acabó por hacerle las uñas a la cantante catalana, una de las figuras más reconocidas del panorama internacional musical actualmente. "Ha sido la persona a la que más ilusión me ha hecho hacerle las uñas. Yo estaba temblando. Me harté de llorar. Soy muy fan de ella".

En realidad, era solo el principio. "Empecé haciendo unas cejas al día en la barbería de mi padre y ahora hacemos 90". Marina vería pasar a más personalidades por su tienda. Pero lo más importante era lo que estaba consiguiendo.

"Lo que más feliz me ha podido hacer es que cada vez haya más hombres que vengan. Por fin este negocio deja de enfocarse solo a un sexo. Ya da igual si eres hombre, mujer, no binario… Hay mucha gente que tiene mucho cliché con eso", dice Marina.

Lo ejemplifica con algo que le ocurrió a Bad Bunny en 2016 en Madrid. "Fue a hacerse las uñas y lo echaron del local diciéndole que no por ser hombre. Ahí yo estaba intentando que los hombres ya vinieran a mi local. Dije: joder, hay gente que juzga. En ese momento hay gente que juzga".

Sin embargo, ella está encantada de atender a hombres y cambiar la tendencia. De hecho, uno de sus clientes habituales es Borja Iglesias, jugador del Real Betis. La primera vez que acudió iba a ir con Héctor Bellerín, actual futbolista del FC Barcelona, que al final no pudo. Ahora también van Loren y Aitor Ruibal.

Uñas pintadas en Arabia Saudi

Antes de la final de Copa del Rey de hace un año, el equipo de La Santa Phobia recibió a Borja Iglesias, delantero del Betis. Le hicieron las uñas y, a posteriori, el equipo de las trece barras se proclamaría campeón del torneo en el estadio de La Cartuja

Iglesias, en principio, iba a ir con Héctor Bellerín, con quien tiene una gran amistad. Sin embargo, el segundo tuvo una entrevista aquel día y no pudo acudir al centro de Daza. "Me quedé con las ganas", dice Marina, que como buena bética está deseando que Bellerín vuelva a vestirse de verdiblanco cuanto antes. "A ver si lo traen pronto y viene a hacerse las uñas".

Lo del panda (mote futbolístico de Iglesias) se convirtió en tradición. Tanto que a Marina se le podría preguntar aquello de ¿y el panda? ¿Cuántas uñas se ha pintado el panda? De hecho, antes de irse a Arabia Saudi para jugar la Supercopa de España, el ariete bético se puso en manos de Marina.

La sevillana le preguntó si estaba seguro, puesto que le creaban dudas las imposiciones del régimen saudí. El futbolista, que en una entrevista a Sport ha dejado claro que si dice lo que piensa sobre la disputa del torneo en este territorio quizás no le dejen jugar, tiró para adelante y se pintó las uñas.

"A día de hoy tengo una amistad con él", dice Marina. "No es el típico patrón de futbolista que tenemos entendidos los demás. Es una persona muy abierta, muy amable y no tiene prejuicios en nada. Esta vez no, pero la última vez le hice unas francesas. Eso es la primera vez que se lo veo a un hombre después de Snoop Dog".

La especialista del Nail Art da mucho valor a su amigo. "Sabiendo en el mundo en el que se mueve, que es prácticamente de hombres y está muy masculinizado, hay gente muy abierta y muy cerrada, se deja guiar, respeta todo… Es un encanto. Yo me veo muy reflejada en él y lo admiro mucho. Apoya mucho la salud mental, él no juzga nunca lo que escucha… A él le han dicho algo y ha hecho reflexionar a la persona… Es lo suyo ser así".

"Está en un mundo muy cerrado y él lo lucha. Es un referente y los niños y los padres verán que es normal pintarse las uñas", comenta Marina en conversación con EL ESPAÑOL. "Ahora vienen niños con sus madres al local a decir: mira, me he pintado las uñas como Borja Iglesias. Esto me lo dicen hace 8 años y no me lo creo. Me emociona sentirme parte de ello".

El Real Betis

No sólo Borja Iglesias llevó las uñas pintadas en Arabia Saudí. Sus compañeros Loren y Aitor Ruibal hicieron lo propio. "Además, Ruibal llevó pintado el pelo de azul por mi amigo Xhris", comenta Daza.

Los tres futbolistas se enfrentaron, a su vez, al cuarto mosquetero en discordia, con quien el pasado año entablaron una gran relación: Héctor Bellerín, al que también es habitual ver con las uñas pintadas.

Marina siempre fue bética, pero nunca le interesó demasiado el fútbol. "Pero ahora voy al estadio a verles a ellos, porque nos llevamos bien y me lo tomo diferente".

Cabe destacar que no sólo se pintan las uñas los jugadores del primer equipo masculino de fútbol. Marina tiene pendiente hacerle las uñas a otro jugador del equipo de baloncesto sevillano.

Las uñas de los hombres

Los faraones llevaban las uñas pintadas. En España, este tipo de estética estuvo relacionada con grupos más reaccionarios en las décadas finales del siglo pasado. Pero sólo por el hecho de demostrar su diferencia con los demás y, puntualmente, con las uñas pintadas exclusivamente de negro. El resto del tiempo, el cuidado de las manos y la pintura de uñas ha estado relacionado socialmente con la feminidad.

Eso está cambiando en los últimos tiempos. Cada vez es más habitual ver a hombres con las uñas pintadas y la manicura hecha. El Nail Art y el cambio de paradigma anima a muchos. El hecho de que haya cada vez más referentes como los futbolistas, cantantes o actores anima a otros hombres a hacerse las uñas.

Marina muestra su felicidad por el hecho de que haya cada vez más hombres que se pinten las uñas. Se las hizo al cantante Duki. Además, está deseando hacérsela a Bad Bunny. "Yo no solo me baso en el negocio de hacer uñas y ya está. Como persona, reivindico mucho las cosas: igualdad, feminismo, en mi perfil personal hablo mucho de la ansiedad y salud mental…", comenta.

Marina junto al cantante Duki.

Marina junto al cantante Duki. Cedida

Explica que al primer amigo al que se las hizo lo llamó para hacerle algo que estuviera fuera de lo común. "Se las hice largas y puse un texto reivindicando que dónde está escrito que los hombres no puedan llevar uñas. A partir de ahí empecé a moverme mucho".

Cada vez son más los hombres que están apostando por el Nail Art. "A cualquier persona le parecerá una tontería y lo respeto, pero esto va más allá. Yo miro las cosas más allá y es cambiar la sociedad. Con mi trabajo consigo no quedarme parada y hacer algo", dice Marina.

El negocio del Nail Art

Este negocio tuvo un gran auge con la llegada de la Covid-19. Marina acababa de abrir La Santa Phobia apenas cuatro meses antes de que España fuera confinada. Tuvo miedo, pero las redes sociales le ayudaron: "Al final yo ya tenía una clientela hecha, no empezaba de cero".

Esto le permitió hacer cursillos gratuitos e ir ganando reputación hasta la reapertura. En La Santa Phobia son especialistas en Nail Art y en el cuidado de las cejas. "Ahí sí hay más hombres que mujeres", destaca Daza, cuyo negocio está en Montequinto (Sevilla).

Su idea, como destacaba anteriormente, es que su negocio sea un remanso de paz donde los clientes se sientan a gusto. Que sea un refugio donde además se hacen las uñas. "Mi intención es que la gente aquí se sienta cómoda, que este es un espacio seguro. Aquí es respetable todo. Da igual como vengas vestido, cómo seas… Aquí no juzgamos a nadie", explica la sevillana.

Su proyecto en un futuro es abrir un negocio en la capital de España. "Estoy buscando alguien que quiera hacer una inversión porque yo ahora mismo no puedo. Me encantaría abrir en Madrid, porque si aquí lo podemos hacer, allí podré crecer más personal y profesionalmente. Estoy muy feliz y muy satisfecha porque viene gente muy revolucionaria y muy justiciera".