Efectivos de la Policia Nacional desplegados en una intervención a principios de 2026.

Efectivos de la Policia Nacional desplegados en una intervención a principios de 2026. Quincemil.

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A Coruña

El mapa del crimen de A Coruña: así se distribuyen los principales delitos por zonas y tipología

Fuentes policiales describen un mapa delictivo marcado por la dispersión de los robos en vehículos, la concentración de los delitos violentos en Os Mallos y otros lugares con vida nocturna, y el centro como principal foco de hurtos

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La ciudad de A Coruña presenta un patrón relativamente definido en la distribución de los hechos delictivos, donde la tipología del delito marca de forma clara las zonas con mayor incidencia, según explican fuentes conocedoras del ámbito policial consultadas por Quincemil.

Uno de los fenómenos más extendidos es el de los robos en el interior de vehículos, que, según estas fuentes, se producen de manera dispersa por toda la ciudad, sin un punto especialmente concentrado.

Se trata de una modalidad que afecta a diferentes barrios y zonas urbanas, con una presencia constante en el día a día de la actividad policial.

En este sentido, apuntan además a que en muchos de estos hechos se repiten los mismos autores, lo que indica una cierta reincidencia en este tipo de delitos contra el patrimonio.

Los robos con violencia destacan en Os Mallos, pero no es el único lugar

Por otra parte, los robos con violencia o intimidación sí presentan una mayor concentración territorial, situándose principalmente en la zona de Os Mallos y la ronda de Outeiro. No obstante, no es la única zona en la que se detectan, siendo también una denuncia recurrente en otros barrios que presentan actividad nocturna, e incluso en zonas como el centro.

Este patrón de concentración geográfica contrasta con otros delitos más dispersos, lo que permite a los cuerpos de seguridad identificar zonas con mayor presión delictiva en función de la tipología del hecho.

Los hurtos a personas, en el interior de centros comerciales y zona centro

En el caso de los hurtos a personas, la distribución responde más a la presencia de actividad social y afluencia de gente que a un barrio concreto.

Así, los hurtos cometidos en el interior de centros comerciales siguen una dinámica diferenciada, vinculada a espacios cerrados y con gran volumen de tránsito.

Sin embargo, los hurtos en vía pública se concentran especialmente en zonas de ocio y alta afluencia, como pueden ser fiestas, áreas de vinos o zonas de copas.

En estos entornos, la concentración de personas y el ambiente de ocio favorecen la comisión de este tipo de delitos, que se producen con mayor frecuencia en momentos concretos del día o de la semana.

En este contexto, el centro de la ciudad aparece como el principal punto de incidencia de hurtos a personas, especialmente en franjas de mayor actividad nocturna o de ocio. La acumulación de locales, terrazas y tránsito peatonal convierte esta zona en un espacio especialmente sensible para este tipo de delitos oportunistas.

Descenso de delitos

Mientras tanto, a la espera de la publicación de la memoria de actuaciones de la Policía Local de 2025, el mapa presenta unos datos de descenso según las estadísticas oficiales.

La ciudad de A Coruña cerró 2025 con una ligera caída global de la criminalidad del 1%, al pasar de 12.458 a 12.335 infracciones penales, según el Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior.

Esta bajada se explica principalmente por el descenso de la delincuencia convencional, que cayó un 5,7%, con reducciones destacadas en los hurtos (-15,3%), los robos con violencia (-18,4%) y las sustracciones de vehículos (-40,6%), consolidando una tendencia a la baja en los delitos más habituales.

Repunta la ciberdelincuencia

Sin embargo, estos datos conviven con un repunte significativo en otras tipologías. Las agresiones sexuales aumentaron un 64,5%, las lesiones un 64,8% y los intentos de homicidio un 77,8%, reflejando un incremento de la violencia en determinadas conductas.

A esto se suma el crecimiento sostenido de la ciberdelincuencia, que ya alcanza los 2.671 casos tras subir un 20,7%, con especial peso de las estafas informáticas, lo que dibuja un escenario de contraste entre la caída de los delitos tradicionales y el auge de nuevas formas de criminalidad.