Lucinda Rey y Federico Armenteros, voluntaria y fundador de la Fundación 26 de Diciembre

Lucinda Rey y Federico Armenteros, voluntaria y fundador de la Fundación 26 de Diciembre

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A Coruña

A Coruña escucha a quienes abrieron camino al colectivo LGTBIQ+: "Hemos conquistado la normalidad"

La proyección de la película Maspalomas, nominada a nueve Goya, llega a A Coruña para reflexionar sobre el miedo a volver al armario en la última etapa de la vida

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El próximo 26 de febrero de 2026, el Teatro Colón acogerá la proyección especial de Maspalomas, dirigida por José Mari Goenaga y Aitor Arregi, y nominada a nueve premios en los Goya 2026. La sesión será la antesala del festival Norte Cinema Diverso y contará con un coloquio de la Fundación 26 de Diciembre, entidad que trabaja por la dignidad y la visibilidad de las personas mayores LGTBIQ+.

Pero Maspalomas no es solo una película, es un espejo. La historia de Vicente, un hombre de 76 años que tras un accidente se ve obligado a regresar a San Sebastián y a ingresar en una residencia donde siente la presión de volver al armario, remueve heridas que nunca se cerraron del todo. Habla de reconciliación, de identidad, de culpa y de segundas oportunidades. Pero, sobre todo, de lo que ocurre cuando la vejez amenaza con borrar la libertad conquistada.

Federico Armenteros, fundador y presidente honorífico de la Fundación 26 de Diciembre, lleva décadas trabajando para que nadie tenga que ocultarse en la última etapa de su vida. "Ha habido un avance impresionante", explica. Recuerda cómo en los años noventa el discurso dominante aún vinculaba homosexualidad con perversión o peligro. "Nos llamaban pederastas, invertidos, enfermos. Todo eso se quedó en la cultura", destaca.

Federico reivindica la importancia de la visibilidad cotidiana: ser director de un centro, vecino de barrio, marido que da un beso en los labios a su pareja en el bar de siempre. "Tenemos que apropiarnos de las palabras. A mí toda la vida me llamaron maricón. Pues soy maricón. Y no pasa nada", destaca.

Habla de referentes que no existían, de generaciones obligadas a esconderse, de matrimonios que pedían vacaciones para casarse sin que la empresa lo supiera. "Ahora nadie se extraña. Hay descerebrados, como en todas partes, pero hemos conquistado la normalidad, y no hay nada más bonito que eso", afirma.

Sin embargo, Maspalomas pone el dedo en la llaga: ¿qué ocurre cuando esa normalidad no entra en una residencia? ¿Qué pasa cuando el entorno vuelve a ser hostil? La Fundación atiende cada año a unas 800 personas mayores. Muchas temen precisamente eso: perder la libertad al envejecer.

Federico Armenteros, fundador y presidente de la Fundación 26 de Diciembre, impartiendo una charla

Federico Armenteros, fundador y presidente de la Fundación 26 de Diciembre, impartiendo una charla

Una muñeca, un camión de bomberos y el silencio

Lucinda Rey Escribano, voluntaria de la Fundación en Galicia, conoció a Federico hace una década en una charla en Santiago de Compostela. "Me enamoré del proyecto cuando habló de una residencia LGTBIQ+ para mayores. La naturalidad con la que hablaba de seguir creciendo emocional y sexualmente en espacios seguros me impactó", afirma la voluntaria.

Para Lucinda, que ronda los 50, crecer no fue sencillo. "Sin poder evitarlo, se me cayeron las lágrimas viendo Maspalomas. Me identifiqué con el tema de la muñeca. En la película el chico quiere una muñeca. Yo, en mi Primera Comunión, quería el camión de bomberos de mi hermano. En la película no dice que desea tener la muñeca; yo tampoco dije que quería el camión. Disimulamos", confiesa.

Durante años llevó a su pareja, con la que mantuvo siete años de relación, como "amiga" a bodas familiares. "Está en las fotos, pero como amiga. Y ves a otros hombres flirteando con ella y no puedes decir nada. La juventud no es consciente de todo lo que se ha ganado", añade.

Esa memoria del silencio es la que hoy intenta transformar en acompañamiento. Participa en Espazo Diverso, donde impulsan talleres como "As redes que nos sosteñen", un espacio para hablar de soledad, cuidados comunitarios y apoyo mutuo. "La Fundación me ha dado seguridad. Llegas al trabajo y no hablas de emociones. Allí sí. Allí puedes decir lo que sientes", destaca.

Lucinda también ha escrito Ayúdate que te ayudaré, un libro nacido de su experiencia con el alcoholismo y atravesado por relatos donde aparecen emociones e historias LGTBIQ+. Porque, como insiste, "identificar lo que sentimos también es una forma de salir del armario".

De la resistencia a la comunidad

Federico habla de testigo generacional. "Lo que nos servía a nosotros no es lo mismo que sirve ahora. Actualmente tienen que gestionar las herramientas que hemos conquistado", añade. Advierte del peligro de la uniformidad y defiende la comunidad frente al individualismo: vecindad, espacios compartidos, redes reales de apoyo.

En eso conecta directamente con Maspalomas. La película no solo retrata el miedo a volver al armario; también lanza una pregunta incómoda: ¿hemos construido estructuras que protejan a quienes abrieron camino?

El coloquio posterior a la proyección en el Teatro Colón no será solo un debate cinematográfico. Será un diálogo entre ficción y realidad, entre Vicente y tantas personas mayores que hoy buscan no tener que esconderse de nuevo.

Lucinda lo resume con una frase sencilla: "Para mí era impensable llevar a mi novia a casa a dormir. Ahora lo ven normal. Y eso es maravilloso. Pero hay que cuidarlo".

Porque la libertad no es un destino conquistado para siempre. Es una red que se teje cada día. Y si no se sostiene, puede romperse.