Netanyahu junto a Trump en su resort de Mar-a-Lago.

Netanyahu junto a Trump en su resort de Mar-a-Lago. Jonathan Ernst Reuters

Tribunas

Israel y EEUU están librando una guerra ineludible

Si se logra eliminar al régimen iraní (lo que no sucederá en días ni en semanas) se sentarán las bases para un nuevo Oriente Próximo.

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El ataque que Israel ha lanzado este sábado por la mañana contra Irán, conjuntamente con Estados Unidos, no es una aventura militar producto de una decisión tomada a la ligera.

Desde el punto de vista de Israel se trata de una iniciativa ineludible, imprescindible para garantizar su seguridad.

Pensar que, hiciera lo que hiciera el régimen de los ayatolás, Israel no debía iniciar un ataque preventivo para socavar las capacidades iraníes habría sido una falta absoluta de responsabilidad nacional.

La situación en la que no hay guerra en la práctica no equivale necesariamente a una situación de paz.

Está claro que no es bueno estar en guerra.

Pero Israel sabía que, mientras no se neutralizara la amenaza iraní sobre Israel, esta perduraría como una espada de Damocles sobre su tierra y su gente.

Humo sobre la base naval de Estados Unidos en Manama tras un ataque con misiles a la Quinta Flota.

Humo sobre la base naval de Estados Unidos en Manama tras un ataque con misiles a la Quinta Flota. Reuters

El grueso del pueblo israelí siente hoy que la tensión de vivir bajo alarmas y en refugios es un precio que hay que pagar para poner fin a una situación insostenible con la que lidia Israel desde hace mucho.

En Israel se ha acumulado en los últimos meses información de Inteligencia precisa sobre los planes iraníes y el esfuerzo militar que el régimen estaba desplegando tanto para reanudar el programa nuclear como para acelerar la fabricación de misiles balísticos, que constituyen una amenaza estratégica para Israel.

Según ha revelado el teniente coronel Nadav Shoshani, portavoz internacional de las Fuerzas de Defensa de Israel, Irán estaba haciendo todo lo necesario para llegar a tener 8.000 misiles balísticos operativos antes de fin de año. Misiles con los que asfixiar la defensa antiaérea israelí, matar a una enorme cantidad de israelíes y causar una enorme destrucción.

Para entender la dimensión del problema, cabe recordar que, antes de la guerra de los doce días, en el mes de junio, tenía 3.000.

La percepción clara en Israel era que Irán volvía a cruzar las líneas rojas.

Israel no podía por tanto esperar a que fuera demasiado tarde para eliminar las capacidades militares de los ayatolás.

Tal como recordaron tanto el presidente Donald Trump como el primer ministro Benjamín Netanyahu, el régimen de los ayatolás en Irán, instaurado con la revolución islámica hace cuarenta y siete años, se ha juramentado para la destrucción de Israel.

El grito de "muerte a Estados Unidos" y "muerte a Israel" fue acompañado siempre de acciones concretas para causar muerte y destrucción.

Pero, si bien han muerto no pocos norteamericanos en ataques iraníes en distintas partes de Oriente Próximo a lo largo de las últimas décadas, la amenaza contra Israel siempre ha sido única: una amenaza de exterminio total, de destrucción del Estado judío.

Prueba de ello es la gran cantidad de recursos que el régimen fundamentalista de Irán, incluso a expensas de las necesidades de su propio pueblo, destina desde hace muchos años a las organizaciones terroristas a las que financia y arma para que sirvan de piezas letales en el "anillo de fuego" alrededor de Israel.

"Esto no es para el presente, es para el futuro", dijo Trump.

En realidad, para ambos.

Si se logra eliminar al régimen iraní (lo cual no sucederá en días ni en semanas, ni tampoco será posible sin protestas en Irán y sin que la Guardia Revolucionaria y la milicia Basij decidan cambiar de lado y apoyar al pueblo) se sentarán las bases para un nuevo Oriente Próximo.

No habrán desaparecido todos los terroristas de la región, ni todos los extremistas. Pero sin Teherán apoyándolos, financiándolos y armándolos, todo será diferente.

El mundo libre entero debe apoyar el ataque contra el régimen de los ayatolás.

*** Jana Beris es periodista.