Cazas F-35 en la operación Furia Épica.

Cazas F-35 en la operación Furia Épica.

Observatorio de la Defensa

Generales de la Guardia Nacional alertan: EEUU perderá masa crítica aérea sin una producción anual de 100 cazas

“La Fuerza Aérea de Estados Unidos es la más antigua, la más pequeña y la menos preparada en sus 78 años de historia. Debemos construir una fuerza de combate que gane”, señalan los generales en su misiva.

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Las claves

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22 generales de la Guardia Nacional Aérea de EEUU piden al Congreso financiar la compra de al menos 100 cazas anuales para evitar el declive de la flota.

La carta enviada al Capitolio subraya que la Fuerza Aérea de EEUU es la menos preparada de su historia y urge la modernización para mantener la superioridad operativa.

La edad avanzada de la flota, con muchos aviones de más de 40 años, afecta la disponibilidad y exige un esfuerzo urgente de recapitalización y modernización.

Los generales advierten que financiar menos de 72 cazas al año supondría una reducción activa de las capacidades aéreas de EEUU y aumentaría el riesgo operativo.

Un inusual frente común de 22 generales de la Guardia Nacional Aérea de Estados Unidos ha intensificado la presión sobre el Capitolio para acelerar la modernización de la flota de combate. “Los acontecimientos mundiales han demostrado una vez más el valor irremplazable y desproporcionado que aporta la Fuerza Aérea”, señalaron, citando como ejemplo la Operación Furia Épica contra Irán.

En una carta remitida el pasado 1 de abril a los líderes de los comités de Apropiaciones de la Cámara de Representantes y el Senado, los mandos reclaman financiación plurianual que permita adquirir 100 cazas anuales, con el objetivo de revertir el deterioro estructural de las capacidades aéreas.

El documento —adelantado por medios estadounidenses como Military Times y Air & Space Forces Magazine— establece una base mínima de 48 F-35A y 24 F-15EX anuales, con un objetivo de entre 72 y más de 100 aeronaves al año (72 F-35A y 36 F-15EX). Según los firmantes, ese es el umbral necesario para evitar que la flota siga reduciéndose.

La advertencia es tajante: “La Fuerza Aérea de Estados Unidos […] es la menos preparada en sus 78 años de historia. Debemos construir una fuerza de combate que gane”, señalan los generales en la misiva.

En este contexto, abogan por redefinir la futura estructura del arma aérea: “Ganar significa contar con 90 escuadrones de cazas, incluidos 57 plenamente operativos”, todos ellos dotados de capacidades avanzadas.

Este diagnóstico coincide con la evolución reciente del presupuesto: las solicitudes del Pentágono para los próximos ejercicios se sitúan de forma sistemática por debajo del umbral de 100 cazas anuales que la propia Fuerza Aérea considera imprescindible para sostener el tamaño de su flota.

El documento reconoce además el desafío que plantea la flota actual, especialmente en el caso de los F-16. “33 escuadrones de F-16, 22 de ellos de combate, deben ser recapitalizados”, señala el texto.

Caza F-16

Caza F-16

Subraya que la reciente Operación Furia Épica ha evidenciado que “una fuerza aérea capaz, moderna y disponible sigue siendo decisiva para el éxito conjunto”, reforzando la urgencia de acelerar la modernización.

En esta línea, los firmantes insisten en que “un poder aéreo fiable y decisivo requiere una estructura de fuerza que garantice ciclos equilibrados de ‘preparación’ y ‘reinicio’”.

Una flota envejecida

El problema no es únicamente cuantitativo. La edad media de los aviones —en muchos casos plataformas con más de 40 años de servicio— está impactando directamente en la disponibilidad operativa.

“Nuestros aviadores están realizando una labor heroica para mantener en vuelo estas aeronaves de 40 años, pero están pagando el precio de décadas de modernización aplazada”, advierte la brigadier general Shannon Smith.

El coste de esa falta de inversión se traslada al día a día de las unidades: canibalización de piezas entre aeronaves, menor número de horas de vuelo y pérdida de ventaja táctica.

“Estamos asumiendo riesgos al exigir mucho más de nuestros especialistas en mantenimiento […] y al hacer que nuestros pilotos pierdan su ventaja crítica en combate”, subraya.

Riesgo estructural

La carta, firmada por todos los adjuntos generales con unidades de caza —algo inédito hasta la fecha—, subraya que incluso alcanzando el ritmo de 100 aeronaves al año, la recapitalización completa podría tardar entre una y dos décadas.

En la actualidad, 13 de los 24 escuadrones de caza de la Guardia Nacional carecen de un plan claro de sustitución acorde con la Estrategia de Defensa Nacional de 2026.

Los generales firmantes insisten en el documento remitido al Congreso en la urgencia de actuar: “Debemos recapitalizar por completo todos los cazas heredados que permanecen en servicio […] para construir eficazmente una fuerza que PREVALECERÁ si la disuasión falla”.

Además, advierten de que trasladar aeronaves antiguas entre componentes no soluciona el problema: “Transferir cazas heredados del componente activo al componente de reserva NO es recapitalización”.

Evitar el declive

El mensaje político es claro. Por debajo del umbral mínimo, la Fuerza Aérea no solo pierde capacidad de crecimiento, sino que entra en una senda de contracción. “Financiar menos de 72 aeronaves al año significa que la Fuerza Aérea ni siquiera está manteniendo su capacidad actual de cazas; está reduciéndola activamente”, resume Smith.

En términos operativos, los mandos alertan de una brecha creciente entre las exigencias estratégicas y los medios disponibles. "Cuando los 22 ayudantes generales […] hablan con una sola voz, no es una labor de presión, es retroalimentación operativa", señala el general Mark R. Morrell en Military Times, subrayando que no se trata de una reivindicación territorial, sino de una necesidad militar objetiva.

La petición se alinea con una prioridad legislativa ya identificada por la National Guard Association of the United States para el ciclo presupuestario de 2027.

En última instancia, los firmantes reclaman un esfuerzo sostenido que permita “Potenciar la base industrial de defensa” y garantizar una fuerza aérea “indistinguible en letalidad y capacidad de supervivencia en todos los componentes”.

El Congreso tiene ahora la última palabra sobre si Estados Unidos acelera la renovación de su poder aéreo o asume, como advierten los propios mandos, un incremento progresivo del riesgo operativo.

De aprobarse, este plan marcaría un cambio estructural en la aviación militar estadounidense, alineando inversión, producción y estrategia en torno a un escenario global cada vez más exigente.