La Cúpula de Hierro, en acción.

La Cúpula de Hierro, en acción. Amir Cohen Reuters

Oriente Próximo

Hezbolá coordina con Irán sus ataques contra Israel y abre grietas en la Cúpula de Hierro: "Nadie sabe por qué falla"

"Hay baterías antimisiles que tienen una tasa de éxito muy buena, pero muchas estructuras y civiles resultaron afectadas en la última guerra con Irán y Netanyahu no hizo nada para mejorar la situación", lamenta el analista israelí Amir Oren.

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Ammán (Jordania)
Publicada

Las claves

Hezbolá coordina con Irán ataques contra Israel, logrando que varios misiles penetren la Cúpula de Hierro israelí.

En los últimos ataques, más misiles y más intercepciones que nunca se registraron en Jerusalén, aunque la ciudad sigue siendo considerada un objetivo poco habitual.

Expertos consideran altamente probable la coordinación entre Irán y Hezbolá para superar las defensas antiaéreas israelíes, aunque no hay confirmación oficial.

El sistema de defensa Cúpula de Hierro muestra fallos inexplicables, generando preocupación por la protección de civiles y estructuras en Israel.

La noche del miércoles y la mañana del jueves fueron especialmente duras en Jerusalén. Desde los refugios, se escucharon más misiles y más intercepciones que nunca desde el inicio de la guerra.

Aunque ningún misil llegó a impactar en la ciudad a lo largo de la jornada, algo es evidente: Irán está atacando Tierra Santa, hecho probado el primer día de marzo, el tercero de la guerra, cuando dos de estos ataques no fueron interceptados por la Cúpula de Hierro, causando nueve muertos en la localidad de Beit Shemesh.

La acción sorprende porque Jerusalén se considera una zona relativamente "segura" en tiempos de guerra, y no suele ser blanco de ataques.

La ciudad es sagrada para los judíos porque en su casco histórico está el Muro de las Lamentaciones, único vestigio que queda en pie del Segundo Templo de Jerusalén, destruido por los romanos en el 70 d.C.

Para los musulmanes es también sagrada debido a que allí se encuentra la mezquita de Al Aqsa, el tercer lugar más santo para el islam, después de La Meca —lugar al que todo musulmán debe visitar por lo menos una vez en su vida— y Medina, ambas en Arabia Saudí.

La mezquita de Al Aqsa es el lugar, según la tradición islámica y el Corán, desde el que el profeta Mahoma ascendió al cielo.

Sin embargo, y a pesar de haber recibido más ataques, Tierra Santa no está siendo el blanco principal: los lugares que reciben más ataques de Israel son núcleos urbanos del norte como Tel Aviv, su capital, o Haifa, tercera ciudad más grande de Israel y que se encuentra a menos de una hora de viaje en coche de Líbano.

En el país de los cedros continúa luchando otro enemigo existencial para Israel: Hezbolá, principal aliado de Irán en Oriente Medio.

El origen de la enemistad

Pero para entender mejor esta alianza, hay que retroceder en el tiempo. Desde que en 1979 triunfa la revolución islámica y se instaura el régimen de los ayatolás en Irán, los países occidentales junto con Israel empujaron a Sadam Husein, presidente de Irak, a una guerra de desgaste contra Irán en 1980.

El fin de la guerra entre Irán e Irak en 1988 marca el inicio de la resistencia iraní.

"Irán, al no ser un país árabe sino persa, a pesar de profesar el islam, consideró que los israelíes no tendrían nada en su contra, porque en aquel momento ellos no tenían nada en contra de Israel", explica Dolores Rubio, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid.

Sin embargo, finalizada la guerra entre Irán e Irak, Irán se vio totalmente solo en la región, sin un solo aliado.

"Ante esta inmensa soledad a nivel regional, Irán alcanzó una resolución: abrazar la causa palestina de forma radical. Y al abrazar la causa palestina, lógicamente estás en contra de Israel", añade la experta.

Es en ese momento, en 1988, cuando Irán y Hezbolá se hacen aliados.

Hezbolá nació en la guerra civil libanesa que desgarró el país entre 1975 y 1990. Una vez finalizado el conflicto sin un vencedor claro, todos los actores de la guerra son desarmados menos Hezbolá, milicia chií, que tiene un brazo político y otro militar.

De hecho, en la actualidad, no existe ningún poder político en Líbano capaz de desarmar a Hezbolá.

Así, ambos se convierten en enemigos de Israel, dado que Hezbolá había sufrido sus ataques durante la guerra civil libanesa, cuando los Merkava israelíes invadieron el sur del Líbano en 1982 llegando hasta el sur de la capital, en los suburbios como Dahieh, el bastión de Hezbolá en Beirut.

Hezbolá queda armado por Irán como actor de resistencia a las potencias occidentales —en este momento representadas por Israel— que operan en la región.

En esta resistencia contra Israel debemos incluir junto con Hezbolá e Irán a los hutíes del conflicto yemení. Así, desde los años ochenta, la alianza entre Irán, los hutíes y Hezbolá no ha hecho más que profundizar con el paso de las décadas.

Líbano, "secuestrado" por Hezbolá

"Es imposible eliminar Hezbolá, porque forma parte de la sociedad libanesa", cuenta Xavier Abu Eid, analista político. "Hezbolá constituye un Estado dentro del Estado en Líbano", concuerda Rubio.

El gran temor ahora en el Líbano es que Israel vuelva a la carga como en 1982, cuando ocupó el sur del Líbano hasta el año 2000, afirma la profesora.

El primer año de guerra ocurrió la masacre de Sabra y Chatila (16 de septiembre) en la que miembros de la Falange Libanesa (Kataeb), aliados de Israel, asesinaron a por lo menos 3.500 civiles palestinos en los campamentos de refugiados del sur de Beirut.

Es en esta invasión del sur de Líbano cuando nace Hezbolá llenando el vacío dejado por la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), una de las fracciones enfrentadas en el conflicto. "En esta guerra no fue Israel quien sacó a la OLP de Líbano, sino la Comunidad Internacional, lo que supuso una derrota para Israel", explica Rubio.

Sin embargo, el futuro inmediato de Líbano es incierto. "Que Israel esté invadiendo el sur del Líbano depende de si tendrá capacidad o no, y de lo que diga su principal aliado, Donald Trump", explica la analista.

Coordinación Irán-Hezbolá

Ninguno de los expertos consultados por EL ESPAÑOL puede corroborar al 100% que Hezbolá e Irán están coordinando sus ataques a Israel para penetrar en su Cúpula de Hierro, pero todos coinciden en que es una teoría altamente probable. Ninguna de las partes ha confirmado que lo estén haciendo.

"Los primeros días, según medios iraníes, Irán usó cohetes viejos, una táctica que ya habían usado con anterioridad, para ver dónde se encuentran las defensas antiaéreas israelíes", explica Abu Eid.

En este momento, "se ha llegado a un punto en que Israel se empieza a quedar sin defensas antiaéreas, y los países árabes vecinos también se están quedando sin ellas", continúa Abu Eid.

El analista israelí Amir Oren afirma no conocer los detalles técnicos, pero confirma que en los últimos ataques, varios misiles han penetrado la defensa de Israel.

Declara, además, que "nadie sabe la razón por la que el sistema está fallando, pero lo único que está claro es que debería protegernos".

Ahora bien, a pesar de sus fallos, el analista afirma que "la fuerza aérea israelí y la comunidad de inteligencia han hecho maravillas", aunque hay otra consideración.

Según Oren, durante la guerra del verano pasado se demostró que el frente interno no estaba tan bien preparado como se creía.

"Hay baterías antimisiles que tienen una tasa de éxito muy buena, pero, a pesar de ello, muchas estructuras y civiles resultaron afectadas en la última guerra con Irán y Netanyahu no hizo nada en los meses siguientes para mejorar la situación", explica el analista.

Tampoco conoce que se esté haciendo algo para 'tapar' las grietas, ni qué se estén haciendo acciones concretas para arreglarlas. "Y aquí estamos de nuevo con el mismo problema", concluye Oren.