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Rusia lanza un catálogo de niños ucranianos secuestrados clasificados por color de ojos, pelo y tipo de personalidad

La base de datos, alojada por las autoridades ocupantes en Lugansk, ofrece fotos, rasgos físicos y descripciones de personalidad de menores ucranianos trasladados a la fuerza. Kyiv denuncia un crimen de guerra.

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Las autoridades de ocupación rusas en Ucrania han creado una base de datos online con casi 300 menores ucranianos ofrecidos para adopción, clasificados según rasgos físicos como el color de ojos o de cabello.

La denuncia fue realizada este 6 de agosto por Mykola Kuleba, director de la ONG Save Ukraine, quien calificó la plataforma como una herramienta de trata infantil que expone la magnitud de los crímenes cometidos contra la población infantil en los territorios ocupados.

El sitio web, gestionado por el departamento de educación de las autoridades rusas en la región ocupada de Lugansk, permite filtrar a los menores según edad, color de ojos y pelo, e incluso el tipo de acogida preferida, como adopción o tutela temporal.

En muchos casos se incluye la fotografía del niño o niña, junto con su nombre, género, edad y una descripción de su personalidad, con calificativos como “obediente” o “tranquilo”.

“La forma en que describen a nuestros niños no se diferencia en nada de un catálogo de esclavos. Es trata infantil en pleno siglo XXI y el mundo debe actuar de inmediato para detenerlo”, alertó Kuleba a través de un mensaje publicado en Instagram.

Según Save Ukraine, muchos de los menores incluidos nacieron en Lugansk antes de la ocupación rusa y poseían ciudadanía ucraniana, como informó The Kyiv Independent.

Algunos habrían perdido a sus padres a manos de las fuerzas ocupantes, mientras que otros fueron relocalizados a la fuerza y posteriormente registrados como ciudadanos rusos, lo que legitima de facto su secuestro.

300.000 menores deportados

La denuncia de Save Ukraine se enmarca en un patrón documentado de deportación forzosa de menores ucranianos desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022.

Las autoridades ucranianas han identificado al menos 19.500 casos confirmados de niños trasladados a Rusia, zonas ocupadas o incluso Bielorrusia.

Pero estimaciones extraoficiales elevan la cifra hasta 150.000, según el defensor del pueblo Dmytro Lubinets, o incluso 300.000, de acuerdo con la comisionada presidencial para los derechos del niño, Daria Herasymchuk.

Kuleba recordó que los traslados forzosos no son nuevos: desde 2014, tras la anexión de Crimea y la ocupación parcial del Donbás, muchos menores fueron sistemáticamente deportados y entregados a familias rusas en Moscú u otras regiones.

La organización Save Ukraine, fundada en 2014, se dedica a rescatar menores de territorios ocupados y proporcionar apoyo a huérfanos o víctimas de la guerra.

La ONG acusa a Moscú de intentar mejorar la eficiencia del sistema de adopciones ante la caída de la demanda, recurriendo a esta estrategia de exposición pública que vulnera todos los estándares internacionales de protección infantil.

Crimen de guerra

La comunidad internacional ha denunciado ampliamente estos traslados como crímenes de guerra.

Durante las conversaciones de paz en Estambul, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski aseguró que Moscú desestimó la petición de devolver a los menores deportados, calificándola de “espectáculo para ancianas europeas sin hijos”, mientras reconocía que cientos habían sido reubicados.

En marzo de 2023, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra el presidente ruso Vladímir Putin y su comisionada para los derechos del niño, María Lvova-Belova, por su implicación directa en la deportación ilegal de menores desde Ucrania.

Las imágenes del catálogo publicadas por Save Ukraine muestran una interfaz funcional, con filtros visuales y textos que refuerzan la narrativa rusa de que se trata de huérfanos o niños “sin cuidados parentales”, obviando su origen ucraniano y el contexto violento de su traslado.

Para Kiev, se trata de una violación flagrante del derecho internacional humanitario y un obstáculo central para cualquier avance en las negociaciones de paz.