Merkel asiste al consejo semanal de su gabinete en Berlín tras el atentado en la capital.

Merkel asiste al consejo semanal de su gabinete en Berlín tras el atentado en la capital. Reuters

Europa

Merkel y su "prudente" respuesta táctica al ataque de Berlín

La canciller evita caer en la lógica de la “guerra contra el terrorismo” empleada por EEUU y Francia. 

Berlín

El atentado del lunes en el mercadillo de Navidad en Berlín es el mayor ataque islamista que ha sufrido Alemania hasta la fecha. Pero este atentado, por el que se busca a Anis Amri, un joven tunecino de 24 años que pidió asilo en Alemania en 2016, era algo que se esperaba la población alemana, especialmente después de los ataques con menos víctimas en Wurzburgo y Ansbach en los pasados meses. “En Berlín sabíamos que algo así se produciría, no era una cuestión de si esto iba a pasar o no, la cuestión era dónde y cuándo”, dice EL ESPAÑOL Dietmar, un funcionario que trabaja en unas oficinas de la Policía de Berlín situadas al sur de la capital.

Dietmar habla mientras se quita los guantes. Acaba de terminar su pausa del mediodía y está a punto de entrar en el edificio en el que trabaja. “Sólo podemos pensar en cómo mejorar la seguridad, pero no podemos evitarlo todo”, opina.

Como él, la mayoría de los alemanes, en la calle y en las instancias del poder, se resignan estos días ante la adversidad. Dietmar tiene fe en que las autoridades resuelvan la situación, después de que el martes quedara libre sin cargos un joven refugiado paquistaní al que se detuvo el lunes como primer sospechoso. Ahora todo pasa por dar con el paradero del joven tunecino. Su permiso de residencia temporal fue encontrado en el camión de gran tonelaje empleado en el ataque.

“Para Angela Merkel, lo ocurrido el lunes es algo de lo que tienen que ocuparse la policía y las autoridades responsables de la seguridad, es algo que concierne la cooperación con los servicios de inteligencia de diferentes países”, dice a este periódico Jana Puglierin, experta en asuntos de política exterior y de seguridad del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP, por sus siglas alemanas).

En otros países, sin embargo, grandes atentados islamistas sirvieron para declarar “guerras al terrorismo” de devastadoras consecuencias para Oriente Medio. Esas palabras las empleó en su día George W. Bush tras el 11-S. El ya ex primer ministro francés y actual candidato a las primarias socialistas galas, Manuel Valls, ya se sirvió de esa terminología bélica tras el atentado a principios del año pasado contra la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo. En ese ataque murieron doce personas, como en Berlín ahora, y otras once resultaron heridas.

Por su parte, el jefe de Estado galo, François Hollande, sólo dijo que Francia estaba “en guerra” contra el terrorismo tras la masacre del 13-N en París. Aquella noche perdieron la vida de 130 personas y otras 413 resultaron heridas. Fueron precisamente los atentados de París los que hicieron a la canciller movilizar por primera vez a las tropas de su país. Este mes se cumple un año de la decisión de Merkel de apoyar a Francia y a la coalición internacional liderada por Estados Unidos frente al autodenominado Estado Islámico en Siria e Irak, la misma organización terrorista que ha reivindicado con un escueto comunicado el atropello masivo de Berlín.

La implicación alemana allí, fundamentalmente en tareas de protección militar, abastecimiento y reconocimiento, tiene un tope de 1.200 militares. De menor proporción es la contribución germana con 150 soldados a la formación y apoyo logístico a los peshmerga en el Kurdistán iraquí, al norte del país árabe.

LA "GUERRA" DE MERKEL CONTRA EL TERRORISMO

Ambas misiones agrupan buena parte de los 3.300 soldados que Alemania tiene distribuidos en 16 países desarrollando misiones internacionales. Entre ellas destaca la que se desarrolla en Mali con la bendición de la ONU que atiende al nombre de MINUSMA. Su objetivo es estabilizar este país africano. En ella, Alemania pasó a ocupar un papel predominante a principios de este año, donde cuenta con desplegar en Mali hasta 650 soldados frente a los rebeldes tuareg.

Esta decisión alemana de volcarse en una de las misiones “más peligrosas” de la ONU según indican en el Ministerio de Defensa alemán, permitió a Francia concentrarse en la lucha contra el EI tras los atentados del 13-N. “Alemania ha sido solidaria con Francia”, dice a EL ESPAÑOL Marcel Dickow, experto en cuestiones de seguridad del Instituto Alemán para Política Internacional y de Seguridad (SWP, por sus siglas alemanas).

Tras el 11-S, Alemania también se solidarizó con Estados Unidos mandando soldados a Afganistán bajo la bandera de la OTAN. Todavía hoy hay en suelo afgano cerca de un millar de militares germanos que actúan como consejeros además de estar de dedicados tareas de formación y apoyo logístico.

Para Dickow, pese al reciente atentado de Berlín, “no hay motivo para esperar cambios” en la estrategia de seguridad del Gobierno germano. “El compromiso de Alemania en la lucha contra el terrorismo se va a mantener, no creo que disminuya ni que aumente”, agrega.

Kai-Olaf Lang, otro investigador del SWP, explica esta situación aludiendo a la “cultura de la prudencia” que impera en la sociedad germana y, por ende, en la clase política. “Tras el atentado del lunes, Alemania está claramente en estado de shock, la sociedad alemana ha recibido un golpe, pero la gente reacciona con relativa calma, y los políticos se están reteniendo mucho”, dice Lang a este periódico. “Una reacción fuerte aludiendo a la guerra o al uso de los medios militares, eso aquí no se hace”, agrega.

NO A MATAR MOSCAS A CAÑONAZOS

“Para Merkel, atentados como el del lunes no es algo que se pueda evitar con bombardeos en Siria”, añade por su parte, Puglierin, la investitgadora del DGAP. Con ella coincide Lang. “En Alemania hay un consenso sobre el terrorismo, que no se ve como un problema militar porque eso sería matar moscas a cañonazos, se priorizan otros medios policiales para esta lucha”, según el experto del SWP.

De ahí que tengan pocos visos de prosperar ideas como la que volvía a evocar el miércoles desde la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) Florian Hahn. Este experto en cuestiones de seguridad del partido conservador bávaro al que está hermanada la Unión Cristiano Demócrata (CDU) de Merkel, quiere ver al Ejército desempeñando tareas para determinadas tareas de seguridad ciudadana.

Tampoco invita a pensar que Hahn pueda imponerse cuando a esa idea se ha opuesto la ministra de Defensa Ursula von der Leyen. En esta cuestión, Von der Leyen cuenta con los favores del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) que gobierna junto a Merkel en una gran alianza, y de la oposición, compuesta por los izquierdistas de Die Linke y la formación ecologista de Los Verdes.

Por otro lado, en un sondeo del instituto de estudios de opinión Forsa que se daba a conocer este miércoles, hasta el 80% de los encuestados afirmaban sentirse seguros. Aún así, en ese estudio la sociedad aparece divida en los pasos a dar en materia de seguridad. Poco más de la mitad (51%) de los encuestados se muestra reacia a implementar mayores medidas, algo a lo que se dice favorable un 47% de los participantes. Que esa distribución cambie, depende en gran medida de la captura del autor del atentado que segó la vida de doce personas y dejó heridas a 45.