Joaquín Torres, arquitecto, 55 años

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Joaquín Torres, arquitecto, 55 años: "Fernando Torres fue un cliente difícil, me dijo que él se hubiera hecho otra casa"

El arquitecto de los famosos explicó cómo fue su relación uno de sus clientes más reconocidos, el exfutbolista Fernando Torres.

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El arquitecto Joaquín Torres (55 años) vuelve a hablar claro sobre uno de sus clientes más mediáticos, Fernando Torres. Sus declaraciones dibujan una relación muy íntima, marcada por el éxito profesional, pero también por los cambios personales del exdelantero que acabaron condicionando la casa de sus sueños.

El arquitecto de los famosos recuerda cómo aquel proyecto llegó en pleno despegue de la carrera de "El Niño". "Cuando le hice la casa a Fernando Torres, me acuerdo de que era un chaval que ni estaba casado ni tenía hijo", explica, subrayando que el futbolista se encontraba en un momento de euforia profesional y vital.

El encargo buscaba una vivienda de lujo que reflejara ese punto álgido, con todo lo que implica un futbolista joven, millonario y en plena exposición mediática.

Lo que Joaquín no imaginaba es que, mientras levantaba esa mansión, la vida de Fernando iba a cambiar por completo. "Cuando le termineé la casa, estaba casado y con un hijo. Todo eso en el transcurso de dos años", relata el arquitecto, aún sorprendido por la velocidad a la que se transformó la realidad del jugador.

Ese giro personal tuvo una consecuencia directa: de repente, aquella casa perfecta para un soltero de élite ya no encajaba con la nueva vida familiar del madrileño.

El propio Fernando se lo reconoció con absoluta sinceridad al entregarle las llaves. "Cuando terminé, me dijo que si lo llega a saber se habría hecho otra casa acorde a sus necesidades y familia", desvela Torres.

"Son clientes difíciles de llevar por su estilo de vida rápido y variado", explicó el arquitecto en una entrevista en Idealista, sobre algunos de sus clientes más famosos como es el caso de Fernando Torres, Cristiano Ronaldo, Alejandro Sanz o Elsa Pataky.

Una frase que el arquitecto utiliza como ejemplo de hasta qué punto el ritmo acelerado de la fama puede chocar frontalmente con la arquitectura, que exige tiempo, previsión y una cierta estabilidad.

En sus entrevistas, Joaquín Torres no esconde que trabajar con grandes estrellas del deporte puede ser tan fascinante como agotador. "Todos son clientes son muy difíciles", admite, pero matiza que los famosos lo son aún cuando se mezclan "fama, dinero, ego y juventud", una combinación que define como "muy explosiva".

En ese contexto, el caso de Fernando Torres se convierte en una especie de manual sobre cómo la vida real termina imponiéndose al diseño más espectacular.

Más allá de la anécdota, el arquitecto lanza un mensaje que va directo a quienes fantasean con las casas de los futbolistas. Para él, la vivienda de un famoso no es solo un capricho de lujo, sino el reflejo de un momento muy concreto de su biografía.

Y cuando ese momento pasa, la casa también puede dejar de tener sentido. En el caso de Fernando Torres, el cuento del soltero de oro se convirtió en tiempo récord en la película de un padre de familia y la casa que firmó Joaquín Torres quedó como testimonio físico de esa transición transición acelerada.