El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, candidato a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT), asiste a un mitin en São Gonçalo.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, candidato a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT), asiste a un mitin en São Gonçalo. Tita Barros Reuters

América

Lula prohíbe las apuestas deportivas y los casinos en línea a nueve días de las elecciones en Brasil: "Son como el cáncer"

El decreto prohíbe "explotar, ofertar, intermediar y publicitar" apuestas deportivas o juegos de casino en línea "en todo el territorio nacional".

Más información: Revés parlamentario a Lula: el Congreso de Brasil aprueba la reducción de la condena por golpismo de Bolsonaro

P. del Toro
Agencias
Publicada
Las claves
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Lula da Silva prohíbe las apuestas deportivas y casinos en línea en Brasil, a solo nueve días de las elecciones presidenciales y legislativas.

El decreto veta todas las formas de apuestas digitales y su publicidad; el Parlamento tiene 120 días para convalidarlo y la prohibición será total desde el 6 de octubre.

Lula argumenta que las apuestas digitales son un "cáncer" que destruye familias y ha vinculado la medida al combate del endeudamiento y los problemas sociales.

Clubes de fútbol y medios advierten de grandes pérdidas económicas por la prohibición, mientras el Gobierno teme el auge del mercado ilegal.

El Gobierno del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció este viernes la prohibición en el país de las apuestas deportivas y los casinos en línea, a nueve días de las elecciones presidenciales y legislativas.

El mandatario, acompañado de varios de sus ministros, encabezó un acto en São Paulo en el que materializó el veto de las llamadas 'bets', "una prohibición definitiva" y que engloba "todos los tipos de apuestas digitales", así como la publicidad de las empresas del sector.

El líder progresista también enviará al Parlamento, en régimen de urgencia, un proyecto de ley para tipificar la actividad en el código penal y "reforzar la represión del juego en el país", indicó el ministro de Hacienda, Dario Durigan, en la ceremonia.

Además, va a ampliar su programa de renegociación de deudas para las familias con la intención de tratar "préstamos más antiguos" e impulsar un mercado crediticio "más saludable".

Lula defendió con vehemencia la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea, calificándola como una medida "dura, drástica y necesaria" contra lo que calificó de "cáncer".

"Es algo espeluznante; me recordó al comienzo del crack en este país. Las apuestas en línea son lo mismo, pero a un nivel muy superior porque son digitales y están al alcance de la mano", declaró el mandatario, en campaña por la reelección, tras firmar el decreto.

El decreto

El decreto que prohíbe las apuestas por internet entrará en vigor automáticamente cuando se publique en el Diario Oficial, aunque el Parlamento tendrá que convalidarlo en un plazo máximo de 120 días para mantener su validez.

La medida prohíbe "explotar, ofertar, intermediar y publicitar" apuestas deportivas o juegos de casino en línea "en todo el territorio nacional".

El texto contempla un corto periodo de transición. La fecha límite es el 6 de octubre, dos días después de la primera vuelta de los comicios presidenciales y legislativos. A partir de ese día no habrá páginas webs, ni aplicaciones ni publicidad de las llamadas 'bets'

Lula ha convertido en una de sus banderas electorales el combate a las 'bets', a las que atribuye el crecimiento del endeudamiento de las familias y acusa de "estar destruyendo millones de hogares" al transformar "el vicio en beneficios" económicos.

Con el veto, Lula busca dar un golpe de efecto en la recta final de una carrera presidencial muy ajustada, para la que las encuestas lo sitúan en empate técnico con el senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro.

Las apuestas en Brasil

Lula afirmó que las apuestas digitales se convirtieron en un fenómeno "sin control" y relató algunos testimonios de víctimas con las que conversó y que sufrieron pérdidas millonarias, intentos de suicidio y hasta la pérdida de parientes próximos.

Las casas de apuestas en línea han experimentado un crecimiento exponencial en Brasil desde que fueron legalizadas en 2018 durante el Gobierno del liberal Michel Temer.

Operaron sin regulación los años siguientes, coincidiendo con el mandato de Jair Bolsonaro, hasta que en 2023, ya con Lula en el poder, se reglamentó el sector, con la concesión de autorizaciones y el pago de impuestos.

Actualmente, operan 85 empresas en el país de forma legal.

Sin embargo, su rápida popularización, especialmente entre las capas pobres de la sociedad, encendió las alarmas en el Ejecutivo, que empezó a introducir restricciones.

En 2025, cerca de 25 millones de brasileños apostaron 37.150 millones de euros en apuestas deportivas y casinos en línea, según datos oficiales.

"Un pequeño empresario tenía una deuda de 420.000 dólares. Vendió su comercio y mintió para todo el mundo hasta que tomó conciencia y ahora se está tratando. (...) Llegó a realizar hasta 1.300 transferencias bancarias para una misma plataforma", señaló el presidente.

El fútbol brasileño protesta

La prohibición provocará una pérdida en la recaudación tributaria del Gobierno y de cuantiosos ingresos para los medios de comunicación y los clubes de fútbol.

En 2025, la administración brasileña recaudó unos 1.700 millones de dólares, y en los ocho primeros meses de este año ya superó esa cifra, según el Fisco.

En este contexto, la semana pasada, cuando la prensa filtró que el Gobierno barajaba una posible prohibición, varios clubes del Campeonato Brasileño, como Palmeiras y Flamengo, salieron en tromba para alertar del agujero que causaría en sus cuentas, en un comunicado conjunto que titularon "el fin del fútbol".

Lula recordó que la selección brasileña fue cinco veces campeona del mundo "sin las 'bets'".

"Que los equipos no me digan que sin las 'bets' acaban (...) No tiene nada que ver", subrayó.

Se estima que las casas de apuestas deportivas ingresan casi 200 millones de dólares al año en patrocinios a los equipos de primera división masculina.

Además, en línea con la postura de las empresas del sector, advirtieron que el veto puede dar alas al mercado ilegal.