Una pancarta en una manifestación a favor del aborto que dice: ¡Arrebatadas de nuestros derechos!

Una pancarta en una manifestación a favor del aborto que dice: "¡Arrebatadas de nuestros derechos!"

América

La prohibición del aborto como inicio de la vuelta al pasado: EEUU teme por el matrimonio gay

La misma lógica usada para revocar el amparo legal al aborto podría usarse para terminar con varios derechos dictados por la jurisprudencia.

27 junio, 2022 02:21

Hasta 36 millones de mujeres en edad reproductiva miran con inquietud el mapa de Estados Unidos para saber dónde tendrán garantizado el derecho al aborto después de que el Tribunal Supremo revocara este viernes la sentencia que lo protegía constitucionalmente desde 1973. Sin embargo, a raíz de esta decisión por parte del Supremo, el derecho al aborto no es lo único que preocupa a la opinión pública estadounidense.

Y es que derechos como el matrimonio homosexual o el uso de anticonceptivos podrían correr peligro también. Medios estadounidenses tan prestigiosos como el Wall Street Journal, el Washington Post y la cadena CNN coincidieron en señalar que la misma lógica constitucional usada para revocar la sentencia que daba amparo legal al aborto podría usarse para terminar con varios derechos dictados por la jurisprudencia pero que no están directamente recogidos en ninguna ley federal.

Hay que tener en cuenta que el principal argumento usado el viernes por la mayoría conservadora del Supremo para revocar la sentencia de 1973 bautizada como "Roe v. Wade" que protegía legalmente el aborto fue que este no está recogido explícitamente en la Constitución de EE.UU -que data de 1787-, y que la Corte de 1973 se había excedido en su interpretación de la Carta Magna. El matrimonio homosexual y el derecho a usar anticonceptivos, igual que el aborto hasta ahora, no están protegidos por ninguna ley a nivel federal que los reconozca explícitamente, sino que emanan de las interpretaciones que en su momento hicieron los magistrados del Tribunal Supremo con respecto a su encaje en la Constitución.

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En el fallo del viernes, el magistrado del Supremo Clarence Thomas -el único afroamericano de la Corte y uno de los jueces más conservadores- emitió una opinión propia en la que animó directamente a sus compañeros a revisar otras sentencias emitidas en el pasado usando el mismo prisma que en la decisión sobre el aborto.

"Tenemos el deber de corregir el error establecido en precedentes como Griswold, Lawrence y Obergefell", escribió Thomas en su opinión. Estos tres casos mencionados por el juez son los que protegen, respectivamente, el derecho a obtener métodos anticonceptivos, aprobado en el año 1965; el derecho a tener relaciones sexuales privadas, del 2003, y que de forma implícita prohibió cualquier castigo a la homosexualidad; y el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, aprobado hace siete años, en 2015.

Con pintura roja en una falda blanca y las piernas una joven de 33 años se sentó en la Quinta Avenida de Nueva York junto a miles de personas para protestar contra la decisión del Tribunal Supremo.

Con pintura roja en una falda blanca y las piernas una joven de 33 años se sentó en la Quinta Avenida de Nueva York junto a miles de personas para protestar contra la decisión del Tribunal Supremo.

Las palabras de Thomas tienen especial relevancia porque son una señal clara para que los grupos conservadores que luchan contra este tipo de cuestiones en los tribunales lleven su batalla legal al Supremo, sabedores ahora de que allí tienen por lo menos un aliado, y quizá el apoyo de la mayoría. Por su parte, el presidente del país, Joe Biden, reiteró este sábado pasado su rechazo a la decisión del Supremo y aseguró que el alto tribunal ha tomado decisiones "terribles".

Al ser preguntado por un periodista si consideraba que el Supremo está "roto", Biden respondió: "Creo que la Corte Suprema ha tomado unas decisiones terribles". El presidente aseguró que él y su esposa, Jill, saben lo "dolorosa y devastadora" que es esta decisión para muchos estadounidenses y recordó que a partir de ahora el derecho al aborto dependerá de cada estado, por lo que se comprometió a garantizar su supervisión y a que estos cumplan con sus propias leyes. 

"Me siento engañada"

Dejando a un lado la polémica en sí misma que ha generado la decisión del Supremo, hay que prestar atención a cómo y quién ha propiciado esta situación. Y es que también podrían entrar juego mentiras por parte de los jueces del tribunal.

Los senadores Susan Collins, republicana, y Joe Manchin, demócrata, acusaron al juez del Tribunal Supremo Brett Kavanaugh de no decirles la verdad sobre su posición con respecto al aborto durante su polémico proceso de confirmación en el año 2018. En declaraciones a los medios, tanto Collins, una de las senadoras republicanas más progresistas, como Manchin, uno de los demócratas más conservadores, recordaron que Kavanaugh les hizo creer hace cuatro años que su preferencia era mantener el status quo de la jurisprudencia en esta cuestión.

Sin embargo, Kavanaugh, cuya confirmación en 2018 fue de lo más polémica al saltar a la luz un presunto episodio de abusos sexuales cuando era universitario, fue uno de los seis magistrados del Supremo que el viernes votaron a favor de revocar la protección legal al aborto en EE.UU. vigente desde hace casi 50 años, en 1973. "Me siento engañada", aseguró Collins.

Manchin, por su parte, incluyó en el mismo paquete a otro juez, Neil Gorsuch, y dijo que en su momento confió tanto en Kavanaugh como en Gorsuch cuando le dijeron que iban a respetar la jurisprudencia. Otra de las consecuencias que ha provocado esta decisión del Tribunal Supremo es que se comience a pedir que se regule el aborto a nivel federal.

"Práctica siniestra"

Concretamente, varias mujeres pertenecientes al Partido Demócrata urgieron a que se regule el derecho al aborto a nivel federal y que deje de estar en manos de cada estado, como ocurre desde el fallo del Tribunal Supremo del pasado viernes. Perfiles tan destacados como la senadora Elizabeth Warren; la representante Alexandria Ocasio-Cortez y la candidata a gobernadora de Georgia Stacey Abrams sugirieron vías para superar la sentencia del Supremo.

Abrams, una de las voces más escuchadas en el ala progresista del partido, dijo que el derecho al aborto no debería estar en manos de los estados y pidió al Congreso legislar en este sentido para dejar sin efecto la sentencia. Hay que recordar que el Supremo revocó el viernes su propia jurisprudencia, pero no hay ninguna ley federal que legalice o ilegalice el aborto.

"La práctica siniestra de tomar derechos constitucionales y permitir a cada estado decidir la calidad de la ciudadanía es terrible", apuntó la candidata. Por su parte, la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren recuperó la polémica idea de que el presidente del país, Joe Biden, nomine a más jueces para el Supremo y que el Senado los confirme, ampliando así el número de magistrados que conforman esa Corte y haciéndolo virar potencialmente a la izquierda.