Isabel Preysler, en un acto en Madrid.

Isabel Preysler, en un acto en Madrid. Gtres

Estilo de vida

Blas Latorre, entrenador de Isabel Preysler (75): "Se levanta a las 15:00 de la tarde y hace 45 minutos de ejercicio tres días a la semana"

Según la ciencia, despertarse a las tres de la tarde no es en sí mismo perjudicial si el total de horas de sueño es suficiente y el horario es estable.

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Durante décadas, la medicina del sueño ha repetido casi como un mantra que dormir siete horas es el estándar perfecto para un adulto sano. De hecho, numerosos estudios han vinculado dormir más de ese tiempo con mayores riesgos para la salud mental y física, incluidas enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y una peor regulación emocional.

Sin embargo, buena parte de esa investigación se realizó con muestras masculinas y, como consecuencia, las mujeres adoptaron horarios que, en realidad, no estaban diseñados para ellas. Por eso, cuando se empezó a estudiar el sueño en mujeres, los resultados revelaron que ellas tienden a necesitar más descanso, además de que presentan más dificultades para conciliarlo.

Tal vez por eso te ha ocurrido más de una vez despertarte agotada pese a haber cumplido con las "sagradas" siete horas. O quizá por eso no resulte tan descabellada la rutina de Isabel Preysler, quien, según desveló su entrenador en el programa El Tiempo Justo, se despierta a las tres de la tarde.

La rutina de Isabel Preysler

La revelación llegó de la mano de su entrenador personal, Blas Latorre, quien lleva más de doce años trabajando con ella. En el espacio presentado por Joaquín Prat, explicó con naturalidad que su jornada comienza cuando él llega a su domicilio sobre las 15 horas. Es entonces cuando el servicio la despierta y le prepara el desayuno.

Lejos de asociarse a la pereza, este horario responde, según se comentó en el programa, a su vida familiar: la socialité mantiene videollamadas nocturnas con sus hijos residentes en Estados Unidos y suele acostarse tarde. También disfruta viendo series, lo que contribuye también a que su cronotipo esté claramente desplazado hacia la noche.

Desde el punto de vista científico, despertarse a las tres de la tarde no es en sí mismo perjudicial si el total de horas de sueño es suficiente y el horario es estable.

La cronobiología distingue entre cronotipos matutinos y vespertinos, y aunque socialmente se premie madrugar, lo relevante es la regularidad y la adecuación a las necesidades individuales.

No obstante, los expertos advierten que los ritmos muy desalineados con la luz solar pueden alterar la secreción de melatonina y cortisol, hormonas clave para la regulación metabólica e inmunitaria.

En personas mayores, mantener cierta exposición a la luz natural durante la mañana favorece la sincronización circadiana. En el caso de Preysler, su rutina está claramente estructurada y no parece improvisada, lo que reduce el impacto negativo de ese desfase horario.

El entrenamiento de la socialité

Una vez despierta, comienza la parte más disciplinada de su jornada: el entrenamiento. Preysler no sigue un plan extremo ni sesiones maratonianas, sino que entrena tres días a la semana durante unos 45 minutos, siempre bajo supervisión directa.

La evidencia científica respalda plenamente este esquema. Las guías internacionales recomiendan, en adultos mayores, al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, combinando trabajo cardiovascular, fuerza, equilibrio y flexibilidad.

Tres sesiones de 45 minutos suman 135 minutos estructurados, a los que en su caso se añade una base constante de caminatas, por lo que el volumen total resulta más que adecuado.

La base de su entrenamiento es el pilates, según reveló el entrenador en una entrevista para la revista HOLA. Esta disciplina mejora la fuerza del core, la postural y la estabilidad lumbo-pélvica.

Isabel Preysler con Blas Latorre.

Isabel Preysler con Blas Latorre.

Sin embargo, no es lo único. A la rutina de pilates de la socialité se le suman ejercicios con pesas, estiramientos, yoga y tai chi. Una combinación que fortalece la musculatura profunda, preserva la masa muscular y mejora la movilidad y el equilibrio, reduciendo el riesgo de caídas, uno de los principales problemas de salud en mayores de 70 años.

Uno de sus ejercicios favoritos es el trabajo con banda elástica. Sentada, pisa la goma con los pies y, manteniendo la espalda recta, flexiona y extiende los codos sujetando los extremos, completando series de diez repeticiones.

Este movimiento trabaja especialmente la zona posterior del brazo, el tríceps, una de las áreas que más preocupa estéticamente y que tiende a perder tono con la edad. Las bandas elásticas ofrecen resistencia sin sobrecargar las articulaciones.

Más exigente es el ejercicio conocido como Lázaro, un ejercicio que repite en varias series aunque no es su favorito. "Se lo pido pocas veces porque siempre me dice: 'Ay, Blas, por favor, ¿qué es lo que me mandas? Este no me gusta'", cuenta.

Este ejercicio consiste en levantarse del suelo y volver a sentarse varias veces. A pesar de la poca preferencia de la socialité, es un movimiento funcional de enorme valor, potenciando la autonomía, coordinación y fuerza global.

El foco principal de su rutina está en la zona abdominal y los glúteos. Según Latorre, ella quiere fortalecer la cintura, entendida como el conjunto del core.

Desde la fisiología, esta región es el centro de estabilidad del cuerpo. Un core fuerte mejora el equilibrio, optimiza la transferencia de fuerzas entre tren superior e inferior y protege la columna vertebral.

En mujeres postmenopáusicas, además, el fortalecimiento muscular contribuye a mantener la densidad ósea y reducir el riesgo de fracturas.

A todo ello se suma una alimentación saludable y, según ha señalado su entrenador en la entrevista ya citada, una base genética favorable. La ciencia respalda que la longevidad y el buen estado físico en edades avanzadas responden a una interacción entre herencia y estilo de vida.