Una gata de ocho años jugando en una silla.
Carlos Gutiérrez, veterinario: "El juguete perfecto para un gato es una caja de cartón, disminuye su estrés y le da seguridad"
El experto aconseja opciones ecológicas, económicas y seguras para estimular el instinto felino sin gastar dinero.
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Existe una célebre máxima popular que sostiene que el entusiasmo que un gato demuestra por un juguete recién comprado resulta inversamente proporcional a la suma gastada en él.
Por esta razón, el veterinario Carlos Gutiérrez sugiere que, en lugar de realizar desembolsos innecesarios, podemos recurrir a objetos de uso diario que guardamos en el hogar para diseñar accesorios gratuitos, ecológicos y sumamente entretenidos para nuestras mascotas.
La fascinación por el plástico y el cartón
A los felinos les chifla el aroma del cartón: "les chifla su fragancia y les brinda superficies idóneas para hincar el diente".
De esta forma, el tubo sobrante del papel higiénico o la estructura de un rollo de vendaje se transforman en una presa extraordinaria. Estos cilindros, al desplazarse a tirones por el suelo y generar sonido, activan al instante su sentido depredador, funcionando como una variante más sostenible que las piezas de plástico comerciales.
Otra opción estupenda, según apunta el especialista, la constituyen los tapones de plástico, capaces de rodar con agilidad y emitir un chasquido muy estimulante.
Un recurso muy valioso para no terminar perdiéndolos bajo los muebles consiste en permitir que el felino persiga la chapa dentro del plato de ducha, acotando así la superficie de entretenimiento.
La guarida secreta y el saco de patadas
Echando mano de una toalla o cobija que no utilicemos, resulta sencillo confeccionar una "madriguera de presas" en mitad del salón. Basta con resguardar objetos o agitar una vara usada por debajo del tejido para que el animal se abalance sobre las arrugas que se forman.
Esta propuesta constituye un sustituto económico frente a las costosas mantas automáticas, las cuales los gatos terminan por descifrar y descartar en cuestión de minutos al percatarse de su secuencia repetitiva.
Asimismo, es posible elaborar un "saco de entrenamiento" introduciendo esferas de papel dentro de un calcetín pulcro y cerrándolo con un nudo en el extremo.
"Este accesorio posee la escala justa para que el animal lo enganche con la boca, lo rodee con las patas anteriores y le aseste patadas con las posteriores", señala. Aparte de ser un recurso silencioso —perfecto para preservar la tranquilidad nocturna de la comunidad—, a los gatos les chifla al conservar la impronta aromática de su cuidador.
El refugio por excelencia: la caja de embalaje
Ningún circuito de entretenimiento doméstico está completo sin la icónica caja de embalaje. Estos recipientes no únicamente permiten al gato agazaparse o intentar atrapar cosas a través de orificios, sino que representan un enclave de confort de primer orden.
"El cartón les protege de las bajas temperaturas, les aporta tranquilidad y está demostrado que contribuye a aplacar drásticamente sus niveles de ansiedad". Se erigen como un componente indispensable en la dinamización de su entorno, brindándoles rincones para curiosear sin gastar un solo céntimo y siendo plenamente reciclables al terminar su uso.
No obstante, aunque el ingenio no tiene límites al momento de dar una segunda vida a los materiales, el experto recalca la importancia de mantener la vigilancia durante las sesiones de juego. "Conviene evitar objetos excesivamente diminutos que puedan ser ingeridos accidentalmente y derivar en un taponamiento digestivo".
El profesional advierte del mismo modo sobre otra amenaza habitual en las viviendas, recordando que "tampoco debemos permitir que manipulen cordeles, hilos o hebras delgadas que puedan fracturar durante la actividad y tragar, dado que representa un escenario sumamente crítico para su salud".
Antes de facilitar cualquier elemento de confección propia, el veterinario recomienda examinar minuciosamente sus componentes; por ejemplo, resulta imprescindible extraer cualquier grapa presente en los embalajes para prevenir percances.
Su recomendación final para cualquier cuidador es contundente: "Guiémonos siempre por el juicio analítico y, por encima de todo, pongamos la integridad del animal en primer lugar".