Un perro con los ojos claros.

Un perro con los ojos claros. Istock

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Los expertos avisan a los dueños de perros en España: "60.000 canes sufren de epilepsia y estas razas son más propensas"

Muchos canes padecen esta enfermedad neurológica crónica que genera convulsiones repetidas, caídas al suelo, rigidez y salivación abundante.

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Angelica Rimini
Publicada

La epilepsia es una enfermedad neurológica crónica que no afecta solamente a las personas. También los animales pueden sufrir estas crisis de forma periódica o constante. De hecho, es el problema neurológico más común en los perros.

Las alteraciones en la actividad eléctrica del cerebro generan convulsiones repetidas. El perro puede caer al suelo, presentar espasmos corporales, rigidez, salivación abundante y orina o heces involuntarias.

En los gatos se manifiestan de forma más sutil. A veces se manifiestan como leves movimientos involuntarios o desorientación, y otras pueden llegar a ser más intensas, con pérdidas incluso de conciencia.

Según los datos del sector veterinario, recogidos por la Real Sociedad Canina de España, 60.000 perros en España están afectados por la epilepsia. Estos representan el 0,6% de los aproximadamente 10 millones de canes que hay en el país.

Predisposición genética

Aunque cualquier perro puede desarrollar la epilepsia, diversos estudios veterinarios como el realizado por la homóloga de la RSCE en Reino Unido, el Royal Kennel Club, señalan que algunas razas presentan una mayor predisposición genética como el Pastor Alemán, el Beagle, el Labrador Retriever, el Boxer y los Pugs.

Las causas pueden ser diferentes como intoxicaciones, enfermedades renales, hepáticas, malformaciones cerebrales, tumores o inflamaciones. Cuando no se puede identificar un origen concreto, el diagnóstico presuntivo es la epilepsia primaria o 'idiopática'.

Esta es más probable que tenga una causa genética pero que no se ha podido identificar y que ocurra en perros jóvenes de 6 meses a 6 años de edad, de cualquier raza a pesar de múltiples generaciones y camadas normales.

Por otro lado, la epilepsia estructural, menos frecuente y relacionada a lesiones o enfermedades cerebrales, se diagnostica sobre todo en los perros de edad avanzada.

Consejos útiles

Normalmente, la mayoría de perros epilépticos tienen una excelente calidad de vida. Sin embargo, siendo una enfermedad crónica, necesitan un control progresivo. Desde la Comisión Científica y el Comité de Dirección de la RSCE recuerdan que diagnosticar a tiempo la epilepsia es una garantía para el bienestar y salud del perro.

Durante una crisis convulsiva, lo más importante es mantener la calma y evitar gritar o agitar al animal, ya que puede alterarse o ponerse más nervioso. Es recomendable retirar los objetos que tenga cerca para que no se golpee y, a su vez, evitar introducir la mano ni ningún objeto a su boca.

También conviene fijarse en cuánto dura el episodio: si supera los cinco minutos o se repite varias veces en pocas horas, es fundamental acudir cuanto antes al veterinario.

Por otro lado, son imprescindibles los cuidados diarios. Mantener rutinas estables de sueño, ejercicio y alimentación ayudarán a reducir las posibles alteraciones en la eficacia de los medicamentos.

La medicación también ha de administrarse siempre a la misma hora y en la dosis indicada, sin suspender el tratamiento por cuenta propia, aunque parezca que el perro se encuentre mejor. Asimismo, resulta útil llevar un registro de las convulsiones para poder informar al veterinario y facilitar su seguimiento.

Por último, es vital seguir siempre las recomendaciones del especialista y procurar un entorno seguro en casa, que ayudará a prevenir accidentes y mejorar la calidad de vida del animal.