De izquierda a derecha, Manuel Bayo, Hugo Osma, Alejandro Blanco (con el premio), Carlos Parra y Gonzalo Sánchez.
Los veinteañeros genios de la IA: premiados por crear la aplicación que organiza las medicinas de tu abuelo
Bajo el nombre de WeAgain, ganaron uno de los premios del Hackathon 2026 de OdiseIA4Good con su proyecto Medscan.
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En el Hackathon 2026 de OdiseIA4Good -del Observatorio del Impacto Social y Ético de la Inteligencia Artificial- hubo 112 equipos de todo el mundo participantes con todo tipo de proyectos basados en inteligencia artificial. Algunos de grandes empresas y otros de pequeñas startups. Sin embargo, ganaron seis de ellos.
El del grupo WeAgain quedó en cuarta posición. Sin embargo, detrás de este logro no hay una gran empresa ni un laboratorio tecnológico, sino un grupo de estudiantes universitarios que, con esfuerzo, creatividad y muchas horas de trabajo, han conseguido alzarse con un premio internacional gracias a su aplicación de IA.
En concreto, se trata de Manuel Bayo, Hugo Osma, Alejandro Blanco, Carlos Parra y Gonzalo Sánchez, cinco estudiantes de primero y segundo de la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT).
Estudiantes de entre 21 y 22 años, todos ellos madrileños (menos Alejandro, natural de Zamora), cursando las carreras de Desarrollo de Software Full-Stack y Ciencia de Datos e IA. "A la mayoría nos gusta la programación y la informática desde pequeños gracias a los videojuegos", explica Alejandro Blanco, portavoz del equipo.
"Nos propusieron en una asignatura de la universidad hacer este proyecto y luego presentarlo al concurso. Como ya habíamos realizado otro trabajo juntos, nos apuntamos", cuenta. La premisa de este hackathon era realizar una plataforma o aplicación programada con IA que resultara novedosa y ayudara de alguna forma a colectivos vulnerables.
Medscan
Bajo el nombre de Medscan -aunque lo quieren cambiar de cara al futuro-, los cinco alumnos han creado una aplicación "intuitiva" en la que las personas mayores o sus cuidadores puedan organizar de forma práctica sus medicinas.
La aplicación, diseñada para dispositivos móviles, permite identificar medicamentos a partir de una fotografía de su envase y ofrecer información clara y accesible sobre su administración, reduciendo errores y fortaleciendo la autonomía del usuario.
El equipo de WeAgain al momento de recibir del premio de OdiseIA 2026.
"Surgió por nuestro compañero Hugo". Aportó una situación muy común con su abuelo: a la hora de darle las medicinas, se le hacía "un mundo" gestionar bien todos los medicamentos que debía tomarse a cada hora.
"Nos pusimos a investigar en farmacias, con personas que se toman muchas pastillas e identificamos los problemas. Además, nos dimos cuenta de que, sobre todo en las residencias y en centros de día, tampoco lo tenían digitalizado y pensamos que podríamos hacer algo para mejorarlo".
El funcionamiento es "sencillo": se fotografía la caja de un medicamento para convertir su prospecto en una conversación comprensible. La aplicación lo identifica mediante reconocimiento óptico de caracteres (OCR) y accede a la base de datos para obtener la información almacenada del mismo de los medios oficiales -el asistente no se conecta a Internet para generar respuestas, sino que se limita exclusivamente a la información contenida en el prospecto oficial-.
A partir de esa información, integra el prospecto en un asistente basado en IA que responde en lenguaje natural a las preguntas del usuario. Asimismo, incorpora lectura en voz alta, una función pensada para mejorar la accesibilidad de personas con dificultades visuales. Además, incluye notificaciones que avisan de cuándo es necesario que se tome alguna pastilla.
Capturas del prototipo de Medscan.
El paciente o cuidador también tiene la opción de ver su historial de medicamentos -cuáles se tiene que tomar y a qué horas- y con un código de colores observar si se lo ha tomado o no. Enfocado en residencias, por ejemplo, la app integra una lista de personas a su cargo con el historial de cada una de ellas.
"Estuvimos preparando toda la parte de programación interna casi un mes antes de empezar a diseñarlo. La mayor dificultad fue juntar esas dos partes: la que se ve y la que no se ve".
OdiseIA4Good 2026
De los 112 equipos inscritos, 88 alcanzaron la fase final y 39 compitieron presencialmente, con representación de los cinco continentes, en el Espacio Pablo VI de Madrid a finales de febrero durante tres días.
"Fue una experiencia muy intensa y bastante enriquecedora. Había muchísima gente que iba preparada, con empresas consolidadas o que habían invertido hasta dinero en sus proyectos. Yo pensaba que nuestro trabajo estaba muy chulo, pero el nivel era muy alto. No me esperaba ganar para nada", admite.
El equipo de WeAgain trabajando en el hackathon.
El objetivo ahora es intentar convertirlo en una startup, al menos a largo plazo. "Será lo que nos diga el tiempo. Tenemos bastantes proyectos entre manos cada uno y nos tenemos que sacar la carrera. Alguno de nosotros trabaja, otro está federado en bádminton... A corto plazo es complicado".
No obstante, el premio incluye un programa de preparación avanzada en comunicación para startups, orientado a rondas de inversión y acceso a financiación. A través de una mentoría especializada, trabajarán en la construcción de un relato inversor sólido, el refinamiento de su discurso y el entrenamiento para presentaciones ante potenciales inversores.
Por ello, su idea finalmente es poder retomarlo para mejorar el actual prototipo y lograr vender la idea o convertirla en un negocio. "Creo que es una solución bastante novedosa".
Todos los premiados
En total, la organización ha premiado seis iniciativas que demuestran cómo la IA puede convertirse en una herramienta concreta para mejorar la inclusión, la accesibilidad y la prevención social.
Además de la propuesta de WeAgain, dos más son también de madrileños. En el tercer puesto quedó el proyecto Amadeus (un traductor de lenguaje de señas para sordos), de tres estudiantes de 19 años del Grado de Formación Profesional Desarrollo de Aplicaciones Web en Davante Medac: Ángel Sebastián, Carlos Sánchez y Jorge Valverde.
En el sexto puesto quedó Rise It, una app y pequeña startup que ayuda a centros educativos a detectar tendencias depresivas y ansiosas en los alumnos. Es una creación de tres jóvenes graduados recientemente en sus respectivas carreras: Alex Alcolea, estudiante de máster (MBA+Project management) y creador de la idea tras una "complicada depresión" por la que dejó los estudios y se alejó de su familia y amigos; Alejandra Saavedra, psicóloga y criminóloga con más de 70.000 seguidores en redes sociales, y Adrián Pedrero, desarrollador del software.
Fue en Ávila donde cayó el primer premio con la propuesta de un grupo de dos alumnos del curso de especialización de Big Data e Inteligencia del IES Vasco de la Zarza: Aula+, un agente diseñado para ayudar a los centros educativos a anticipar y coordinar adaptaciones pedagógicas para niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
El quinto premio fue para otro equipo del mismo instituto con su trabajo Inclusivjob, formado por Diego, Darío y César. Este trata sobre una plataforma diseñada para la búsqueda de trabajo para personas con discapacidad con diferentes diseños adaptados a todo tipo de situaciones.
Por su parte, el segundo premio se lo llevó un grupo multidisciplinar de ocho personas (Social Justice, Communication, Legal, Digital, AI) de la empresa farmacéutica catalana Ferrer. Su proyecto, MentorIA, es una aplicación web orientada a jóvenes en situación de riesgo que combina análisis de datos y orientación educativa para personalizar contenidos formativos según intereses y aspiraciones profesionales.
Además, en la categoría online se reconoció el proyecto E-Reader de la Universidad Nacional de Loja en Ecuador.